Homofobia y fútbol

¿Por qué Ferran Torres no puede besar a los hombres?

Miles de personas cuestionan en las redes sociales la sexualidad del futbolista a raíz de unas muestras de afecto con uno de sus compañeros de equipo.

Ferran Torres sobre el escenario durante la celebración de la selección española como campeona del Mundial
06/08/2026 - 07:00 h.
3 min

Cuando el futbolista de la selección española Ferran Torres marcó el gol decisivo de la final contra Argentina, sus compañeros no dudaron en abrazarle. Gritos al aire, puños en alto, palmaditas en la cabeza, besos en la frente y jugadores saltando unos sobre otros. En la zona VIP de las gradas, la escena no era muy diferente: Iker Casillas estrechando muy cerca a Xavi Hernández y acariciando a Carles Puyol, Sergio Ramos chocando los cinco con Iniesta y pasando el brazo afectuosamente por la espalda a David Villa con un Guti de fondo gritando a pleno pulmón y con el rostro rojo de emoción. Hombres que se aprecian celebrando que España gana una segunda estrella y apoyando a las nuevas glorias que lo han conseguido. Nada anómalo.

Ahora bien, las mismas muestras de afecto son otra historia cuando los protagonistas están lejos de los campos. Y así lo demuestran las recientes imágenes de Ferran Torres y Marcos Llorente en una playa de Ibiza pocos días después del Mundial, dándose besos en la mejilla y abrazándose entre sonrisas. Para miles de usuarios que han republicado y comentado las fotos en redes como X o Instagram, Ferran Torres y Marcos Llorente son homosexuales, y las imágenes son la prueba irrefutable. No importa que ambos jugadores tengan novias con quienes se presentan en público o con quienes tienen hijos, según las opiniones de aquellos que tildan tanto a Llorente como a Torres de gais, el aprecio entre estos hombres solo puede ser romántico.

Estos hechos demuestran, de nuevo, cómo reacciona la sociedad cuando figuras futbolísticas de primera categoría traspasan los asfixiantes estereotipos de género. "El fútbol es un deporte con mucho poder en nuestra sociedad, y está muy relacionado con una masculinidad tradicional, hegemónica y heterosexual con unos cánones muy determinados", explica Adriana Prexiguero, investigadora del Centro de Investigación Afin del Departamento de Antropología de la UAB. "Cualquiera que rompa un poco esta imagen –pintarse las uñas, llevar un bolso o mostrar afecto en público– despierta la sospecha de ser gay porque no se le considera suficientemente hombre", recalca.

Paradojalmente, no se cuestiona la sexualidad de los jugadores dentro del campo, ya que "la afectividad entre hombres solo es socialmente aceptada siempre que esté justificada", afirma la investigadora. Así, si alguien como Torres, Mikel Merino, Pedro Porro o Mikel Oyarzabal marcan un gol, el contacto físico deja de ser un problema. "Si este afecto se produce en la playa, como en el caso de los dos jugadores, parece que no es una situación suficientemente justificada para que puedan mostrarse afecto, porque no hay nada que celebrar y, por lo tanto, aquí es cuando surge todo este revuelo", sentencia.

Prohibidos los besos

La incapacidad de mostrar afecto o abrirse emocionalmente es un tema habitual entre hombres heterosexuales. Prexigueiro remarca que entre este perfil abunda una "vigilancia social de la masculinidad y la heterosexualidad", un hecho que provoca que "los vínculos emocionales que pueden crear sean limitados si no pueden compartir sus sentimientos o no puedan pedir afecto" sin que sean rechazados. ¿Cómo puede afectar esto a la salud mental? Para la investigadora no solo comporta una "represión emocional y afectiva" que puede desencadenar en una sensación de aislamiento o soledad, sino que este pensamiento "refuerza la homofobia social que todavía está presente tanto en la sociedad como en los deportes". "Probablemente te sentirás muy solo, pero porque las relaciones serán limitadas, y los vínculos más débiles y superficiales", recalca.

Ahora bien, este fenómeno también afecta a las mujeres. Según Prexigueiro, entre ellas se acepta y se normalizan las muestras de afecto como parte de su día a día, pero los mismos estereotipos de género que ahogan a los hombres también invisibilizan las relaciones lésbicas donde solo se leen las muestras de afecto entre mujeres como "cosas de amigas". "Preferimos mantener esta idea social de que son amigas antes que aceptar que tienen una relación romántica o sexual porque rompe con su idea de heterosexualidad, donde solo pueden tener vínculos con hombres y viceversa", concluye.

stats