El psiquiatra de Feijóo y las alucinaciones de Sánchez
Dice Sánchez que “la Cataluña de 2026 se parece mucho más a la que siempre han querido los catalanes”. ¿Hay un solo catalán que quiera un servicio de Cercanías que le haga la vida imposible, gentileza del nefasto dúo estatal Renfe-Adif? Por no hablar de la AP-7 y, en general, del desvergonzado porcentaje de incumplimiento de las inversiones del Estado presupuestadas en nuestro país. Una cosa es venir a hacer mítines con el argumentario de color de rosa y la otra es ignorar la realidad que tira por tierra los discursos.A Feijóo le pasa lo mismo. Cuando afirma que quiere que Cataluña lidere “la reconstrucción de España”, me pregunto si sabe que 34 años después del primer AVE Madrid-Sevilla el corredor del Mediterráneo todavía está por acabar, o si alguna vez ha oído hablar del déficit fiscal.Claro que a Feijóo tanto le da porque, con la mentalidad de señoritos propietarios de España que caracteriza al PP, ni se da cuenta de cómo resulta de insultante oírle decir “No quiero una Cataluña en el bucle permanente, sentada en el sofá de un psiquiatra, preguntándose qué es o qué no es”.Tratar a Cataluña como si tuviera un trastorno mental no es una exhibición de finura, precisamente. Cada vez que vota, Cataluña expresa que esta autonomía vigilada e infrafinanciada se queda corta. Reducir la historia de España y de Cataluña a una alienación mental transitoria es de un calibre muy grueso, solo apto para mentalidades coloniales. Si a Feijóo le molesta la pregunta de lo que es o lo que no es Cataluña, lo tiene muy sencillo: que lo pregunte directamente y se comprometa a respetar el resultado.