Estos son algunos titulares de portada del fin de semana: “Europa clama contra Sánchez” (Abc), “La UE da por fracasado a Sánchez y reclama el control migratorio” (El Mundo) y “Europa se revuelve contra Sánchez por poner en peligro sus fronteras” (El Mundo). Se podría inferir que existe una gran preocupación por lo que tiene que decir la Unión Europea sobre la crisis migratoria vivida en Ceuta. Pero sería una conclusión equivocada. Porque este miércoles era el día de informar sobre la cumbre sobre este asunto. Y una vez más el superviviente Sánchez ha salido con rasguños mínimos. “La UE apoya a España y evita el choque por la regularización”, titulaba en primera página La Vanguardia. “La UE hace piña con España por la gestión de la crisis de Ceuta”, secundaba El País, que en su subtítulo destacaba: “Los socios muestran su «total solidaridad», elogian la «rápida y eficaz» respuesta del gobierno y admiten que no hay relación directa entre la entrada masiva y la regularización de inmigrantes”. De acuerdo que son los dos diarios que más Sanytol aplican con el presidente español. L’ARA, por ejemplo, titula diciendo que “La UE avala la reacción de Sánchez pero recela de la regularización” y El Periódico dice: “La UE exige más vigilancia al saber que el CNI no alertó”, con un antepítulo donde también se subraya que “Los ministros del Interior apoyan a España”.
Con este panorama, resultaría sorprendente –si no fuera tan previsible– la respuesta de los diarios de la derecha. Este miércoles, El Mundo, el Abc y La Razón suman 21 elementos de titulación relacionados con la crisis ceutí. Ni uno solo hace referencia al aval de la UE: como mucho, critican a Marlaska con politiqueo fatuo y anecdótico. Este enmascaramiento perpetuo de cualquier noticia de tono positivo acaba igualando a estos medios a las redes sociales que tanto critican: la cola con que enganchan a su público es la resina tóxica de la ira. Pero, más pronto que tarde, tanto calor provoca el desprendimiento, la desconexión.