Infancia

Las Barnahus se abren a atender otros tipos de violencia más allá de la sexual

Un informe subraya las diferencias territoriales en el despliegue de la ley de protección de la infancia

BarcelonaLas Barnahus, el servicio de atención integral para criaturas que han sufrido agresiones sexuales, se abrirá a otros tipos de violencia para evitarles el peregrinaje a comisarías, centros sanitarios y juzgados para repetir lo que les ha pasado. El modelo, que ya cuenta con 14 centros abiertos en toda Cataluña, ha supuesto un cambio radical en las maneras de hacer tradicionales porque las criaturas se encuentran en un ambiente confortable, espacios seguros por donde pasan los policías y los juristas para hacer todas las pruebas que servirán en caso de que haya un juicio, sin necesidad de que tengan que volver a declarar. El anuncio lo ha hecho Teresa Llorens, secretaria de ciclos de vida y ciudadanía de la Generalitat, que también ha avanzado que se creará la figura de la procuradora de la infancia, una profesional referente para atender a los menores tutelados que viven en un centro.

Precisamente, las Barnahus son un ejemplo de prácticas positivas que destaca el nuevo informe de la Plataforma de Infancia de Cataluña (PINCat) y la Taula del Tercer Sector que analiza los primeros cinco años de la LOPIVI, la ley estatal sobre protección integral a la infancia y adolescencia. Las Barnahus, según el estudio que se ha presentado este jueves en un debate moderado por el director adjunto del ARA, Ignasi Aragay, han demostrado una gran capacidad, no solo de atender a la infancia agredida sexualmente, sino también para detectar casos de violencia que hasta ahora quedaban silenciados y provocaban "adultos con daños", en palabras de Pilar Polo, psicóloga de la Fundación Vicky Bernadet. Según los datos de la Federación de Entidades de Atención a la Infancia y la Adolescencia (FEDAIA), esta red especializada atendió 2.897 casos el año 2024, mientras que el año siguiente cerraron con 3.735, es decir, hubo un incremento del 30%.

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Pero los resultados positivos de las Barnahus no son la norma en el despliegue de la LOPIVI, ya que en estos cinco años muchos de los aspectos contemplados en la norma se han quedado a medias. La implementación no ha sido igual ni en todo el país ni en todos los ámbitos: hay graves carencias estructurales por falta de personal en el sistema de salud mental, donde se acumulan listas de espera para acceder a terapias psicológicas o psiquiátricas. Otros déficits que se detectan en el análisis son la falta de acompañamiento a las familias vulnerables para incidir en la prevención y, por tanto, se actúa por reacción cuando la situación ya se ha agravado y las criaturas están en riesgo; la saturación de los servicios sociales que solo pueden atender las urgencias, o el campo que queda por avanzar en la mejora de la formación especializada de los profesionales o la coordinación entre servicios involucrados.

"Hay que implementar la maternidad y parentalidad positiva", sobre todo para saber dar respuesta a dos aspectos como el uso de las redes y la tecnología y la sexualidad, ha incidido Mireia Forner, psicóloga del Hospital Clínic y miembro de la comisión de trabajo para la modificación de la LOVIPI.

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En el debate, Jofre Padullés, coordinador de la comisión Barnahus de FEDAIA, ha reclamado poner en marcha estrategias educativas centradas en el consentimiento y las relaciones de poder que contrarresten las masculinidades tradicionales que abrazan un segmento importante de adolescentes, mientras que Xavi Nus, de la Fundació Pere Tarrés, ha destacado que el mundo del ocio se adelantó a la LOPIVI con la implementación de protocolos para prevenir la violencia sexual, pero también ha indicado que hace falta que los adultos sepan "escuchar de verdad", ya que a menudo las criaturas los tienen como referentes para abrirse y explicar qué les pasa.