Superilla

El Ayuntamiento de Barcelona vuelve a cambiar un tramo de la calle Gran de Sant Andreu

La pacificación inicial había disparado el tránsito hasta un 100% en algunos viales del entorno

BarcelonaUna de las principales estrategias para reducir el tránsito de las calles es estrangularlo. Si una calle pasa de tener cuatro carriles a tener solo dos, sufrirá un incremento de las retenciones y, a la larga, los conductores, hartos de perder tanto tiempo, buscarán una alternativa. El problema llega cuando esta alternativa no es el transporte público, sino otra calle que, en la mayoría de los casos, no está preparada para asumir tantos vehículos. Esto es lo que está pasando en el barrio de Sant Andreu, donde desde el verano de 2019, la calle Gran se ha pacificado y, además, se ha cambiado el sentido de circulación para impedir que los conductores lo puedan usar para entrar o para salir de la ciudad. El cambio ha permitido pacificar la calle Gran, pero ha disparado la circulación por las calles del entorno, la gran mayoría con plataforma única, es decir, sin aceras, hasta el punto que han vuelto a ser necesarias algunas modificaciones.

La nueva ruta que utilizan los conductores, de hecho, ha provocado que algún tramo de calle vea cómo se doblaba el número de coches que pasan cada día, según el recuento del volumen de tránsito que ha hecho el Ayuntamiento junto con los vecinos y al que ha tenido acceso el diario ARA. La más perjudicada de todaos es la calle de Agustí Milà, entre Gran de Sant Andreu y calle de la Segarra, por donde pasan casi 5.000 coches al día, el doble que hace dos años, antes del cambio de sentido de la calle Gran. En este tramo, hace solo tres meses, se produjo incluso un atropello, cuando un coche embistió a tres menores que iban a pie, uno de los cuales tuvo que ser trasladado al Hospital de la Vall d'Hebrón, con lesiones leves. Además de este hecho, todas las baldosas se han dañado, como las pilonas que muchos camiones se han llevado, y andar por la acera se ha convertido en una pesadilla peligrosa.

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La calidad de vida de los residentes de estas calles ha empeorado drásticamente. Durante todo este tiempo, los afectados no han parado: asambleas, cortes de calle, fiestas reivindicativas, carteles pidiendo a los coches que circulen poco a poco y reuniones con el distrito. Finalmente, han conseguido mejoras: a partir de sábado 19 de junio, se aplicará un nuevo cambio para intentar redistribuir la circulación. El tramo de la calle Gran entre Malalts y Joan Torras volverá a cambiar de sentido, de forma que los vehículos que vengan por la calle Joan Torras podrán girar a la izquierda. Este giro, sin embargo, solo lo podrán hacer "vehículos autorizados y de mercancías". También cambiará de sentido la calle Santa Marta. En Servet, otra de las calles bastante perjudicadas, se retirarán las pilonas para evitar "el efecto túnel" que provoca que algunos conductores aceleren cuando se notan separados por las pilonas.

La regidora del distrito, Lucía Martín, ha reconocido al diario ARA que "el tránsito ha crecido mucho en las calles del entorno" y ha apuntado que cuando se decidió cambiar el sentido de la calle Gran, solo se hicieron estudios sobre este vial, y no "globales". Martín insiste que los cambios que empezarán el día 19 "no son definitivos" y que se está haciendo un "estudio de movilidad de todo el barrio" para encontrar una solución definitiva, que incluso podría pasar por convertir el centro del barrio en una superilla.

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Desde la Plataforma per la Distribució del Trànsit no están del todo satisfechos y reclaman "un cambio más valiente a la hora de distribuir el tránsito", puesto que ahora, desde su punto de vista, el plan se ha reducido a devolver los vehículos a la calle Gran. Denuncian también que el distrito no ha cumplido los plazos que se habían fijado y concluyen: "¿Por qué ahora tendríamos que pensar que cumplirán con el nuevo estudio de movilidad?"