Ryan Murphy y Bret Easton Ellis unen fuerzas para mostrar la cara más oscura de los 80
La serie 'The shards' llega a Disney+ con un cóctel de drogas, deseo prohibido, privilegio y violencia
Barcelona“Una cosa es evidente. Los niños de ahora lo tienen jodidamente fácil. Ser adolescente hoy es duro porque tienes que gestionar la pubertad, la sexualidad y el acoso online. Pero nuestra generación lo tuvo más difícil: teníamos que enfrentarnos a asesinos en serie”. Son unas de las palabras iniciales del narrador y protagonista de The shards, la adaptación televisiva que firma Ryan Murphy de la novela homónima de Bret Easton Ellis, autor de American Psycho o Las reglas del compromiso. Hay, pues, una clara reivindicación de la generación X y de los traumas que arrastra.
La acción se sitúa en el año 1981, en una exclusivísima escuela de bachillerato de Los Ángeles y sigue a un grupo de jóvenes a punto de graduarse. Aquel año, sin embargo, estará marcado por la llegada de un nuevo alumno, Robert Mallory, y por los ataques de un asesino en serie escabroso, conocido como The Trawler. El protagonista –una versión ficcionada del mismo Ellis, aspirante a escritor– sospecha que el recién llegado puede estar detrás de los crímenes horripilantes que cada vez estrechan más el círculo a sus amigos. Al mismo tiempo, no puede evitar sentir una fascinación irresistible por él.
La historia es, pues, el terreno habitual de las propuestas del novelista: jóvenes atractivos y con mucho dinero al alcance, pero unos padres ausentes (en el mejor de los casos, cuando no directamente tóxicos o disfuncionales), drogas, deseo consumado no normativo y una violencia latente en el ambiente que acaba estallando y de la que no se ahorran detalles. No es de extrañar que el proyecto lo haya acabado Ryan Murphy, que ha explotado todos y cada uno de estos elementos en series como las antologías Monster o American Crime Story.
En una primera instancia, debía ser HBO quien se encargase de la adaptación, de la mano del director Luca Guadagino, otro de los grandes nombres ligados al deseo obsesivo y fuera de norma a partir de films como Call me by your name o Rivals. El proyecto no salió adelante y aterrizó en Disney, que fichó a Murphy en el año 2023, una vez este finalizó su contrato con Netflix. Para The Shards, ha trabajado estrechamente con Ellis para hacer la adaptación a televisión. El novelista, además, es productor ejecutivo de la serie, que guarda mucha fidelidad al libro.
Una década bajo la lupa
Como ya pasaba en American Psycho, la serie se puede ver como un retrato nostálgico y a la vez despiadado de los años 80. La bonanza económica –para algunos– de los años Reagan comportaba una cara B mucho más siniestra, fruto del poder corruptor del dinero. Esta podría ser la enésima historia de adolescentes subidos de hormonas, pero en este caso conducen Porsches y viven en mansiones idílicas donde siempre hay una fiesta y gran cantidad de drogas, pero bajo la euforia anidaba una capa profunda de desesperanza y falta de expectativas. Todo esto acompañado de una banda sonora que saca partido de la mejor música de los 80, con un equilibrio muy cuidado entre grandes éxitos del momento y joyas perdidas. Los sintetizadores –a veces festivos, a veces glaciales– sirven para puntuar las emociones de unos personajes a la deriva, mientras su entorno empieza a derrumbarse.
La serie también habla del desdoblamiento emocional que debe hacer Bret, que tiene una de las novias más guapas de toda la escuela (aunque está enamorado de su mejor amiga) mientras al mismo tiempo se acuesta con uno de sus proveedores de droga y desarrolla el deseo malsano por Mallory. “No podías ser fluido”, dice el narrador de la serie, “sino que tenías que ser dos personas compartimentadas”. Este desdoblamiento entre el yo público y el privado es motor de todos los giros que van llevando las tramas a una espiral destructiva. “Algunos murieron, otros sobrevivimos, pero ninguno salió indemne”, reflexiona, a posteriori.
En el apartado interpretativo, algunos de los protagonistas –aún con un currículum comprensiblemente breve– son más famosos por sus circunstancias que por sus créditos actorales. Es el caso de Homer Gere, que había debutado en cuatro episodios de Euphoria –una serie que podría ser considerada prima de esta– y que interpreta al misterioso Mallory. Es hijo de Richard Gere y la coincidencia, o no, han provocado que en la serie haya también Kaia Gerber, en este caso hija de la top model Cindy Crawford, quien precisamente estuvo casada con Gere durante cuatro años en los 90. Después del divorcio, cada uno tuvo una criatura y ahora han coincidido en el rodaje. Para el papel de Bret, se ha confiado en Igby Rigney, que había participado en series como Blue bloods, La caída de la casa Usher o dos episodios de Anatomía de Grey. El nombre probablemente más conocido del elenco sea el de Evan Rachel Wood, que interpreta a la madre de una de las chicas, tres veces nominada a los Globos de Oro y a los Emmy en ficciones como Westworld, Thirteen o Mildred Pierce.