En Extremadura todavía se pueden ver rebaños de merina negra, cada vez menos habituales, ya que el mercado prefiere la lana blanca porque es más fácil de teñir. Además, a la merina también le cuesta más engordar, por lo que los ganaderos prefieren otras razas más productivas. A la izquierda, ejemplar de burro catalán cerca de Sant Feliu de Cartellà. También es uno de los animales que están en peligro de extinción, ya que solo quedan unos 650. En el medio, un campesino del pueblo extremeño de Garbayuela en pleno trabajo. La falta de relevo generacional es uno de los problemas para mantener el ganado autóctono. A la derecha, ejemplares de bisontes que se han reintroducido en San Cebrián de Mudá, en Palencia.
20/09/2026 - 17:52 h.
Periodista y escritor
3 min

En 1945 Franco viaja al futuro. Es el viaje más decisivo de la dictadura. El dueño de todo aquello desembarca en Extremadura. Hay una promesa: redimir la tierra más pobre de España. Franco cambió el futuro, pero también el pasado.

La tierra es la bomba atómica de España. En 1931 unas 361 familias (casi todas de Castilla y Andalucía) son propietarias de los grandes latifundios. El gobierno republicano con la ley de reforma agraria activa un detonador: nacionalización y colonización de la tierra. Lo que no pudo hacer estallar la República lo hizo estallar el franquismo. También en nombre de la justicia social. Las mismas palabras populistas: rescatar, liberar, independizar Extremadura de la miseria. Empieza la nivelación, la homogeneización, el aguamiento... Empieza el proto- café para todos. España, una. España o toda rica o toda pobre. Redención vía bolsillo… De los otros. La transformación económica y social más colosal de la piel de toro-fraude. Nace, vía fórceps, in vitro, tuning genético, un intento de milagro.

Lo bautizaron como el Plan Badajoz: obras hidráulicas, electrificación, colonización, industrialización, carreteras... Una inversión de un millón cien mil pesetas diarias (unos seis mil seiscientos euros) desde 1953 hasta 1966 (pero se continuó aflojando la cartera hasta la muerte del dictador). El socialismo franquista desembarcó sobre 2.165.300 hectáreas. Sobre la provincia más extensa. Sobre las 800.000 personas que vivían allí. Sobre una densidad de 37 habitantes por kilómetro cuadrado. Sobre 257.661 fincas. El 75% de las cuales bunkerizadas en manos de unos pocos (caciques extremeños y señoritos de Madrid). Y también hizo bum. No lo lograron.

El cadáver de Franco dejó miles de despojos más. La muerte fue otra nacionalización. El Plan Badajoz era una momia extendida en la tierra. Hacia finales de los setenta desembarcaron otras personas en Extremadura. Para muchos, eran extraterrestres. Aterrizaban de la galaxia Cataluña. Planeta, Lérida. Potencia nuclear agraria desde el siglo XIX. Cuando Cataluña hace la Revolución Industrial. España la hace a mediados del XX. El primer gobierno de Cataluña, desde 1714, la Mancomunidad, a principios del XX, ya mira a los EE. UU. Ve el oro dulce: la fruta. En 1969 el 90% de la producción de la fruta en la piel de toro se hace en Lérida. Y llegó el giro del pasado, el futuro, el presente.

Decenas de pequeños y medianos agricultores leridanos arrendaron, participaron, compraron tierras en Extremadura. En 2011 lo expliqué detalladamente cuando publiqué la investigación periodística original: El imperialismo dulce. Cataluña salva a Extremadura del Plan Badajoz. Corto y al pie. El modelo de gestión, producción, comercialización frutícola de Extremadura es de matriz y resurrección catalana. Amén, hermanos.

Hoy Extremadura es potencia en fruta de hueso (melocotón, cereza, ciruela, nectarina). También en la industria del funcionariado: es la comunidad autónoma peninsular con la ratio más alta, rozando los 98 empleados públicos por cada 1.000 habitantes. Y en cifras absolutas Andalucía, con más de medio millón de funcionarios públicos. España gira, pero no avanza.

Cataluña ya estaba levantada. No pediremos perdón por vivir aquí. Por levantar Extremadura. Por decir la verdad. Salvo que, claro, lo que se quiera realmente sea nuestro cadáver. Que es lo que quería el franquismo letal y la república vegetal-nacional española. Que es lo que quieren los que no quieren que tengamos derecho a existir.

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