Inteligencia artificial

La competencia arrebata a ChatGPT "la hegemonía" de la inteligencia artificial

El chatbot de OpenAI pierde cuota de mercado y negocio por la irrupción de productos como Claude, de Anthropic, o Gemini, de Google

El logo de ChatGPT
10/05/2026
4 min

BarcelonaEn diciembre de 2025 Sam Altman, fundador y consejero delegado de OpenAI, envió una "alerta roja" a todos sus empleados. Después de años de dominio del relato de la inteligencia artificial a escala de usuario, el creador de ChatGPT vio cómo la competencia, por primera vez, comenzaba a avanzarle por la izquierda. El relanzamiento de Gemini, el competidor de Google a su producto estrella, era percibido como una amenaza existencial. Solo tres meses después, Anthropic, fundado por ingenieros originarios de su casa, puso en marcha Claude Code –dedicada a los programadores– y Claude CoWork –para todas las herramientas profesionales–, dos aplicaciones que han dado "un salto cuántico" para la IA tanto de consumo como a escala corporativa, asegura el fundador y director general de WeArtificial, Aleix Valls.

En solo un puñado de semanas, la realidad del mercado de la inteligencia artificial se ha puesto patas arriba, y el disruptor original parece constar entre los perdedores del cambio. A juicio de la profesora de la UPF-BSM Alexandra Arbós, las alternativas a ChatGPT han puesto en marcha productos más especializados que el original, y con ello han desgarrado el dominio de marca que ostentaba el primero. "La fidelidad con ChatGPT se está rompiendo", observa la experta.

La caída de la "IA para todo"

Según las cifras de la industria, agrupadas por los principales actores de medición, como las agencias especializadas First Page Sage o Similarweb, ChatGPT se queda como el gran motor de la IA comercial. Sin embargo, ha reducido con fuerza su cuota de mercado: si en 2023 era el único jugador relevante, y a principios de 2025 concentraba un 87% de las búsquedas por IA, su penetración actual oscila entre el 60 y el 67%, unos 20 puntos menos en solo un año. Gemini, por su parte, se ha aupado hasta el 15%, mientras que Copilot, el producto de Microsoft, opera el 12,5% de las operaciones. Claude, más vertical, se queda en el 5%.

De acuerdo con los datos de las tres empresas, ChatGPT cae a la cuarta posición entre las plataformas de IA generativa, con un 4% más de usuarios durante el primer trimestre. Por el contrario, sus dos competidores más próximos crecen con mucha más fuerza: desde enero, de acuerdo con las comunicaciones de las compañías, los usuarios de los modelos de Anthropic han crecido un 14%, mientras que los de Google se han aupado un 12%. Copilot se queda atrás respecto de los competidores, y salta solo un 3%.

OpenAI, a juicio del fundador de la consultora especializada AthenaCore, Josep Curto, "es la empresa que tiene más a perder, y la que más ha visto cómo se marchaban usuarios a otras plataformas". Coincide Arbós, que señala el cambio de tendencia en la fidelidad de los usuarios. "ChatGPT era la IA para todo, pero Google y Anthropic han encontrado sus nichos de mercado, y le están comiendo el terreno que había ganado", observa.

El "salto cuántico" que no se dio

Según los expertos consultados, el origen de la pérdida de terreno de ChatGPT es múltiple. En primer lugar, las ganancias de Gemini tienen mucho que ver con la posición de dominio de Google en el mundo digital: "Gemini se ha integrado en la suite de trabajo de Google, y todo el mundo que ya trabajaba allí ha dado el salto y ha eliminado las licencias de ChatGPT", explica Valls. Anthropic, por su parte, ha supuesto un "cambio de paradigma" sobre qué significa una herramienta de IA. "Ha pasado de ser un chat a mucho más que eso: a emular el comportamiento del usuario en la aplicación", señala el fundador.

La herramienta de Anthropic "aprende a hacer tareas y las reproduce", mucho más allá de recibir órdenes y ejecutarlas, como hace el modelo tradicional de chatbots. Como en el caso de Gemini, OpenAI ya ha intentado emular este paso adelante, con propuestas como ChatGPT Agent y Codex, que ya estaban en funcionamiento antes del gran salto de Claude, pero que ahora ocupan un lugar central en la estrategia de Altman.

Aun así, Arbós opina que el camino de OpenAI para volver a dominar el segmento es pedregoso. Si durante el 2025 Gemini y Claude veían imposible competir con el dominio de mercado de su predecesor, ahora es ChatGPT quien debe abrirse paso en un mercado ya establecido, como el de los agentes para programadores. "Codex es muy potente, pero ahora ClaudeCode ya es la marca de referencia para los profesionales", observa la profesora.

Sin un negocio claro

Los expertos indican también que los competidores de ChatGPT han aprendido de los pecados originales de Altman en términos de negocio. Tal como recuerda Curto, OpenAI "nació como un laboratorio sin ánimo de lucro", y se ha convertido en un proyecto empresarial con los años. Los fundadores de Anthropic, los hermanos Dario y Daniela Amodei, "siempre pensaron en hacer una empresa", hecho que ha acelerado la perspectiva de negocio, como evidencian acuerdos de integración de Claude con plataformas tan relevantes como Adobe, que no contaba con un asistente de IA propio; o el entendimiento con Google, que se eleva hasta los 200.000 millones de dólares.

Con esta línea de negocio más planificada, Anthropic ha pasado por encima de OpenAI en ingresos anuales, y ya contabiliza 30.000 millones de dólares en facturación para 2026, unos 5.000 millones más de los que calcula el competidor. A juicio de Vall, ChatGPT es todavía "un producto muy potente" en los canales B2C, es decir, de cara al usuario final, y "algún día tendrá que tomar la decisión de dedicarse a él completamente". El chatbot original, opina el experto, "debe renunciar a luchar en todos los frentes y centrarse en lo que domina".

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