La historia no contada del 'Filiprim', 40 años después
Testigos que vivieron el programa desde primera línea recuerdan un formato que evidenció que TV3 también era una televisión para el entretenimiento
BarcelonaAunque sólo estuvo en antena cuatro años, el programa Filiprim marcó una época en TV3. Aprovechando que hace 40 años de su estreno, el ARA ha hablado con algunas de las personas que lo vivieron en primera persona para que expliquen, con su testimonio caleidoscópico, la historia de aquel show presentado por el icónico Josep Maria Bachs (y la última temporada por Jordi Estadella), más allá de lo que se vio en pantalla.
Oleguer Sarsanedas
Jefe de programas (1990-1996)
Después de todo este tiempo no sabría decir quién se inventó el Filiprim, pero, conociendo la personalidad de Bachs, seguro que el formato fue suyo. Él tenía una larga trayectoria en Radio Juventud que, a pesar de ser la del Movimiento, era la más juguetona del dial. Imagino que TV3 debía querer ficharlo y él hizo la propuesta del programa. El programa era también juguetón, pues, y establecía una comunicación directa con la audiencia a través de las llamadas, que eran recursos habituales de la radio, no de la televisión. Su padre, además, era escenógrafo, lo cual explicaría los elementos de la puesta en escena que aún recordamos, como los teléfonos estrafalarios. La influencia del teatro también se notaba en la incorporación del Señor Encargado, que hacía Jaume Sorribas, todo un fundador de Els Joglars".
Lluís Maria Güell
Jefe de programas (1985-1988)
"Siguiendo los consejos de Rosa Maria Calaf, ya había intentado incorporar antes a Bachs, que estaba en Televisión Española. Pero topé con reticencias de Alfons Quintà, el primer director de la casa, porque él no quería gente de allí, a pesar de ser entonces la única televisión que había. En tiempos de Filiprim el director era Enric Canals y no hubo problemas para incorporarlo. Tenía claro que podía aportar un humor personal, diferente e intel·ligente, como el que hoy se practica en casa de la mano de Toni Soler".
Lola Cuadrado
Coordinadora de 'Filiprim' y esposa de Josep Maria Bachs
"Supongo que a Lluís Maria Güell le debió proponer hacer algún programa, pero la idea era de Josep Maria. Él había hecho alguna pincelada en El Jueves y de allí conocía a Perich, Tom y Romeu, Miquel Arguimbau... y quería trabajar con ellos. Yo me incorporé a las reuniones de después, cuando el programa ya estaba pensado. Eran un grupo muy cohesionado y los programas los acababan siempre riendo, bebiendo y la madre que los parió. Arguimbau comentó que el programa se podía decir Filar prim y, de ahí, saltó a Filiprim."
Ramon Navarro
Humorista
"Recuerdo mucho el espíritu de familia, que era cojonudo. Por ejemplo, un día el Perich me coge aparte y me dice: «¡Eres un hijo de puta, Ramón! Yo matándome todo el día para hacer unas viñetas y tú sales tres minutos diciendo que han traducido los pueblos al castellano y que ahora Igualada será Empate y que Salou será Salhuevo y al día siguiente todo el mundo habla de ti!» Claro, me hacía ilusión que me hiciera este reproche cariñoso, porque venía del tío que más admiro, todo un filósofo".
Raquel Perich
Hija de Jaume Perich
"Me ponía nerviosa, al verlo en la televisión: ¡sufría por si se equivocaba! Aún me pasa, cuando veo algún vídeo suyo. Se ve como extraño, hoy, después de todo lo que ha cambiado, ¿verdad? Se nota que había una manera de hablar más pausada. Yo entonces tenía diecisiete o dieciocho años y me agobiaba porque era supertímida, así que ir a los restaurantes era un suplicio para todos: «¡Profesor Perich! ¡Explique un chiste!». ¡Pero si él es el único humorista que conozco que nunca explicó un solo chiste! En su despacho tenía una viñeta que había dibujado para él mismo, que reflejaba esta situación".
Ramon Navarro
"Como que mi frase recurrente era “Señor Bachs, ñe!”, cuando iba por las calles y por los pueblos iba sintiendo a mi lado «Ñe, ñe, ñe!» Tenía que aparcar lejos y llegar por detrás, porque era tremendo. A raíz del Filiprim edité once discos y un libro, e hicimos con Sorribas el Filishow, un espectáculo para los niños que siempre llenó".
Mari Pau Huguet
Presentadora
"Jordi Novellas, Francesca Fosalba y yo estábamos en los turnos de continuidad de TV3. Íbamos rotando horarios y a quien le tocaba la tarde subía entonces al plató y presentaba el microconcurso de las imágenes: se veía un vídeo y tenías que acertar cómo acababa, para ganar 25.000 pesetas de la época. Yo había ido de público, antes de entrar a la televisión. La gente se marchaba siempre cargada de bolsas con regalitos".
Rosa Cornet
Presentadora
"El programa lo recordaré siempre porque fue mi primer directo. Acababa de empezar en continuidad, sustituyendo a Mari Pau. Era una situación controlada, ya que estabas sentada y leyendo el teleprompter. Allí, en cambio, no había guion cerrado, sino una escaleta con las diferentes secciones. Aquel primer directo recuerdo que pensaba que en cualquier momento caería al suelo, de cómo me temblaban las piernas. Pero enseguida estuve bien. Fue una etapa alegre, como era entonces la televisión, que acababa de nacer".
Ramon Navarro
"El programa era muy libre. Un día pactamos con Bachs que le diría una cosa al oído y que nos pondríamos a reír. Pasamos tres minutos todos riendo, él, yo y enseguida el público, como si no hubiera mañana, sin saber muy bien de qué. Nos lo pasábamos muy bien".
Lola Cuadrado
"Todo estaba muy guionizado, pero en el directo se atrevían a romperlo. Al final, como todos tenían recursos de sobra, pues tira y que salga el sol por donde quiera".
Jaume Ferrús
Director de TV3
"A raíz de la llamada de ARA he vuelto a ver el último episodio colgado en 3Cat y encuentro que aguanta perfectamente. El Bachs hizo un trabajo fantástico y las colaboraciones que tuvo, como la de Perich, fueron brillantes".
Mari Pau Huguet
"Estoy convencida de que el bigote postizo era para crearse un personaje y poder vencer la timidez. Recuerdo que él iba a merendar antes del programa y cuando veía a través de los cristales que el público subía por la rampa que conduce al área de platós, como sabía que le invitaban a merendar, se marchaba deprisa, porque le costaba ser extrovertido y no quería que pensaran que era un estúpido si se mostraba seco. En cambio, con el bigote puesto y las luces encendidas... se transformaba".Oleguer Sarsanedas
"Bachs era prácticamente agorafóbico, porque no te lo encontrabas por los sitios haciendo la vida social que otros compañeros de la televisión de su edad sí que hacían. Ahora bien, podía hacer mucho show y, sobre todo, era un profesional como una catedral. Saber que un programa estaba en manos del Bachs era garantía de que aquello funcionaría. Se encargaba de que no fallara nada. También recuerdo que era un poco como Hansi Flick: a la hora de renovar contratos era consciente de su valía y se lo hacía valer. Siempre hacía contratos cortos. No era sencillo, pero una vez cerrado el acuerdo, entonces todo era una balsa de aceite".
Lola Cuadrado
"Cuando se hizo Filiprim yo ya era pareja del Bachs. Lo conocí con diecinueve años, él tenía quince o dieciséis más que yo y ya era uno de los nombres fuertes de Radio Juventud, pero la relación empezó más tarde, cuando él estaba en Miramar de TVE, de locutor de los fines de semana. En los ratos muertos subíamos a la azotea a tomar el vermú y allí empezamos a salir. Yo me hice productora y he estado 40 años en la Corporación, ya fuera en la televisión o en Catalunya Ràdio, porque justo hace un año y medio que estoy jubilada".
Ramon Navarro
"Es cierto que Bachs podía parecer muy tímido, pero una vez se ponía a reír, entonces se desmoronaba".
Lola Cuadrado
"En casa, la divertida era yo. Él agradecía la diversión y enseguida se apuntaba a lo que yo le propusiera. Nunca puso problemas para ir de viaje o hacer el Rocío. Era muy serio, pero en casa disfrutaba mucho de la gente. En la calle es cierto que quizás llevaba la máscara puesta: era agradable y amable, pero no gracioso o especialmente simpático, por la timidez. Me decía: «Si me conocen, no les puedo hacer un desaire». Pero no pasaba cuatro veces para que lo vieran, como hacen otros. Y yo tenía claro que, si íbamos a un restaurante, me tenía que sentar de manera que él diera la espalda a la entrada, para que fuera más difícil identificarlo".
Lluís Maria Güell
"Era un personaje muy simpático, muy, muy buena persona, culto, agudo en su sentido del humor, que nos ligaba al humor inglés, con su ironía y el aspecto de gentleman. Eso nos ligaba con las series que estábamos comprando entonces, como Els joves. Esto nos ataba con las series que estábamos comprando entonces, como Lola Cuadrado
"Hacían reuniones semanales para decidir los diferentes programas y el Arguimbau iba tomando notas toda la tarde, riendo. En casa, ponía orden y cierta estructura. Volvía con el guion y los correctores tachaban la mitad y la otra mitad la devolvían. Había cosas políticas que no pasaban, claro, pero en general Bachs no decía nada especialmente grande o gordo: era más bien irónico. De hecho, aquello de hablar de Palau de Plegamans siempre fue la manera de no relacionar noticias con los lugares reales. Todo pasaba en Palau de Plegamans y así parecía que no pasaba en ningún sitio y colaba más".
Raquel Perich
"En aquella época había temas muy tabú. La familia real no se tocaba. O la Iglesia. Y el tema del sexo... muy poco, aunque a él le permitieron bastante, para lo que era aquella época. Al padre le gustaba hablar de ello abiertamente, y hacía eso de preguntar si uno prefería pechuga o muslo, pero cuando lo hacía la gente llamaba a la televisión y los políticos de Convergencia, que eran más curas, se ponían nerviosos".
Lola Cuadrado
"Desde Palau de Plegamans nos llamaron agradecidos porque resulta que ahora iba todo el mundo a ver la presa que había caído, según habíamos dicho, o la virgen de Montserrat que habían puesto en una montaña... que no existía, claro. Nos invitaron a comer a todo el equipo, porque aquello llamaba el turismo de casa. ¡Nos pusieron una calle y todo!"
Laura Vallbona
Concejala de Cultura de Palau-solità i Plegamans (1987-1991)
"En aquellos años, en el municipio se estaba terminando la urbanización L’Alzina. Al alcalde le hacía mucha gracia toda aquella broma con el programa, así que propuso tener la calle Filiprim. Aquello fue una broma: nos parecía un poco una tontería, ¡pero mira, tiró adelante! Supongo que la gente más joven no debe entender qué quiere decir aquel nombre".
Lola Cuadrado
"No fuimos compañeros. Fuimos amigos. Éramos jóvenes y se notaba. Los amigos que aún tengo son gente de la televisión, porque estuvimos juntos mañana, tarde y noche haciendo cosas increíbles y disparatadas. Fue la mejor etapa de mi vida".
Laura Vallbona
"En 1988 hicieron las campanadas aquí en Palau. Pero en la iglesia no había ni campanario ni campana, que ahora sí que los hay. Los de la televisión hicieron todo un montaje para poner una estructura y una campana detrás de la iglesia".
Ramon Navarro
"En Llàtzer no era del mundo de la farándula. Él venía de vender chicles a las golondrinas. Entre esto y la edad, al Filiprim no se acordaba nunca mucho de las frases. Como era en directo, le fueron recortando las intervenciones. En cambio, a Dicciopinta o Tres quarts de Bachs, como no eran en directo, podíamos hacer varias tomas. Y cuando lo conseguía, a la sexta, todos nos poníamos a aplaudirle y celebrarlo. El Escarceller era un personaje muy, muy querido. Y a él le encantaba estar en la televisión. Cuando grabábamos a las siete, él a las cuatro ya estaba maquillado".
Lola Cuadrado
"El abuelo llegaba ya por la mañana, que así comía, y hacía la siesta. Nosotros le decíamos: «Abuelo, que hoy tienes que decir esto y esto otro!» Y después él decía lo que le daba la gana".
Raquel Perich
"A mi padre salir en la televisión no le entusiasmaba, pero pagaban bien. Estaba más orgulloso de otras cosas que había hecho, ya fuera en El Jueves, en Interviú... pero es por lo que la gente más le recuerda. Recuerdo que siempre quería plegar y decía: venga, un año más y lo dejo. Y siempre era un año más, porque a pesar de que hacía muchas cosas como autónomo había que redondear el sueldo, y si quería hacer vacaciones se las tenía que pagar él. A la prensa nunca le subían la tarifa y esta situación sí que le hacía emerger una parte un poco más amarga, de la cual le oía quejarse".
Lola Cuadrado
"En algún cambio de programas, el Sarsanedas y el Bach no se entendieron. Él, en todo caso, saltó del Filiprim a La Parada, que era semanal, con entrevistas internacionales, actuaciones, música... Y Jordi Estadella le tomó el relevo".
Lluís Maria Güell
"El Bachs en Filiprim era el eje del programa, y eso le pedía mucha dedicación, además de una energía importante. Me imagino que él no lo debía poder mantener y buscó alternativas. La tele puede ser muy dura. Además, La Parada era un programa de prime time, potencialmente con más audiencia y presupuesto".
Ramon Navarro
"Debieron pensar que cinco años ya era demasiado, y por eso él se fue y, cuando volvió, ya hizo el Dicciopinta, que tenía muchas similitudes, y después el Dos quarts de Bachs, que en el fondo eran continuaciones, con otros nombres".
Mari Pau Huguet
"El día de su entierro recuerdo que en el Tanatorio de Les Corts estaba sentada con Toni Clapés y había compañeros de Esports. Nos pidieron si alguien quería decir algo, pero todos nos mirábamos y no nos atrevíamos. Pero el Toni se levantó y dijo que su humor le venía del Bachs. Y que él era un niño que lo había seguido como fan y que lo había tomado como espejo".
Ramon Navarro
"La gente todavía me habla de él, del Filiprim, y lo echa de menos. Pasaban muchas cosas y muy cortas. Si alguna no te gustaba, no te ibas, porque sabías que enseguida pasaría alguna otra sección. Enganchaba mucho, y eso lo notaba cuando después me iba por los pueblos, en las fiestas mayores: la gente me cogía y me abrazaba como si me conociera de toda la vida. Llegamos al alma de Cataluña. A menudo me dicen: «Qué pena, TV3, deberían hacerlo volver»".
Mari Pau Huguet
"Uno de los compañeros de Deportes me reveló una anécdota: «Quizá no sepas una cosa, pero el día que hiciste las pruebas para entrar a TV3 el Bachs pasó por la sala de control un momento, te vio y dijo 'Esta chica vale mucho'». ¡Nunca me había dicho nada! Y me puse a llorar, porque fui consciente de que ya nunca le podría agradecer aquel apoyo cuando era una jovencita perdida en el plató, con las piernas temblando como un flan".