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    <title><![CDATA[Ara en Castellano - Grazia Deledda]]></title>
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      <title><![CDATA[Culpa y deshonor en una isla salvaje y remota]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.ara.cat/cultura/leer/culpa-deshonor-isla-salvaje-remota_1_5697493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/be32b8d5-a662-4038-ae80-e2b31e6d2d14_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><h3>Los criterios y las decisiones del <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/enrique-vila-matas-favoritos-recibir-premio-nobel-literatura_1_5496543.html" >premio Nobel de literatura</a> siempre son bastante imprevisibles, pero visto con la perspectiva que da el siglo transcurrido, el Nobel concedido a <a href="https://es.ara.cat/opinion/almas-valientes_129_5549925.html" >Grazia Deledda</a> en el año 1926 todavía ahora tiene algo de incomprensible. No porque literariamente no fuera merecedora, sino porque parece que su condición de mujer sarda que escribía sobre la realidad áspera y brutal de su isla natal iba a caer muy lejos del comité de lectores suecos que en 1925 habían premiado a George Bernard Shaw y que en 1927 premiarían a Henri Bergson. El premio solo se entiende si comprendemos que Deledda fue una escritora periférica que se ganó un lugar en el centro del panorama cultural italiano y europeo gracias a tres méritos y a una concesión: los méritos de tener talento, de hacer mucho trabajo (fue autora de una treintena de novelas y de cuatrocientos cuentos) y de alcanzar un gran éxito internacional, y la concesión de renunciar a su lengua materna, el sardo, para escribir en la lengua, el italiano de matriz toscana, que la reunificación de Italia (1861) hizo oficial e impuso.La novela <em>Ceniza</em>, publicada originariamente en 1903 y presentada ahora en catalán por Mercè Ubach en una traducción que se intuye rigurosa y con un prólogo que contextualiza la obra y la autora, es una buena puerta de entrada al universo literario de Deledda. Novela de pasiones y de códigos sociales comunitarios inamovibles, historia de personajes primarios y de paisajes imponentes, <em>Ceniza </em>conjuga dos tradiciones literarias: la de la cuentística popular y la de la novela naturalista decimonónica. Estamos más cerca, en todo caso, del drama vivo antropológico del verismo de Giovanni Verga que del positivismo analítico, de mirada científica y trasfondo socioideológico, de <a href="https://es.ara.cat/cultura/leer/dignidad-desesperacion-quieren-pan-justicia_1_5533037.html" >Émile Zola</a>.Compensar la brutalidad de un mundo miserable<h3/><p>En <em>Ceniza</em>, Grazia Deledda demuestra que es una contadora de historias ágil y vigorosa y que sabe crear una galería de personajes que rozan el arquetipo sin caer en la folklorización tipista. También demuestra que es una virtuosa de las descripciones precisas y exuberantemente sensoriales. Los párrafos en los que describe los paisajes sardos hacen pensar en el talento indómito de una pintora de trazo fuerte e imaginativo, salvaje y simbólica. El verismo de Deledda, en este sentido, tiene un aliento poético que compensa la brutalidad de un mundo a menudo miserable poblado por personajes que se pegan, se insultan, beben, reniegan y se suicidan.La médula dramática del argumento es un clásico de la literatura del siglo XIX, e intenta responder la siguiente pregunta: ¿cómo puede un hijo de la culpa, un bastardo hijo de un padre ya casado y de una madre que lo abandona de pequeño, hacerse merecedor de una vida respectable? La peripépecia del protagonista, Annania, que por culpa de los embates de la fortuna y gracias a un benefactor va de la Cerdeña rural hasta la ciudad de Cáller y, después, al continente y a Roma, resuena con ecos balzaquianos y stendhalianos. Deledda hace, sin embargo, que nunca se desembarace del todo ni de la realidad sarda ni tampoco de su condición de sardo: el peso de la culpa heredada, el sentido del honor y del deshonor, las pasiones primigenias, el presente como una proyección de viejos atavismos, la vida como fatalidad... Leer a Deledda nos recuerda que la literatura de verdad tanto puede brotar de las capitales europeas como de los pueblos pequeños de las islas más remotas. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Antoni Pons]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 06:32:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ciudad de Cagliari a finales del siglo XIX, representada en una xilografía]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA['Ceniza', de Grazia Deledda, es una buena puerta de entrada al universo literario de la autora sarda, que ganó el premio Nobel en 1926]]></subtitle>
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