"Estaremos dentro de la tienda por si acaso": los comercios de Barcelona se blindan ante la amenaza de Blocus
Tiendas del centro y de Francesc Macià instalan paneles para proteger los escaparates y algunas floristerías no abrirán
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BarcelonaBarcelona se prepara para una noche de Todos los Santos muy incierta. Cuando algunos comerciantes todavía se recuperan de los destrozos del sábado, la ciudad ya se blinda ante la amenaza de otra convocatoria Blocus. Este viernes por la mañana en el paseo de Gracia ya se podían ver algunos escaparates completamente tapiados con paneles de madera y otros con operarios trabajando para protegerlos. Imágenes similares se repetían también en otros puntos de la ciudad, como por ejemplo la plaza Francesc Macià.
El motivo de la prevención es que la plataforma fantasma Blocus, que difunde la información mediante grupos de mensajería y redes sociales, podría repetir saqueos con una nueva llamada para este sábado a las 5 de la tarde. Esta vez, sin embargo, la convocatoria no contará con el efecto sorpresa de un grado de violencia que desbordó los dispositivos de la semana pasada. Tanto los Mossos d'Esquadra como los comerciantes ultimaban este viernes sus dispositivos ante el riesgo de nuevos disturbios.
En la plaza Catalunya, epicentro de los hechos de la semana pasada y lugar de encuentro de la nueva convocatoria, este viernes también se protegían grandes marcas como Zara o Urban Outfitters. Asimismo, trabajadores municipales ya han empezado a retirar objetos del mobiliario urbano que se podrían utilizar como armas, por ejemplo los palos que sujetan los árboles.
"Todo el mundo está avisado y tiene claro que mañana puede ser un día complicado", explica al ARA el presidente de la Asociación del paseo de Gracia, Lluís Sans, que asegura que algunas tiendas tienen previsto abrir, pero otras dejarán la persiana bajada. "No son jóvenes manifestándose, son ladrones organizados", remarca, y admite que todo lo que rodea la convocatoria es una incógnita y que, por tanto, no es posible saber si "quedará en nada" o si puede ser un nuevo estallido de violencia.
Los comerciantes se mueven entre la prevención necesaria y los intentos de no generar una alarma extraordinaria que les espante la clientela en un fin de semana importante de ventas. En declaraciones a la ACN, el presidente de Barcelona Oberta, Gabriel Jené, ha dicho que prevé "absoluta normalidad" en los comercios del centro este sábado y confía en el dispositivo policial "de máximos" para afrontar la jornada. "No podemos dar el mensaje de que la ciudad se detiene por cualquier cosa", ha insistido, y ha opinado que "el gran triunfo" sería precisamente que la jornada comercial se desarrolle con normalidad.
Todos los Santos y las floristas
Las floristerías de la Rambla –ahora instaladas provisionalmente al lado de plaza Cataluña– son algunos de los negocios más perjudicados. En su calendario, la víspera de Todos los Santos es una de las fechas señaladas para vender flores, pero este año la campaña tiene un gusto más amargo. "Tenemos mucho miedo", asegura Mercè Pallés, encargada de la floristería Carolina. Pallés es la cuarta generación que regenta esta tienda en una de las casetas de la Rambla de Cataluña, "la más antigua", saca pecho. El puesto, con cristal en las cuatro paredes, todavía conserva el golpe que recibió el pasado fin de semana, motivo por el cual Pallés no abrirá este sábado por la tarde.
La florista reconoce el coste que le supondrá, pero prefiere quedarse "tranquila". Unas casetas más abajo se encuentra Flors Raquel, que se llevó la peor parte el sábado pasado, porque entraron a robarle y destrozarle el género. Raquel Martin es la propietaria, y tampoco tiene previsto abrir. Todavía conserva el "mal cuerpo", explica mientras le cambian las vidrieras. En esta época del año, las flores son más caras, dice: el susto le ha supuesto un "gran gasto". "No podré recuperarlo, pero más vale ser previsora", lamenta Martin.
También en la joyería Laguarda de la Rambla se preparan para otra jornada tensa. "El sábado por la tarde estaremos dentro de la tienda por si acaso", afirma Joaquim Laguarda. Hace más de un siglo que su bisabuelo abrió la joyería. Cien años en los que, explican él y su padre en conversación con el ARA, la familia nunca había vivido nada parecido a lo que pasó hace una semana, cuando grupos de jóvenes sembraron el caos en el centro de Barcelona con disturbios y saqueos. Su joyería fue uno de los comercios que salieron peor parados.
Su padre –también llamado Joaquim, como el abuelo y el bisabuelo– opina que esta vez la situación no será tan crítica porque intuye que la policía estará más preparada y el centro estará blindado. Sin embargo, un vistazo a la tienda hace evidente que se han tomado todas las prevenciones posibles. El mostrador y los escaparates están prácticamente vacíos. "Lo hemos guardado todo dentro de la caja fuerte por si acaso", explica el hijo. Los desperfectos causados por los asaltantes también son perfectamente visibles todavía, sobre todo los estragos en el vidrio blindado que, a pesar de todo, consiguió resistir el embate. "Un minuto más y consiguen entrar", asegura Laguarda.
En el caso de los joyeros, lamentan que en su día el Ayuntamiento de Barcelona no les dejó poner una puerta blindada por un tema de paisaje urbano. Para evitar que se puedan hacer pintadas, tuvieron que poner la puerta de reja, que subrayan que ofrece menos seguridad. Ahora quieren reabrir aquel debate, y confían en que el consistorio de la capital catalana les autorice a cambiar la puerta.
Protección también en Francesc Macià
Las medidas de prevención no se limitan solo al centro. La zona comercial alrededor de Francesc Macià, en Sarrià-Sant Gervasi, puede ser otro de los puntos calientes si la nueva protesta sigue el patrón de saqueos de ropa juvenil u otros productos de valor como cosmética o aparatos electrónicos. Es por eso que empresas como Sephora o MediaMarkt ya instalaban paneles en sus escaparates el viernes, horas antes de la convocatoria.