<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Ara en Castellano - inteligencia artificial]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/inteligencia-artificial/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - inteligencia artificial]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="http://es.ara.cat:443/rss-internal" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La IA ya concentra más del 60% de la inversión mundial en 'start-ups']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/tecnologia/ia-concentra-60-inversion-mundial-start-ups_1_5733570.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/83d0eeb8-f7da-409f-8629-0e4638d9290d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La<a href="https://es.ara.cat/economia/tecnologia/competencia-arrebata-chatgpt-hegemonia-inteligencia-artificial_1_5732646.html" > inteligencia artificial </a>ha conquistado las principales carteras de inversión globales. Así lo identifica un informe publicado por la consultora PwC en colaboración con el congreso tecnológico South Summit, que asegura que las herramientas de IA concentraron en 2025 más del 60% del capital riesgo del planeta.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Prieto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/tecnologia/ia-concentra-60-inversion-mundial-start-ups_1_5733570.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 May 2026 10:55:55 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/83d0eeb8-f7da-409f-8629-0e4638d9290d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Aplicaciones de inteligencia artificial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/83d0eeb8-f7da-409f-8629-0e4638d9290d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[El capital riesgo ha duplicado las apuestas por aplicaciones de inteligencia artificial en solo tres años]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La competencia arrebata a ChatGPT "la hegemonía" de la inteligencia artificial]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/tecnologia/competencia-arrebata-chatgpt-hegemonia-inteligencia-artificial_1_5732646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e5d796f7-533c-4f69-af54-695f118876a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En diciembre de 2025 Sam Altman, fundador y consejero delegado de OpenAI, envió una "alerta roja" a todos sus empleados. Después de años de dominio del relato de la inteligencia artificial a escala de usuario, el creador de ChatGPT vio cómo la competencia, por primera vez, comenzaba a avanzarle por la izquierda. El relanzamiento de Gemini, el competidor de Google a su producto estrella, era percibido como una amenaza existencial. Solo tres meses después, Anthropic, fundado por ingenieros originarios de su casa, puso en marcha Claude Code –dedicada a los programadores– y Claude CoWork –para todas las herramientas profesionales–, dos aplicaciones que han dado "un salto cuántico" para la IA tanto de consumo como a escala corporativa, asegura el fundador y director general de WeArtificial, Aleix Valls. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Prieto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/tecnologia/competencia-arrebata-chatgpt-hegemonia-inteligencia-artificial_1_5732646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 11:02:59 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/e5d796f7-533c-4f69-af54-695f118876a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[El logo de ChatGPT]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/e5d796f7-533c-4f69-af54-695f118876a2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[El chatbot de OpenAI pierde cuota de mercado y negocio por la irrupción de productos como Claude, de Anthropic, o Gemini, de Google]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La gran cita' y la lógica del voyeurismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/gran-cita-logica-voyeurismo_129_5730547.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/5b2968bc-25d0-4bf6-8a37-727d230df1ec_16-9-aspect-ratio_default_0_x313y65.jpg" /></p><p>Ya está disponible en 3Cat la temporada completa de <em>La gran cita</em>, el <em>dating show</em> que ha puesto a prueba la capacidad de la inteligencia artificial para predecir la compatibilidad entre personas. Los tres capítulos iniciales promovieron los primeros emparejamientos. Los tres siguientes sirvieron para poner a prueba estos vínculos con la intriga de si eran fruto de la intuición humana o de la determinación del algoritmo. En esta fase se perdió la rauxa del arranque y se cogió una inercia más pesada propia de estos psicodramas televisivos, en los que los diálogos derivan a aquello tan aburrido de “No sé si estoy preparado para tener una relación”, “Me han hecho mucho daño”, “Estoy en un momento en que quiero otra cosa”, “No quiero volver a sufrir”, “Necesito una relación abierta” y estas vicisitudes que dan pereza, sobre todo cuando no sientes un interés especial por la vida de los protagonistas.La dinámica del juego, sin embargo, es muy eficaz. El veredicto de la IA pone a prueba los vínculos. Unas parejas reciben el visto bueno de la tecnología. Otras descubren que han desafiado el algoritmo y se angustian por demostrar que la intuición está por encima de lo que puede predecir una máquina. La estrategia muestra un fenómeno interesante: el enorme poder que se atribuye a la IA como una garantía casi infalible a la hora de elegir pareja. La voluntad de contradecirla deviene épica, un atrevimiento. Incluso la pérdida de una oportunidad que quizás solo tienes una vez en la vida.Los dos últimos capítulos recuperan la intriga golosa del arranque. Aparecen las terceras personas que el algoritmo recomienda. También el riesgo de decidir si las relaciones continuarán más allá de las cámaras.Por suerte, el programa ha protegido a Dulceida dosificando su presencia con cuentagotas. La necesidad de condensar en ocho capítulos las historias de tantas personas provoca en el espectador una cierta desorientación a la hora de entender cuánto tiempo ha pasado para los concursantes y, sobre todo, detalles de su relación con otros participantes. Pero estas elipsis también se agradecen, porque nos ahorran mucha chatarra emocional que convertiría <em>La gran cita</em> en un culebrón de pacotilla. La gran virtud y la buena tolerancia del <em>reality </em>radican en la capacidad de síntesis a la hora de gestionar dramas y tensiones.Los protagonistas están bien adiestrados a la hora de exhibir su fe en la dinámica del juego. Emiten sentencias de esperanza y de agradecimiento en la justa medida que el programa necesita. En los mensajes finales entre las parejas se intuye la mano de los guionistas. La dinámica visual para explicar el desenlace de cada una de las relaciones es visualmente emocionante. Y el resultado delata un equilibrio sospechoso entre el poder de la IA y el amor romántico. <em>La gran cita</em> funciona porque estimula el disfrute del voyeurismo más elemental sin provocar vergüenza ajena.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/gran-cita-logica-voyeurismo_129_5730547.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 21:03:04 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/5b2968bc-25d0-4bf6-8a37-727d230df1ec_16-9-aspect-ratio_default_0_x313y65.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Dulceida en 'La gran cita'.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/5b2968bc-25d0-4bf6-8a37-727d230df1ec_16-9-aspect-ratio_default_0_x313y65.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El absentismo universitario y la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/absentismo-universitario-ia_129_5729210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e9458140-c9e2-40b8-93e8-5f29403b23c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El <a href="https://es.ara.cat/sociedad/educacion/correo-decano-pompeu-estudiantes-no-clase-preocupante-decepcionante_1_5723171.html" >artículo publicado en el ARA el pasado viernes</a> sobre la circular de un decano de la UPF quejándose de la inasistencia de los estudiantes a la universidad consiguió una impactante cantidad de comentarios, que, en conjunto, probablemente ya dicen el grueso de lo que a continuación expondré. No puedo abstenerme de reaccionar porque toda una vida laboral en la universidad me obliga a ello, aún más conociendo y apreciando la Facultad del decano que se quejaba, y atendiendo la cantidad de veces que hablamos de ello entre los profesores.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Carreras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/absentismo-universitario-ia_129_5729210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 16:46:37 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/e9458140-c9e2-40b8-93e8-5f29403b23c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Un aula universitaria catalana, en una imagen de archivo.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/e9458140-c9e2-40b8-93e8-5f29403b23c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tecnología puede salvar el mundo o destruirlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/tecnologia-salvar-mundo-destruirlo_129_5726304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3a50b89e-ae6d-44ff-8938-d2ab6d0745c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En los últimos 300 años, la tecnología ha incrementado la productividad de manera exponencial. En 2020, una hora de trabajo producía 24 veces más bienes y servicios que en 1870. La razón es la innovación: convertir, a través de la tecnología, el conocimiento en soluciones. Como dice el economista Paul Romer, la materia oscura del crecimiento son las ideas.En los estados de la OCDE, el crecimiento –medido en PIB por habitante– fue del 4% anual de 1950 a 1973, del 2% de 1976 a 2007, y del 1% de 2010 a 2021. Esta ralentización puede deberse a una falta de ideas disruptivas e innovadoras por razones diversas: la pérdida de la aceleración del crecimiento de la tecnología producida por la Segunda Guerra Mundial, la retirada del sector privado de la ciencia básica, el envejecimiento de la fuerza laboral científica, la transformación a una sociedad más acomodada y opuesta al riesgo…Juan Antonio Zufiria, exdirectivo de IBM, ha escrito un informe excelente sobre la cuestión, en el que se basa este artículo. Zufiria, como Daniel Susskind, es optimista y cree que es posible recuperar el ritmo de crecimiento con la innovación y la tecnología. Tanto Zufiria como Susskind piensan que el cambio tecnológico debe ser dirigido y priorizado. El inconveniente más grande para conseguirlo es el desacoplamiento de las rentas de capital y de trabajo: un crecimiento más bajo de las rentas del trabajo en las naciones desarrolladas –UE y EE. UU.– ha hecho crecer la desigualdad, medida por el índice Gini. Es en estas sociedades donde se concentran la innovación y la tecnología, y la desigualdad interna es un freno a la mejora de su productividad. Hay una relación entre eficiencia y desigualdad.En el siglo XX, la producción estaba ligada a una fuerza laboral. Cuando General Motors tenía una capitalización bursátil de 300.000 M$, tenía 300.000 empleados. Hoy, Google o Microsoft, con el doble de capitalización, tienen 30.000. La fuerza laboral ha perdido fuerza empresarialmente y solo la mantiene como <em>calidad</em>, con pocos obreros muy cualificados. La batalla entre capital y trabajo que la Revolución Industrial trajo –y que el marxismo teorizó a partir del principio de tesis, antítesis y síntesis de Hegel– hoy no existe: empieza a ser testimonial, excepto en la función pública. Al mismo tiempo, la capacidad de externalizar actividades de las empresas ha contribuido a incrementar el desacoplamiento entre trabajo y capital.La igualdad entre países pobres y ricos ha aumentado gracias a la globalización. La igualdad absoluta reduce la eficiencia económica, pero una desigualdad superior a un índice Gini 0.4-0.5 también, y es esto lo que acabará pasando en el seno de los países desarrollados si la tendencia actual no es corregida. Diez personas concentran hoy el 0,52% de la riqueza mundial.El desarrollo se produce en el mundo, y el mundo tiene recursos limitados. El crecimiento económico es entrópico, es decir, reduce la calidad de la energía en un sentido que el segundo principio de la termodinámica hace irreversible: quemar madera y hacer funcionar la maquinaria del tren hace imposible retornar al origen y recuperar la madera quemada. En el fondo, se puede sintetizar esta realidad en el calentamiento del mundo y la destrucción progresiva de sus reservas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquim Coello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/tecnologia-salvar-mundo-destruirlo_129_5726304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 19:02:27 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/3a50b89e-ae6d-44ff-8938-d2ab6d0745c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[10 Avances médicos que revolucionarán el futuro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/3a50b89e-ae6d-44ff-8938-d2ab6d0745c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Denominación de origen: "humana"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/denominacion-origen-humana_129_5726142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/03d56939-a337-48ad-a748-cb854c71679f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Increíble. Taylor Swift ha patentado su voz y una imagen de sus conciertos como marca. La cantante quiere proteger dos frases pronunciadas por ella y una imagen concreta de su gira The Eras Tour ante usos de inteligencia artificial no autorizados. Matthew McConaughey ha hecho algo similar con su voz, sus gestos y algunos elementos reconocibles de su identidad pública. Resulta increíble que hayamos llegado hasta aquí. Durante años hemos registrado marcas, logotipos, composiciones, obras literarias, diseños gráficos e industriales, inventos, personajes, productos… Es decir, hemos registrado lo que producíamos, lo que inventábamos, lo que generábamos desde nuestras habilidades e inteligencia. Ahora damos un paso más para hacer frente a la IA. Patentamos nuestra voz. No lo que hacemos, sino lo que somos. Una voz adquiere rango de activo industrial. Una manera de mirar, de hablar, de aparecer en escena o de saludar al público puede convertirse en material jurídicamente blindado. El ser humano entra en el registro mercantil. La Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos ha concedido varias de las solicitudes de Swift, así como de otras cantantes en los últimos meses.La inteligencia artificial ha cambiado la naturaleza de la copia. Una voz puede ser clonada. Un rostro puede ser reconstruido. Una actuación puede ser reutilizada para crear otra. Un cantante desconocido puede descubrir que su timbre ha servido para alimentar una canción que no ha cantado. Cualquier artista puede acabar convertido en materia prima de una creación que ni conoce, ni autoriza, ni cobra. Registrar voces es querer pescar la luna con un cesto. La IA no necesita copiar exactamente una voz. Puede esquivarla con otra formulación. Puede aproximarse a ella sin tocar el perímetro protegido. Puede aprender de millones de voces anónimas subidas en aplicaciones musicales, redes sociales, vídeos domésticos, concursos, tutoriales o cualquier plataforma donde, al descargarla, pulsemos “aceptar las condiciones legales” sin leerlas. Mentalicémonos. Será imposible detener el uso del humano para crear digitalmente.El camino tendrá que ser otro. Habrá que identificar. Distinguir. Certificar. Igual que existe una ISO para determinados procesos o una denominación de origen para un vino, necesitaremos una señal clara que diga: hecho por una persona. Yo lo llamo: “denominación de origen humana”. Cantado, escrito o interpretado por una persona. Es una información que el consumidor tiene derecho a conocer. Aquí estará el verdadero valor. En un mercado inundado de contenido sintético, lo humano necesitará garantía, trazabilidad y sello.El futuro de la creación no consistirá en competir contra la máquina, sino en preservar el origen. Como en los buenos vinos. No solo importará el resultado. Importará saber de qué tierra viene<strong>.</strong></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Trias de Bes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/denominacion-origen-humana_129_5726142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 16:28:14 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/03d56939-a337-48ad-a748-cb854c71679f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Inteligencia artificial]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/03d56939-a337-48ad-a748-cb854c71679f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La IA catalana que hace de 'personal shopper']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/ia-catalana-personal-shopper_1_5725752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8e2591a8-6e82-4df9-a0e0-a7ef918481cc_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>Hace unos años se pusieron de moda los <em>personal shopper</em>, personas que hacen de asistentes para ir de compras. Ahora hay una <em>start-up</em> catalana que ha dado un paso más. ¿Se necesita una persona que te acompañe de compras, o con la tecnología de la inteligencia artificial (IA) ya no hace falta? El sistema existe y ya se ha puesto en marcha de forma experimental en algunos centros comerciales, y los primeros resultados son bastante prometedores, si hacemos caso del <em>feedback</em> de los que lo han utilizado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Xavier Grau del Cerro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/ia-catalana-personal-shopper_1_5725752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 07:03:10 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/8e2591a8-6e82-4df9-a0e0-a7ef918481cc_16-9-aspect-ratio_default_0.png" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Un usuario de West en La Maquinista.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/8e2591a8-6e82-4df9-a0e0-a7ef918481cc_16-9-aspect-ratio_default_0.png"/>
      <subtitle><![CDATA[Eleva IA ya opera en Westfield La Maquinista y prepara la expansión a otros centros comerciales]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra y la ciberguerra sin 'hackers' ni soldados]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/guerra-ciberguerra-hackers-soldados_129_5725330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1f5acae6-0642-4a35-9a36-9edfc1474011_16-9-aspect-ratio_default_1049397.jpg" /></p><p>El inicio de la mecanización de la guerra, más allá de las armas de fuego, se produjo en la segunda mitad del siglo XIX con el uso del ferrocarril para el transporte de tropas durante la guerra civil americana y los conflictos europeos de las décadas de 1860 y 1870, sobre todo la guerra franco-prusiana. La Primera Guerra Mundial supuso un gran salto adelante en el uso de vehículos autopropulsados, incluyendo aviones, carros blindados, tanques, automóviles y motocicletas. Los conflictos que siguieron a lo largo del siglo XX perfeccionaron muchísimo la mecanización bélica, añadiendo las bombas voladoras, los misiles y las armas nucleares. Todo ello permitió matar y destruir a una escala nunca vista.Ya en nuestro siglo, los ejércitos han ido dotándose de armas que permiten que los soldados eviten la primera línea de frente, y luchen desde la segunda línea o incluso de más atrás. Los drones han sido la innovación estrella, dado que sustituyen la aviación tripulada a un coste mucho más bajo y sin poner en riesgo la vida de un soldado tan especializado como es el piloto. Estos aparatos son telecomandados por un piloto a distancia y se han demostrado muy eficaces en las guerras de Ucrania y de Irán.La última incorporación a la guerra convencional es la inteligencia artificial (IA). Se trata de automatizar algo que hasta ahora parecía imposible sin intervención humana: pelearnos entre nosotros. Ahora ya hay drones militares autónomos, que no necesitan ningún piloto que los teledirija, sino que pueden volar solos gracias a la IA. Están dotados de una multitud de sensores que les permiten navegar sin intervención humana, incluyendo medidores de inercia, GPS, altímetros, sensores de aire, lidar, sensores de ultrasonidos, cámaras estereoscópicas, cámaras electroópticas para trabajar de día, sensores de infrarrojos y de calor para trabajar de noche, radares, etc. Toda la información obtenida es fusionada y tratada en tiempo real con técnicas de IA, incluyendo visión por computador. Esto les da una percepción fiable y real del campo de batalla, que alimenta otros algoritmos de IA que deciden qué hay que hacer ante situaciones de emergencia imprevistas e impredecibles, y eligen objetivos en entornos complejos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep Domingo Ferrer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/guerra-ciberguerra-hackers-soldados_129_5725330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 16:06:56 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/1f5acae6-0642-4a35-9a36-9edfc1474011_16-9-aspect-ratio_default_1049397.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Un batallón de drones, en el fron ucraniano.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/1f5acae6-0642-4a35-9a36-9edfc1474011_16-9-aspect-ratio_default_1049397.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No toda la inteligencia es artificial]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/no-inteligencia-artificial_129_5719202.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/eef16739-0f6f-4c5a-b3ad-6b60831f4366_16-9-aspect-ratio_default_0_x2522y1023.jpg" /></p><p>Como siempre que surge una nueva tecnología o avance, con grandes cambios y cada vez más acelerados (la radio, la televisión, internet...), las etapas se queman cada vez más rápido. Y se teme por el impacto en el mercado laboral. Ha comenzado a pasar con la inteligencia artificial (IA), la gran cuestión actual. Diversos estudios, del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre otros, lo han analizado. Unos son más apocalípticos que otros, pero, en todo caso, la IA ya es un argumento para reducir plantillas y ganar más márgenes y rentabilidad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustí Sala]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/no-inteligencia-artificial_129_5719202.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 06:02:09 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/eef16739-0f6f-4c5a-b3ad-6b60831f4366_16-9-aspect-ratio_default_0_x2522y1023.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Utilizando el WhatsApp en el móvil.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/eef16739-0f6f-4c5a-b3ad-6b60831f4366_16-9-aspect-ratio_default_0_x2522y1023.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Meta despedirá el 10% de la plantilla, 8.000 personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/tecnologia/meta-despedira-10-plantilla-8-000-personas_1_5717136.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ef96c25c-1fac-4a94-9efd-98accec58eb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Meta, la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, llevará a cabo una nueva ronda de despidos que afectará aproximadamente al 10% de su plantilla, que son unos 8.000 empleados. La medida se aplicará el 20 de mayo, según un memorándum interno filtrado por Bloomberg este jueves. En el comunicado dirigido a los empleados, la jefa de personal de la compañía, Janelle Gale, confirma que la decisión supondrá también el cierre de unas 6.000 vacantes que no habían sido cubiertas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/tecnologia/meta-despedira-10-plantilla-8-000-personas_1_5717136.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 21:28:57 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/ef96c25c-1fac-4a94-9efd-98accec58eb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Meta, la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/ef96c25c-1fac-4a94-9efd-98accec58eb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[La matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp está volcada en unas enormes inversiones en el ámbito de la inteligencia artificial]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amor a primera IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/amor-primera-ia_129_5714616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/24cf6613-2be3-42c6-868c-dc2a9417dfdd_16-9-aspect-ratio_default_0_x545y124.jpg" /></p><p>El lunes por la noche, en la pausa del <em>Telenoticias</em>, TV3 anunciaba para el martes el estreno de <em>La gran cita </em>en la plataforma 3Cat. Pero Toni Cruanyes nos recordó, en dos ocasiones, que ese mismo lunes ya podíamos ver el programa. Una descoordinación dentro de la cadena que provocaba confusión al espectador.Dulceida, “experta en montar saraos”, se suma al elenco de<em>influencers</em> que hacen contenidos en castellano pero que han sido premiados con un programa en la televisión pública catalana. Para disimular sus fragilidades ante la cámara, han optado por la fórmula del <em>walk and talk</em>, caminar y hablar a la vez, para reforzar su autoridad.<em>La gran cita</em> es un programa de citas con elementos de <em>reality</em>. Los cien participantes que quieren ligar han sido previamente emparejados a través de la inteligencia artificial. Saben que hay alguien altamente compatible y lo buscarán a partir de las dinámicas relacionales propuestas por el programa. “Es un experimento que les cambiará la vida”, asegura Dulceida. El formato es mucho más potente que el anticuado <em>Love cost</em> de la temporada pasada. Parece más bien una evolución lógica de aquel <em>Amor a primera vista</em> de hace treinta años con todas las influencias de la televisión privada y la tecnología.El programa tiene una pátina chabacana propia de una fiesta de graduación con ínfulas glamurosas, pero lo compensa con un casting excelente, una buena realización y una sonorización impecable. Tiene mérito, teniendo en cuenta las complejidades del formato. <em>La gran cita</em> es inclusivo: incorpora opciones sexuales y diversidad de géneros sin establecer categorías, con la virtud de no cosificar ni sexualizar a los participantes. De momento se han estrenado tres capítulos que corresponden a la primera etapa del juego: la construcción de las parejas finalistas, que serán puestas a prueba en los siguientes episodios para comprobar su evolución.<em>La gran cita</em> engancha gracias a la confluencia de diferentes factores. Por un lado, el talante de los concursantes. Gente joven absolutamente normal, que transmite autenticidad y forma parte de nuestra realidad más cotidiana. Se distancian, así, de los estereotipos artificiales e histriónicos propios de este género televisivo. Por otro, el juego estimula la audiencia, que, desde casa, se convierte en vaticinadora y juez. Es imposible no opinar ni valorar las decisiones y elecciones de los concursantes. Todo programa que provoca una sonrisa al espectador mientras lo ve tiene mucho ganado. Es clave, también, la idea de espejo: la seducción expone a los protagonistas a una vulnerabilidad y fragilidad en la que, más o menos, todo el mundo se siente reflejado. La excitación, el ridículo, la vergüenza, la decepción... son emociones que provocan una identificación fácil. Y por eso el programa deviene apetitoso. Ahora bien, a medida que el programa avanza decae el interés, porque se diluye el juego coral. El conflicto se individualiza, el drama se personaliza y se acentúan los elementos de <em>reality</em>. Habrá que ver cómo evoluciona y cómo encaja todo en una televisión pública. La prueba más evidente es el miedo a estrenarlo en TV3 y limitarlo, por ahora, a la plataforma digital.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mònica Planas Callol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/amor-primera-ia_129_5714616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 17:54:51 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/24cf6613-2be3-42c6-868c-dc2a9417dfdd_16-9-aspect-ratio_default_0_x545y124.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Un instante de 'La gran cita'.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/24cf6613-2be3-42c6-868c-dc2a9417dfdd_16-9-aspect-ratio_default_0_x545y124.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿La IA mejorará nuestros salarios?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/ia-mejorara-salarios_129_5712400.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/137f46d4-fea3-4900-8571-e7a74ef4fff3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Parece que la inteligencia artificial ha llegado para quedarse. Como ya pasó con otras revoluciones tecnológicas, se ha instalado el miedo a que acabará destruyendo puestos de trabajo de manera masiva. Nada nuevo. Cuando apareció internet, también se anunció el fin de muchas profesiones.Más allá de las opiniones, los estudios recientes apuntan en otra dirección: la IA aumenta la productividad de los trabajadores alrededor de un 4% y, a corto plazo, no se ha detectado una destrucción significativa de empleo. Esto no quiere decir, sin embargo, que no haya cambios. Los habrá, y muchos.La IA transformará tareas, redefinirá perfiles profesionales y obligará a adaptarse. Hace solo quince años, casi nadie imaginaba la demanda actual de expertos en inteligencia artificial. De la misma manera, hoy desconocemos cuáles serán los trabajos clave de aquí a quince años. Y esto no es una anomalía: es el funcionamiento habitual del progreso tecnológico. Ahora bien, este impacto no será uniforme. Las empresas medianas y grandes parten con ventaja, ya que pueden asumir mejor los costes iniciales de implantación. La cuestión no es si la IA cambiará el mercado laboral, sino cómo y a quién beneficiará más.La cuestión de fondo, sin embargo, es si este aumento de la productividad se traducirá en mejores salarios. La experiencia reciente invita al escepticismo. En otras revoluciones tecnológicas, las ganancias se han repartido de manera desigual: los perfiles más cualificados han salido reforzados, mientras que los trabajadores con tareas más rutinarias han visto cómo su poder de negociación se reducía.El reto, por tanto, no es solo tecnológico, sino también social y político. Si los beneficios de la IA se concentran en unas pocas empresas o perfiles, el resultado será un mercado laboral más desigual. Si, en cambio, se acompaña con formación, adaptación y ciertas garantías, puede devenir una herramienta de progreso compartido.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrei Boar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/economia/empresas/ia-mejorara-salarios_129_5712400.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 05:06:22 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/137f46d4-fea3-4900-8571-e7a74ef4fff3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[ChatGPT es una de las múltiples herramientas que ofrece la inteligencia artificial.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/137f46d4-fea3-4900-8571-e7a74ef4fff3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[IA: ¿quién borra a los poetas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/ia-borra-poetas_129_5711329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/59927dd8-1dd8-4eb5-8f99-c3b74f146679_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Leí, con una mezcla de estupor e incredulidad, un estudio que afirmaba que mucha gente prefiere la poesía generada por inteligencia artificial porque la encuentra más agradable, clara y emotiva que la humana. Los investigadores Brian Porter y Édouard Machery <a href="https://ui.adsabs.harvard.edu/abs/2024NatSR..1426133P/abstract"  rel="nofollow">sostenían</a> en <em>Scientific Reports</em> que, para muchos lectores, estos textos superaban incluso a los de Shakespeare, T. S. Eliot o Emily Dickinson.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Berbel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/ia-borra-poetas_129_5711329.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 16:02:26 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/59927dd8-1dd8-4eb5-8f99-c3b74f146679_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Libros]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/59927dd8-1dd8-4eb5-8f99-c3b74f146679_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ChatGPT es la herramienta de IA más utilizada por los médicos de familia en Cataluña]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/salud/chatgpt-herramienta-ia-utilizada-medicos-familia-cataluna_1_5707210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fbb9bb53-9cb4-426f-b42a-57648ea58def_16-9-aspect-ratio_default_0_x2686y1148.jpg" /></p><p>La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de la atención primaria en Cataluña. De hecho, ChatGPT es la herramienta más utilizada por los médicos de familia, muy por delante de otras opciones, según un estudio publicado en<em> The Lancet Primary Care</em>. El trabajo, impulsado por la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (CAMFiC) y liderado por Antoni Sisó, evidencia que la IA se ha convertido en un soporte habitual en tareas como la búsqueda de literatura médica, la redacción de textos o la preparación de sesiones clínicas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[ARA]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/sociedad/salud/chatgpt-herramienta-ia-utilizada-medicos-familia-cataluna_1_5707210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2026 12:57:23 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/fbb9bb53-9cb4-426f-b42a-57648ea58def_16-9-aspect-ratio_default_0_x2686y1148.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Un médico revisando el diagnóstico de una IA]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/fbb9bb53-9cb4-426f-b42a-57648ea58def_16-9-aspect-ratio_default_0_x2686y1148.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[La inteligencia artificial se impone en la atención primaria, según un estudio de 'The Lancet']]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La IA entra a clase por la puerta de atrás]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/ia-entra-clase-puerta_129_5705286.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/14ffd3c2-40f3-407a-90f0-fcd8eca86f55_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Les explicaré una anécdota real.Un familiar cercano entregó hace un mes su trabajo final de máster. El centro pasó el trabajo por Turnitin, un programa que calcula la probabilidad de que un trabajo haya sido hecho con IA. Si sale muy alto, lo rechazan y obligan a repetirlo. Salió un 8%.El caso es que cuando recibimos la corrección del tutor nos pareció un poco extraña. Era demasiado impecable y con expresiones un poco barrocas. Puntos a corregir extrañamente precisos. ¡Qué extraño, nos dijimos! La subimos a un detector. Resultado: 80% de probabilidad de ser IA. Prometo que es cierto.¡No es ninguna queja! Me parece perfecto lo que hizo el tutor, siempre y cuando hubiera leído el trabajo y hubiera pulido la corrección de la IA. Pero la anécdota nos demuestra que es absurdo intentar expulsar la inteligencia artificial del sistema educativo.Pasó con la calculadora, y con internet. ¡Y con Google! ¿Recuerdan cuando estaba prohibido usar buscadores para hacer trabajos escolares? Poco a poco vimos que la cuestión no era dedicar tres horas a buscar un dato que se podía encontrar en treinta segundos. Lo importante, desde el punto de vista educativo, era saber qué hacer con aquel dato.Introducir la IA en el sistema educativo es todo un reto. Debemos diferenciar entre usar una herramienta y usar el pensamiento. Un alumno puede utilizar la IA y obligarse a ordenar ideas, comparar enfoques, corregir un argumento, imaginar ejemplos o mejorar una teoría compleja. ¡Para pensar!El problema es el alumno que no piensa, solo copia o aparenta una competencia y entrega un texto vacío.Así que antes tendrá que aprender a escribir, claro está. No se puede poner a un niño delante de una IA antes de que aprenda a redactar bien, a leer, a ordenar ideas, a sostener argumentos… Igual que no se enseña a usar una calculadora antes de saberse las tablas, tendremos que introducir la IA después de que el alumno alcance estas habilidades.Una vez superado este umbral, introducir la IA nos permitirá desarrollar en nuestros jóvenes las habilidades que ya están siendo más demandadas en el mundo laboral: juzgar, afinar, corregir, reinterpretar, contrastar, personalizar…Por tanto, esto no va de si el estudiante puede usar la IA. La cuestión es a qué edad entra en ella, cómo debe usarla y para desarrollar qué competencias. Deberemos diseñar ejercicios en los que la IA eleve nuevas habilidades: pedir procesos, exigir versiones intermedias, introducir debate oral, que un alumno explique por qué ha aceptado una sugerencia y por qué ha rechazado otra.Este es el futuro. Y requerirá grandes maestros… ¡en persona!</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Trias de Bes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/ia-entra-clase-puerta_129_5705286.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 15:57:21 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/14ffd3c2-40f3-407a-90f0-fcd8eca86f55_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Imagen de archivo de una sesión formativa sobre IA.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/14ffd3c2-40f3-407a-90f0-fcd8eca86f55_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cinismo de los gigantes de la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/media/cinismo-gigantes-ia_1_5703685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d020faaa-2d0f-45a1-8a78-1df8c830786a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Esta semana Anthropic ha presentado una IA que ha decidido no vender porque la considera demasiado peligrosa; Meta ha lanzado el primer modelo cerrado de su historia y ha abandonado el compromiso con el código abierto que había predicado como una obligación moral, y OpenAI prepara el GPT-6 mientras un reportaje periodístico pone al descubierto prácticas muy cuestionables del director. Los tres juntos dibujan el retrato de una industria en carrera sin frenos, incapaz de autogobernarse o nada interesada en hacerlo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Cuesta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/media/cinismo-gigantes-ia_1_5703685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 14:12:30 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/d020faaa-2d0f-45a1-8a78-1df8c830786a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Sam Altman, Mark Zuckerberg y Dario Amodei]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/d020faaa-2d0f-45a1-8a78-1df8c830786a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Anthropic, Meta y OpenAI, las tres grandes empresas del sector, apuestan por acelerar la industria sin hacer caso de los posibles riesgos]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Luna y la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/luna-ia_129_5700442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c4d40c39-35c6-406b-a67b-4b76e9e80bfd_16-9-aspect-ratio_default_0_x1402y491.jpg" /></p><p>1. “Es una visión en 3D acompañada de experiencia personal, que nos da una interpretación mucho mejor que muchas imágenes obtenidas por sondas robóticas”. Me ha resultado gratificante que una administradora de la NASA, Lori Glaze, hiciera este reconocimiento a la mirada humana, en un momento en que parece que la IA ha de desbordar la inteligencia natural con el riesgo de dominar la experiencia colectiva, ridiculizando nuestra condición. Victor Glover, uno de los cuatro astronautas que han dado la vuelta a la Luna, a la hora del eclipse dijo: “Es la vista más extraña e irreal que hemos tenido hoy, con el resplandor de la Tierra iluminando la Luna”. Y la nave continúa su peripeci­a, que nadie podrá explicar mejor que las cuatro personas que la han protagonizado. Sin ellas habría habido unos hechos pero no una experiencia. Es decir, una realidad vivida y transmitida por seres de carne, huesos, sangre e inteligencia natural, que nos lo podrán explicar (con las limitaciones que les impongan las autoridades pertinentes, hay que decirlo, que también es condición humana) con la intensidad de la experiencia vivida. Es decir, una percepción, desde la razón, acompañada de sensaciones, sentimientos, grandezas y debilidades, que configuran nuestra especie y que la IA, capaz de generar infinita acumulación y combinación de datos, nunca podrá transmitir con la singularidad y sensibilidad que, para bien y para mal, constituye la condición humana.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep Ramoneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/luna-ia_129_5700442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 16:02:46 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/c4d40c39-35c6-406b-a67b-4b76e9e80bfd_16-9-aspect-ratio_default_0_x1402y491.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Vista completamente iluminada de la Luna, la cara visible (el hemisferio que vemos desde la Tierra) es visible a la derecha, identificable por las manchas oscuras que cubren su superficie, tal como fue vista por la tripulación del Artemis II de la NASA dentro de la nave espacial Orion el 6 de abril de 2026.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/c4d40c39-35c6-406b-a67b-4b76e9e80bfd_16-9-aspect-ratio_default_0_x1402y491.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revolución del código abierto de China]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/asia/revolucion-codigo-abierto-china_129_5692803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ad5dfc60-d226-4cfa-97aa-83a75d8f22ce_16-9-aspect-ratio_default_0_x552y365.jpg" /></p><p>En 2019, un desarrollador chino creó un repositorio de GitHub, la red social más importante de programadores a nivel mundial, llamado “996.ICU”. El nombre en clave denunciaba las condiciones de explotación laboral de las tecnológicas chinas: si trabajas 996, de 9 de la mañana a 9 de la noche, 6 días a la semana, acabarás en la UCI. El repositorio se hizo viral, con más y más programadores chinos dándole apoyo y creando listas negras de las empresas que aplicaban el 996, como Alibaba, Huawei o Tencent. Las tecnológicas chinas y el gobierno se pusieron en alerta, pero la ola era difícil de detener: GitHub, una gran biblioteca de código abierto, es la única gran red social occidental que no está censurada en China. El 996 se convirtió en un gran debate nacional. Dos años después, este movimiento laboral espontáneo consiguió que el gobierno y los tribunales chinos declararan ilegales estas condiciones de trabajo.En los últimos años, se ha hablado mucho de los modelos abiertos de IA china. <a href="https://es.ara.cat/economia/tecnologia/tres-pronosticos-geopoliticos-despues-victoria-ia-china_129_5272120.html" >El más famoso fue Deepseek</a>, pero Qwen, Manus o Kimi también son muy conocidos en la comunidad programadora. Al contrario que la IA cerrada y privada de las tecnológicas americanas, las empresas chinas han apostado por modelos abiertos, gratuitos y altamente modificables. Esto los ha hecho populares entre <em>start-ups</em> o países en desarrollo. Ahora mismo, los modelos abiertos de IA chinos son los únicos que pueden rivalizar con los estadounidenses. Se han convertido en uno de los sectores tecnológicos más punteros de China, y una gran fuente de orgullo nacional.A menudo se intenta explicar el éxito tecnológico de China a través de los subsidios del estado o los planes a largo plazo del Partido Comunista. Pero, como explica el analista Kevin Xu, los modelos chinos de IA que ahora tienen tanto éxito no han surgido de iniciativas del gobierno, sino de un movimiento espontáneo desde abajo: la masa social de programadores de código abierto chino que lanzó la campaña contra el 996 es la misma que ha creado los modelos de IA que fascinan al mundo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Borràs Arumi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/internacional/asia/revolucion-codigo-abierto-china_129_5692803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 17:28:45 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/ad5dfc60-d226-4cfa-97aa-83a75d8f22ce_16-9-aspect-ratio_default_0_x552y365.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[La irrupción de la IA china DeepSeek ha desquiciado a las bolsas.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/ad5dfc60-d226-4cfa-97aa-83a75d8f22ce_16-9-aspect-ratio_default_0_x552y365.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escalada de las guerras en el siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/escalada-guerras-siglo-xxi_129_5691548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/51d8e8b4-84bf-447d-b2bd-1e61448dba36_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La escalada acostumbra a entenderse como un simple aumento de la violencia, pero en realidad es un fenómeno más complejo: una crisis escala cuando se intensifica, se amplía a otros escenarios geográficos o ámbitos (terrestre, naval, aeroespacial o cibernético), o afecta a objetivos cada vez más sensibles y, por tanto, se hace más difícil de controlar. Hoy, este riesgo es mayor, porque la guerra depende cada vez más de un conjunto de tecnologías que cambian su lógica: el uso de armas de precisión y de largo alcance, la proliferación de drones –y, sobre todo, la posibilidad de utilizarlos en enjambres–, la inteligencia artificial, el ciberespacio, la guerra electrónica, los satélites y, en algunos casos, las armas hipersónicas. Pero también porque muchas de estas capacidades son más accesibles y se difunden más allá de las grandes potencias. No todas tienen el mismo peso, pero comparten un mismo efecto de fondo: aceleran los acontecimientos, aumentan la ambigüedad y hacen más probable que una acción limitada sea percibida como un paso más grave de lo que quizás pretendía ser.El primer problema es la velocidad. Las capacidades de precisió –la combinación de armas guiadas, sensores, redes de mando y control y herramientas de navegación que permiten localizar, seguir y atacar objetivos con gran exactitud– pueden producir efectos profundos en muy poco tiempo. La novedad es que se ha acortado radicalmente el tiempo entre la observación, la decisión y la acción, entre los sensores que detectan, los centros de mando que procesan la información y los vectores que ejecutan el ataque. La tecnología comprime los ciclos de decisión y favorece las reacciones prematuras o que parten de una lectura incompleta de la situación. Un ataque bien coordinado no solo puede destruir objetivos físicos: puede degradar el mando y el control, interrumpir comunicaciones, degradar la cobertura radar o dificultar la detección y el seguimiento de objetivos. A todo ello hay que añadir la IA, que acelera la fusión de datos, la priorización de blancos y el ritmo de la decisión, y también las armas hipersónicas, que, por su velocidad, maniobrabilidad y menor tiempo de aviso, pueden reducir aún más el margen para interpretar señales y calibrar respuestas. El problema estratégico es evidente: cuando el tiempo se acorta, crece el riesgo de reaccionar no tanto a lo que se sabe como a lo que se teme.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Colom Piella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/escalada-guerras-siglo-xxi_129_5691548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 10:36:28 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/51d8e8b4-84bf-447d-b2bd-1e61448dba36_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[La explosión de un dron ilumina el cielo durante ataques rusos con drones y misiles en Kiev, Ucrania en una imagen reciente.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/51d8e8b4-84bf-447d-b2bd-1e61448dba36_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Podemos entrar en la edad de oro de la participación democrática"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/politica/entrar-edad-oro-participacion-democratica_128_5686767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/955701eb-c734-4d47-8dd7-0d6a9047cf7e_16-9-aspect-ratio_default_0_x1205y780.jpg" /></p><p>Beth Noveck (Nueva Jersey, EE. UU., 1971) deja claro en cada una de sus respuestas que se niega a caer en el derrotismo. Ofrece soluciones, pone ejemplos de éxito y defiende que la IA puede ayudar a mejorar el funcionamiento de las instituciones. Y sabe de qué habla, no solo porque es experta en cómo utilizar la tecnología para hacer gobiernos más abiertos, sino porque conoce las instituciones desde dentro: fue la primera directora de Tecnología de los Estados Unidos durante el mandato de Barack Obama. Visita Barcelona para apadrinar la presentación de la Estrategia 2026-2037 de la Universitat Pompeu Fabra. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Turró]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/politica/entrar-edad-oro-participacion-democratica_128_5686767.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2026 06:01:19 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/955701eb-c734-4d47-8dd7-0d6a9047cf7e_16-9-aspect-ratio_default_0_x1205y780.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Beth Noveck, jurista experta en IA, en la Universitat Pompeu Fabra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/955701eb-c734-4d47-8dd7-0d6a9047cf7e_16-9-aspect-ratio_default_0_x1205y780.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[Jurista]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
</rss>
