Eloi Cordomí: "En lugar de viaje de novios, mi marido y yo alquilamos una isla para estar con los amigos"
Su lugar preferido es una isla de Cadaqués
Hay una noche de verano que Eloi Cordomí recordará siempre, la del último día en la isla de Cadaqués donde celebró la boda con su marido, el Xavi. “En lugar de irnos de viaje de novios alquilamos seis días la isla de s’Arenella para estar con los amigos y la familia”, explica el meteorólogo. Él había conocido la isla unos años antes, había estado grabando un reportaje y se había enamorado de ella. “Supe que si algún día tenía que hacer una gran fiesta, la haría allí”, rememora.
La boda oficial la hicieron una semana antes en Palau-solità i Plegamans, pero la gran celebración la reservaron para aquellos días en Cadaqués. Primero fueron los hermanos, cuñados y parejas, y entre todos fueron organizando la fiesta. Después llegó más familia y finalmente los amigos más íntimos. Cordomí guarda de aquella noche imágenes muy concretas: gente bailando en la playa, música, mojitos, todo el mundo en bañador, naturaleza y sobre todo “muchas sonrisas y felicidad”. La celebración, explica, acabó convirtiéndose en una especie de “mundo paralelo de felicidad”. “Teníamos treinta años y celebrábamos un amor real y sincero. Creo que eso se notaba y conseguimos crear un ambiente muy bonito que recordaremos siempre”, rememora Cordomí.
La naturaleza, dice el meteorólogo, siempre ha sido el telón de fondo de algunos de los momentos más especiales de su vida. También fue así con la propuesta de matrimonio que le hizo el Xavi. Fue unos meses antes, en marzo, mientras esquiaban en Tuixent-la Vansa. “Hicimos una parada en medio del bosque y de repente el Xavi se quitó el anorak. Debajo llevaba una camiseta con el mensaje: “¿Quieres casarte conmigo?”. Reconoce que la petición lo cogió totalmente por sorpresa y que le hizo mucha ilusión. Unos meses después celebraban la fiesta de la boda en Cadaqués.
Cordomí reconoce que, en general, todas las noches de verano que tienen un aire “de ser irrepetibles” le parecen especiales. Hay una que también ocupa un lugar grande en su memoria. Fue durante una ruta en kayak por el Camino de Santiago marítimo, entrando por la ría de Arousa hasta Santiago de Compostela. Durante seis días convivieron con un grupo muy diverso de personas: valencianos, sevillanos, murcianos, daneses y gallegos. Una de las últimas noches plantaron las tiendas en un camping en Rianxo y los guías, que también eran músicos, habían preparado una mariscada y una fiesta. “Pensé que aquel momento seguramente no se volvería a repetir nunca más y eso lo hacía único”, recuerda.
Cuando piensa en los momentos inolvidables, Cordomí explica que siempre hay un instante concreto en el que se escapa unos minutos de todo y toma conciencia de lo que está viviendo. “Miras el cielo, el paisaje o la gente, y piensas que la vida ya ha valido la pena solo por aquel momento”, concluye.