Barcelona pierde una de las tiendas más antiguas del Gótico

Almacenes del Pilar, especializada en artículos textiles artesanales, pone punto final a 140 años de comercio familiar

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Cierra la mítica tienda del Gótico, Magatzems del Pilar.
Jaume Mollfulleda
15/10/2026 - 07:03 h

BarcelonaPocos minutos después de abrir las puertas, el vestíbulo de la tienda se llena de clientes. "Son amigos, que vienen a despedirse", explica Glòria Vives, gerente de los Magatzems del Pilar, en el número 43 de la calle de la Boqueria, y representante de la quinta generación al frente de este establecimiento emblemático en el corazón del Gótico. Con 140 años de historia, el comercio familiar de artículos textiles artesanales cerrará las puertas de forma definitiva este viernes.

"Es una retirada a tiempo", describe Vives, que explica que este curso ha retomado su profesión como maestra de matemáticas. Es el oficio que abandonó hace veinte años para asumir la responsabilidad de la tienda, y que ahora, cuando tiene 52, ha decidido retomar ante las crecientes dificultades del pequeño comercio, como el auge de la compra por internet. Las mismas dificultades que alejan a las siguientes generaciones del negocio. Por eso, durante dos meses, ha ido compaginando la docencia con las horas en la tienda, haciendo malabares para atender a los últimos clientes y liquidar existencias.

Assumpció Quevedo, madre de Vives y anterior gerente de la tienda, también está estos días en el local del Gótico, uno de los poquísimos que quedan en la calle de la Boqueria que no está dirigido específicamente a los turistas. Se emociona con los regalos y las palabras de agradecimiento de los clientes y vecinos que se acercan a decir adiós: "La gente es lo que me hace más feliz. No son clientes, son amigos".

Glòria Vives y Assumpció Quevedo dentro de la tienda Magatzems del Pilar.

Magatzems del Pilar no pasa desapercibida. Entre souvenirs y establecimientos de comida para llevar, dos grandes letreros y un escaparate lleno de colores invitan a entrar y conocer de primera mano un local emblemático. Sus inicios se remontan a 1886, pero no fue hasta 1913 que los antepasados de Vives adquirieron la tienda, donde habían hecho de aprendices, y se instalaron a vivir en el piso superior con parte de la familia. Así, tras los escaparates de telas y maniquíes, han visto pasar la historia de Barcelona, desde guerras hasta pandemias. "He tenido la gran suerte de hacer mi vida en torno a este negocio", celebra Vives.

Durante décadas Magatzems del Pilar ha sido un punto de referencia tanto para la familia como para el vecindario. "Me enteré de que cerraban cuando estaba de vacaciones, y fue un golpe duro", recuerda Joan Pozo, uno de aquellos clientes que ya es amigo. Pozo les compraba prendas de ropa, pero también pasaba a menudo por el local simplemente a visitarlas porque sabía que allí se sentiría "como si fuera parte de la familia".

Para Pozo, el valor del negocio va más allá de los productos singulares o de sus 140 años de historia: "Lo más valioso de estas paredes son ellas dos", asegura, refiriéndose a Vives y Quevedo. Su cercanía es, a su parecer, una de las grandes pérdidas que sufrirá el Gótico. "El primer día entrabas a buscar una faja o un mantón y salías sintiéndote como un primo lejano", ironiza. También lamenta que se pierda un comercio que mantenía vivo "el espíritu del barcelonismo en el centro neurálgico de la capital de Cataluña". "Ojalá Barcelona no tuviera que ver cerrar más comercios como este", termina.

Un negocio centenario

El negocio ha destacado por artículos artesanales de todo tipo, muchos destinados al hogar, pero también para vestir la cultura popular catalana. Eloi Casanovas, cliente habitual y miembro de la colla de los gigantes de Monistrol de Montserrat, hace énfasis en el conocimiento y el detalle de Quevedo y Vives para elaborar fajas a medida. Pero su vínculo va mucho más allá, ya que fueron ellas quienes le enseñaron a coser, cuando de joven iba a la tienda a comprar telas para aprender.

El viernes cerrará un comercio histórico en el Gótico, otra pérdida de un establecimiento centenario en Barcelona. Pero lejos de melancolías, la familia toma esta nueva etapa con optimismo, emoción y satisfacción por el legado de Magatzems del Pilar y de los amigos que quedarán.

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