En uno de cada tres domicilios de Barcelona vive una persona sola
La ciudad frena el crecimiento de población y continúa viendo como se marchan las familias con hijos
BarcelonaBarcelona frena el crecimiento sostenido de población que estaba experimentando desde el año 2023. El informe de resultados sobre la población en la ciudad en 2026 –basado en la lectura del padrón de la ciudad el 1 de enero de este año– fija en 1.729.963 las personas empadronadas en la ciudad. A pesar de ser ligeramente inferior a los registrados un año antes (1.732.066 habitantes), la cifra es la segunda más alta de la serie histórica. Un escenario que se explica por la inmigración, que a pesar de reducir el ritmo de llegada respecto a años anteriores continúa compensando un índice de natalidad paupérrimo y un proceso de emigración desde Barcelona hacia otras ciudades de su entorno cada vez más grande.
El informe, uno de los más detallados de los que ofrece la prolífica Oficina Municipal de Datos (OMD) del Ayuntamiento, aporta muchísimos otros datos. Ayuda, por ejemplo, a analizar la realidad sobre los hogares de la ciudad. Hoy, en casi un tercio de los 648.077 domicilios de la capital catalana –los pisos donde hay alguien empadronado– vive una persona sola. Una proporción que no ha dejado de crecer desde que en 2010 se convirtieran en los domicilios más abundantes en la ciudad por delante de los pisos donde viven dos personas.
Detrás de este fenómeno –que tiene un impacto directo en la vivienda– el informe sitúa varios factores, entre los cuales el envejecimiento de la población y el surgimiento de nuevos patrones en los hogares como resultado de "el retraso en la convivencia en pareja, el aumento de separaciones o divorcios, la prolongación de la etapa de vida en viudedad o, simplemente, la preferencia por vivir en solitario". La radiografía de la OMD va más allá y permite incluso determinar el perfil de estas personas que viven solas. La mayoría (70.498) son mujeres mayores de 65 años, pero también hay muchas mujeres y hombres de entre 18 y 65 años que viven solos (61.792 y 61.729, respectivamente). En cambio, los hombres de más de 65 años que viven solos son solo 24.203.
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En cuanto a la distribución de estos domicilios unipersonales, destaca el caso de Ciutat Vella, con tres barrios –la Barceloneta (43,5%); Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera (41,8%) y el Gòtic (38,5%)– entre los que más proporción de pisos vacíos sobre el conjunto de domicilios tienen. Fuera de este distrito, sobresale también el caso de la Vila de Gràcia, donde en un 38,4% de los domicilios solo vive una persona. Los cuatro barrios están muy por encima de la media de la ciudad, que se sitúda en el 31,5%. En cambio, los barrios con menos viviendas con una única persona empadronada son Torre Baró (22,7%) y Ciutat Meridiana (24%).
Nuevo récord de centenarios
En contraste con estos datos, los hogares con presencia de menores de edad continúan cayendo y el 1 de enero de 2026 ya solo representaban un 21,4% de los domicilios. Una cifra coherente con otra de las realidades que año tras año muestra este informe: el bajo índice de natalidad que hay en la ciudad. Una vez más, 2025 vuelve a ser el año con menos nacimientos desde 1900 –con la excepción de 1939 por la Guerra Civil– con solo 11.012 bebés, un 1,3% menos que en 2024. Por el contrario, también bate récords la cifra de personas centenarias, con 1.196 vecinos en la ciudad que superan el siglo de vida –la inmensa mayoría mujeres.
Todo ello hace que la media de edad de los barceloneses se eleve hasta los 44,6 años. Si no sube más es, de nuevo, por el peso de la población nacida en el extranjero, más joven que la nacida en el Estado. Así, si la edad media de los vecinos de Barcelona nacidos en el extranjero es de 39,5 años, la de los nacidos en la misma ciudad es de 41,9, mientras que la de los nacidos en el resto de Cataluña es de 50,5. Finalmente, la media de edad de los nacidos en el resto de España es la más alta y se sitúa en 66,2 años.
Menos llegada de personas
El informe de la OMD retrata también un descenso de la llegada de personas a la capital catalana. En total, durante el 2025 llegaron a la ciudad 124.036 nuevos residentes, una cifra que, a pesar de ser la cuarta más alta del siglo, supone un descenso de casi 5.000 personas respecto al 2024. Este flujo, sin embargo, continúa teniendo un impacto decisivo en la configuración de la ciudadanía de Barcelona. Si entre el 2000 y el 2019 algo más de la mitad de la población era nacida en la capital, actualmente este grupo continúa menguando y solo representa el 44,6% de los empadronados.
Los nacidos en el extranjero, en cambio, ya representan un 36,2% de la población de Barcelona. De estas 626.924 personas, hay 460.409 que mantienen la nacionalidad extranjera. De estas, la nacionalidad italiana continúa siendo la principal –impulsada por la amplia presencia de argentinos con esta nacionalidad–, seguida por la colombiana, la pakistaní, la china, la peruana y la francesa. Por detrás ya están los barceloneses con nacionalidad de Marruecos, Venezuela, Honduras, Rusia, Argentina, India y Filipinas.
El informe también detecta que los países que más residentes nuevos han aportado este año a Barcelona no están entre los principales del ranking. Es el caso de Bangladesh (con 2.095 nuevos empadronados); Nepal (1.644) o Argelia (850). En total, en la capital catalana hay 181 nacionalidades diferentes.
La diáspora barcelonesa
El informe también consolida otras dinámicas demográficas que ya hace años que se repiten. Por ejemplo, la de los barceloneses que se marchan de la ciudad principalmente a otros municipios del entorno. El derecho a quedarse en la ciudad que defiende constantemente el alcalde, Jaume Collboni, todavía está lejos, de acuerdo con las cifras de la OMD. Durante el año pasado, 68.979 personas se marcharon de la ciudad, un 2,4% más que el año anterior. Las cifras apuntan a una continua diáspora de familias que –según el mismo informe, en muchos casos empujadas por el precio de la vivienda– acaban haciendo las maletas fuera de la capital catalana. Lo demuestra el hecho de que más de la mitad de los emigrantes tiene entre 25 y 44 años, siendo el grupo entre los 30 y los 34 años el más numeroso (11.765 personas), seguido por el de 25 a 29 años (9.857 personas). Además, también han emigrado durante el 2025 6.767 niños de entre 0 y 14 años.
En cuanto a los destinos de las personas que se marchan de Barcelona, L'Hospitalet de Llobregat es el municipio de destino preferente, con 7.332 barceloneses que se trasladaron allí a vivir durante el 2025. Por detrás hay otros municipios metropolitanos –Badalona (3.091), Santa Coloma de Gramenet (1.754), Sabadell (1581), Terrassa (1.540), Sant Cugat del Vallès (1.405), Cornellà de Llobregat (1.158), Sant Adrià del Besòs (965) y Esplugues de Llobregat (861)– y también Madrid, que fue el destino de 2.498 barceloneses. Al extranjero emigraron 5.478 personas.