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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - meritocracia]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.ara.cat/etiquetes/meritocracia/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara en Castellano - meritocracia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Millonarios, herencia y meritocracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/millonarios-herencia-meritocracia_129_5488061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1a89390e-65a7-4e9c-abb0-9344b1973e12_16-9-aspect-ratio_default_0_x3264y1574.jpg" /></p><p>España tiene 246.000 grandes fortunas, definidas como aquellas personas que tienen al menos treinta millones de dólares en activos convertibles. Esto representa el 0,51% de la población del país. Tres cuartas partes de estas personas deben su fortuna al esfuerzo, visión o suerte de un antepasado, que fue quien acumuló un patrimonio.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ester Oliveras]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Sep 2025 16:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una persona mayor guarda dólares en el monedero.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[El mérito, la exigencia y la humildad]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/merito-exigencia-humildad_129_5477482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/77869818-b54a-4508-a387-392fc7789cb8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Vuelvo a un tema que traté hace cuatro años (<a href="https://es.ara.cat/opinion/merito-suerte-trampa-andreu-mas-colell_129_4159318.html" >23/10/21</a>). Empiezo con un ejemplo. En un país, digamos que imaginario, la carrera del profesorado escolar consiste en dos etapas. La primera es la formación universitaria, que, por lo general, es poco exigente pero suficiente para ingresar, sin proceso selectivo adicional, en el sistema educativo. La segunda, con el profesor ya incorporado en el sistema, es una progresión profesional que, en la práctica, es simplemente por antigüedad. No debe sorprendernos que en estas condiciones el sistema de este país no atraiga las suficientes buenas vocaciones educadoras. No se ven estimuladas. El coste social es grande.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Mas-Colell]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Aug 2025 20:09:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El campus de la universidad de Harvard, en Estados Unidos.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[La meritocracia y las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/meritocracia-mujeres_129_5227152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/3fcd88ae-845b-4dfb-bf5e-65920e1a2817_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>M.A. ha recibido una oferta de dirección en su empresa, con un sueldo atractivo y la opción de desarrollar sus ideas. Pero hay un precio: máxima disponibilidad y viajes constantes, lejos de casa. M.A. tiene dos hijos pequeños y la creciente responsabilidad de cuidar a su madre y su suegra, ya mayores. Su compañero, con un cargo superior, ya viaja regularmente y cobra mucho más. ¿Qué decidirá? ¿Aceptará el cargo y los sacrificios o priorizará la estabilidad familiar?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Mercadé Ferrando]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/meritocracia-mujeres_129_5227152.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Dec 2024 17:59:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una multitud de personas caminando por la calle en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[El malentendido de la meritocracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/malentendido-meritocracia_129_5212994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/df23dd2d-044a-41ab-9815-fbec6ce38180_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Leía la semana pasada en el ARA <a href="https://es.ara.cat/opinion/meritocracia-rentista_129_5209649.html" >un artículo</a> de Aliou Diallo titulado <em>La meritocracia rentista,</em> donde se contraponían <a href=""  rel="nofollow"><em>los</em></a><a href=""  rel="nofollow"> rentistas con </a><a href=""  rel="nofollow"><em>las</em></a><a href=""  rel="nofollow"> inquilinos</a>. Para ahorrarnos suspicacias quisiera hacer una aclaración: vivo de alquiler. No tengo casa en propiedad (ni coche, ni moto, ni bicicleta, ni nada) y, supongo que, por casualidad, mis arrendadores siempre han sido mujeres. Ahora también es así. Quizás es que soy la excepción, una <em>rara ancianos</em> del mercado inmobiliario; o quizás es que la microdemagogia ya forma parte de la normalidad argumental y, en consecuencia, no viene de un palmo. En cualquier caso, este artículo no va de alquileres, sino del cada vez más criticado concepto de <em>meritocracia</em>. Creo que hay un malentendido enorme que reclama, al menos, un apunte. Es rigurosamente cierto, indiscutible, que heredar por pura chamba genealógica el piso de un pariente que apenas recordábamos es tan poco meritorio como que te toque el gordo de Navidad. Simétricamente, no heredar una propiedad o quedarse con un palmo de nariz el día del sorteo tampoco representa ningún demérito. En este sentido, hacer referencia a una supuesta "meritocracia rentista", sin matizar si la citada renta proviene de un golpe de suerte o bien del esfuerzo personal, es distorsionar el lenguaje (y, de paso, la realidad). Que el precio de la vivienda sea ahora mismo objetivamente desproporcionado en relación con la media salarial no justifica estos juegos de manos dialécticos. Creo incluso que desacredita una justa causa. ¿De dónde ha surgido ese discurso contrario a la meritocracia?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Sáez Mateu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/malentendido-meritocracia_129_5212994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Nov 2024 17:26:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La manifestación por la rebaja de los precios de los alquileres, pasando por delante de la Casa Orsola]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[La universidad, las élites y los que van quedando en los márgenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/universidad-elites-quedando-margenes_129_5174836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6a82be19-9364-4fd1-a08f-77b1a2534043_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Desde que en 1970 Pierre Bourdieu y Jean Claude Passeron publicaron <em>La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza </em>el panorama de la oferta formativa ha cambiado mucho. El acceso a la universidad se ha generalizado de forma masiva, comparado con las minorías de las élites culturales que accedían a la década de los cincuenta y sesenta. En este estudio clásico, resultado de un grupo de investigaciones realizadas en el Centro de Sociología de la Educación y de la Cultura de París, los autores definieron el mercado del capital simbólico. Por capital simbólico se entiende un código de origen, a nivel familiar y de grupo social, según el cual el acceso a la cultura resulta más o menos difícil. Por ejemplo, disponer de un vocabulario complejo o restringido puede determinar el éxito o el fracaso en la escuela o en la universidad. La característica que aislaron a Bourdieu y Passeron era que el sistema educativo replicaba y legitimaba la estructura del capital simbólico ya preexistente en una sociedad de clases. Esta idea fue decepcionante por quienes creían en la capacidad regeneradora de la educación, pensada como un ascensor social que facilitaba la movilidad. Así, tanto la escuela como la universidad se limitan a sancionar una determinada posición social según el capital simbólico y cultural de las personas. La mochila del entorno social condiciona en gran medida el rendimiento académico. La acción pedagógica no se ejerce de forma neutral en grupos con idénticos niveles de capital cultural. En el café de la esquina de mi barrio, el camarero, llamado Ahmed, me cuenta que quiere preparar las oposiciones a bombero. Me comenta que tanto la familia como los amigos le han dejado claro que esto, en el caso de una persona como él, procedente de un ambiente de inmigración precaria, es imposible. Sus expectativas, junto a las condiciones de capital simbólico de que dispone (lengua, formas de hacer y de pensar, gustos, formas de socialización) no es suficiente para preparar el concurso: mal rayo. La escritora Annie Ernaux describió con mucha precisión qué significa este concepto de la sociología del poder: quien quiera traspasar el techo de cristal del capital cultural para subirse con garantías al ascensor social necesita hacer el doble de esfuerzo para dominar las herramientas de quien ocupa un lugar privilegiado, legitimado para seguir ocupándolo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Pagès]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/universidad-elites-quedando-margenes_129_5174836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Oct 2024 15:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estudiantes durante una clase en la Universidad Politécnica de Cataluña.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[La tiranía de la meritocracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/tirania-meritocracia_129_5160502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/706fe03e-003e-4ded-a57e-f9ae8132041f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>“En un mal juego, ¡no hagas que tu estrategia sea decir a los que no tienen éxito que lo hagan mejor!” Son palabras de <a href="https://www.ara.cat/firmes/michael-sandel/" >Michael Sandel</a>, el conocido filósofo y profesor de Harvard. ¿A qué mal juego se refiere? Lo explica en su libro <em>La tiranía de la meritocracia</em>. La meritocracia promete igualdad de oportunidades: todo el mundo puede triunfar si tiene talento y trabaja con ganas. El mensaje es transparente: si lo quieres, ¡tú puedes hacerlo! Como si el éxito y la ascensión social dependieran sólo de la voluntad individual. Si las oportunidades son iguales, los vencedores merecen su éxito y los perdedores su fracaso. Ahora bien, en la práctica no es así, dice Sandel, porque en ese juego las desigualdades son el punto de partida.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Jolonch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/tirania-meritocracia_129_5160502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Oct 2024 15:59:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Corredores durante una competición de atletismo en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[De méritos y deméritos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/meritos-demeritos_129_5156928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b69ab1c9-1074-49e2-8d04-28302531e180_16-9-aspect-ratio_default_0_x2224y2595.jpg" /></p><p>Este septiembre he hablado con cierta calma –cada vez es más infrecuente, esto de hablar con cierta calma– con amigos que ejercen o han ejercido hasta hace poco la docencia en secundaria. Tienen más o menos mi edad. Algunos se han jubilado hace poco y otros lo harán el próximo curso o dentro de un par de años. Son profesionales competentes, serios; gente que ha hecho un trabajo más ingrato y complicado de lo que muchos piensan, especialmente en los últimos años. Tengo un recuerdo agradabilísimo de mi paso por la enseñanza secundaria. En septiembre de 1988, hace apenas 36 años, yo sólo tenía 24 y estaba a punto de dar mi primera clase en un instituto de Hostafrancs, en Barcelona. Ante mí, Òscar Dalmau, que tenía 14. Se acabó casando con Thais Villas, que había estudiado en el mismo instituto que yo: Ramón J. Sender de Fraga, el centro de enseñanza secundaria que entonces estaba más en cerca de mi pueblo, la Granja de Escarpe. La vida está llena de círculos extraños. Cuento todo esto porque la luz de septiembre me trae buenos recuerdos, no porque sea relevante en ningún sentido. Estos amigos profesores a los que me he referido antes me dicen que mi percepción del mundo de la secundaria se basa hoy en una idealización; que no es lo mismo ver las cosas con 24 años ya finales de la década de 1980, que con 50 o 60 en este primer cuarto del siglo XXI, tan incierto y agrio. Tienen razón, pero no puedo evitar rememorar ese tiempo con nostalgia (la luz, esa luz dorada y agónica del otoño incipiente. El último poema de Machado en Colliure, inacabado por gentileza de la muerte, dice: <em>"Estos días azules / este sol de la infancia..."</em>)</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Sáez Mateu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/meritos-demeritos_129_5156928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Oct 2024 16:33:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un estudiante en una biblioteca.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es la meritocracia nuestro enemigo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/meritocracia-enemigo_129_5154091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/bfbc30e6-446c-4506-a0b1-767f3ae41f95_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Lo que seguro que no necesitan los pobres son palmaditas en la espalda. Ser pobre no pone lo fácil, pero de lo que se trata es de si es mejor ser un pobre en una sociedad con movilidad social o en una sociedad estamental.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gregorio Luri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/meritocracia-enemigo_129_5154091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Sep 2024 16:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alumnos en una escuela en una imagen de archivo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paradoja de Abilene]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/paradoja-abilene_129_5139676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7fdf9a2e-391a-4917-8896-41821b7bb7df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El profesor Jerry B. Harvey estaba visitando a la familia política en Texas un día de calor infernal. El suegro sugirió animadamente visitar un nuevo restaurante abierto en la ciudad de Abilene y la mujer de Harvey le apoyó diciendo que era una gran idea. A Harvey no le atraía lo más mínimo la perspectiva de un viaje de 85 kilómetros en un coche sin aire acondicionado, pero, para no desentonar, se sumó a la opinión de ambos. Su suegra, que había sido callada, también se apuntó.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gregorio Luri]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/paradoja-abilene_129_5139676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Sep 2024 16:26:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[UN FILÓSOFO MEDIÁTICO Sandel ofreció al CCCB la conferencia ¡Esto no se vende! Los límites morales del mercado.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Harris, Trump y el elitismo de los elegidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/harris-trump-elitismo-elegidos_129_5139631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/f68b077b-9a69-4d05-9848-cd37ff652d20_16-9-aspect-ratio_default_0_x980y1108.jpg" /></p><p>Cuesta recordar un evento cotidiano y terrenal reciente que, de madrugada, haya congregado tanta expectación como el debate electoral del pasado día 10 entre Donald Trump y Kamala Harris. Había muchas expectativas, y también dudas, con el debut de la vicepresidenta y candidata de última hora del Partido Demócrata en la presidencia, Kamala Devi Harris. Enfrente, le esperaba el gran macho, el hombre que ridiculiza a los rivales por su condición de viejos, negros, mujeres o lo que sea necesario: Donald John Trump.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignasi Gozalo Salellas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/harris-trump-elitismo-elegidos_129_5139631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Sep 2024 15:33:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Kamala Harris y Donald Trump durante el debate presidencial en Filadelfia.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué ocurre en Francia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/ocurre-francia_129_4840274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7a30a055-0ddc-475b-861b-504ba5b2856a_16-9-aspect-ratio_default_0_x732y570.jpg" /></p><p>Parece que el país europeo en el que el conflicto entre Israel y Hamás se hace sentir con más fuerza es Francia. Todo el mundo sabe que en las últimas semanas ha habido numerosas amenazas de bomba que han forzado a desalojar el Museo del Louvre, el Palacio de Versalles y varios aeropuertos, y el centro de París está sometido a una vigilancia armada por parte de policías y militares. Pero, según el ministro del Interior, la consecuencia más grave –pues, de momento, la mayoría de estas amenazas las han hecho menores de edad con ganas de “broma”– ha sido el asesinato del profesor Dominique Bernard, en Arrás, a manos de un joven “radicalizado”, de familia musulmana procedente de una exrepública soviética vecina de Chechenia. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Segarra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/ocurre-francia_129_4840274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Oct 2023 16:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Yo soy profesor", dice un cartel cerca de la escuela Bois de Aulne en Conflans-Sainte-Honorine, en las afueras de París, en un homenaje a los profesor asesinados Samuel Paty y Dominique Bernard, el 16 de octubre.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[La meritocracia funciona poco o nada si eres pobre]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/meritocracia-funciona-pobre_129_4380737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/07532334-f571-435b-b3da-3323f3711645_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><a href="https://es.ara.cat/economia/espejismo-ascensor-social-espana_1_4380615.html" >En España el ascensor social está estropeado</a>. Si vienes de una familia de rentas bajas, lo tendrás mucho más difícil para progresar que si partes de un entorno de clase medio-alta o alta. Si, además, eres mujer y vives en una región del suroeste peninsular, todavía lo tienes peor. La meritocracia, pues, no funciona porque no hay igualdad real de oportunidades. De hecho, hay lugares donde hace muchas décadas que se ha establecido lo que los expertos denominan una “desigualdad persistente”, por ejemplo en regiones como Extremadura, Andalucía y las Canarias, con la emigración como única salida. En cambio, en el norte estamos mejor, sobre todo en el País Vasco y Navarra, y también en Catalunya, a pesar de que no tanto. Las pruebas hace tiempo que existen, el mismo gobierno español lo ha reconocido en el informe <em>España 2050</em>, y ahora lo corrobora un estudio de Esade Ecpol que tiene como base la población que hace declaración de la renta (han quedado excluidas las capas más bajas, hecho que todavía habría agravado más el resultado). En todo caso, la conclusión es que la movilidad intergeneracional es deficiente y las causas son diversas, pero en conjunto se concentran en tres ámbitos: las desiguales oportunidades educativas (se ha mejorado, sí, pero persisten el problema de la educación de los 0 a los 3 años, que mayoritariamente no está cubierta por el sistema público; el problema del acceso a las extraescolares, y, por encima, el del acceso a másteres y posgrados); en segundo lugar está la cuestión de la fiscalidad, que continúa beneficiando a las rentas altas (aquí hay que mencionar la visión reformista del economista Thomas Piketty, que aboga incluso para crear una herencia mínima o dotación de capital para todo el mundo financiada con una combinación de un impuesto progresivo sobre la propiedad y otro sobre las sucesiones), y en tercer lugar, unas ayudas sociales insuficientes y que a menudo no llegan a los más necesidades (en este sentido, hay que remarcar las recientes quejas de las entidades del tercer sector social debido al atraso de las ayudas de la Generalitat, o, en el ámbito mundial, el último informe de Oxfam sobre el <a href="https://es.ara.cat/economia/263-millones-personas-pobreza-extrema-2022_1_4380655.html" >incremento de las desigualdades debido a la pandemia</a>). Aparte de estos tres factores clave, hay problemas añadidos, como la endogamia en el acceso a cargos públicos, la falta endémica de dinamismo empresarial de algunas regiones y un urbanismo segregador que enquista guetos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Editorial]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.ara.cat/opinion/meritocracia-funciona-pobre_129_4380737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 May 2022 11:07:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las universidades del Estado  son las preferidas por los estudiantes europeos de Erasmus.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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