De botellas de vino a trapos de cocina: los souvenirs del Papa irrumpen en la Sagrada Familia
Los locales alrededor de la Sagrada Familia empiezan a vender detalles con la cara del pontífice, un reclamo que no parece emocionar a los visitantes
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BarcelonaUna botella de vino tinto con una etiqueta de dudosa procedencia. Eso sí, con el nombre del Papa estampado con letras bien grandes para atraer la atención de los turistas que se quieran llevar un producto presuntamente local con la cara del pontífice. Todo ello por 28,99. Si el vino no llama tanto la atención, hay muchos otros recuerdos para comprar con motivo de la visita de León XIV a Barcelona que están empezando a asomar en las tiendas de souvenirs de los alrededores de la Sagrada Familia. Será en el templo donde el Papa tiene previsto celebrar una misa el próximo 10 de junio.
A pocos días vista, pero, parece que ni turistas, ni tenderos, ni vecinos viven con gran expectación la gran cita que tiene la capital catalana con el Papa. La Juani Vega, encargada de Rigels, una tienda de la zona, explica que todavía son tímidas las ventas de los productos papales. Lo que han vendido más ha sido el paño de cocina con León XIV estampado, explica, mientras señala una vitrina con todo lo que pueden ofrecer.
"No hemos notado que la gente viniera expresamente a buscarlo", explica, y asegura que para el miércoles que viene tampoco esperan unas grandes ventas, ya que estarán las calles cortadas y la zona restringida: "Lo que más queremos es poder llegar al trabajo", asegura.
Lo que más se puede ver en los estantes son rosarios, bolsas y tazas, unos obsequios que rondan los 15 euros y que se repiten en todas las tiendas de la zona. Los imanes de León XIV son los que más abundan, con el pontífice y la Sagrada Familia de fondo, y también sorprende alguna camiseta de estilo pop colgada en la entrada de las tiendas o una pequeña figurita que se guarda en estuche de metal. Por las calles de la basílica, los grupos reglamentarios de turistas llenan las aceras, pero están más centrados en las fotografías del monumento o los pequeños recuerdos del templo de Gaudí.
Álex Castillo, encargado de Emporio Souvenirs, no ha notado un interés por parte de los turistas que visitan su tienda de la calle Mallorca, y espera que las ventas aumenten una vez haya pasado el gran día. Un evento que "más que beneficiar, perjudica", suelta. Explica que el día 10 no vendrá a trabajar, ya que vive fuera de la ciudad y las limitaciones al tráfico le harán muy difícil acceder a su puesto de trabajo. Ahora bien, sí que abrirá la tienda, a pesar de que no se espera vender nada: "No creo que venga la policía o la prensa a comprar".
Los vendedores, a ciegas
Aparte de los preparativos previos, los tenderos aseguran que viven la visita del pontífice a la Sagrada Familia a ciegas: "Nadie nos ha avisado ni nos ha dicho nada", explica Castillo. En la zona, se retirarán contenedores y objetos de la vía pública que puedan entorpecer el paso, así como las terrazas. Otros vendedores de tiendas de souvenirs coinciden y critican que no tienen claro cuál será el protocolo de aquel día, ni si podrán ir a trabajar.
Silvia, que regenta un pequeño puesto en la calle Provenza, también vende unos llaveros con la cara del pontífice estampada y hace unas pequeñas cajas de madera en forma de corazón, algunas con rosarios dentro y León XIV en la cubierta. Ella es de Calafell y explica que tampoco sabe nada: tiene claro que el miércoles no podrá poner el puesto, pero desconoce si el martes podrá hacerlo o si podrá acceder con su coche: "Si no nos dicen nada, vendremos, y si no podemos llegar tendremos que volver a casa".
La mayoría coincide en que la última visita papal, en el año 2010 con Benedicto XVI, fue muy diferente. "Vino mucha más gente, no estaba todo tan cortado", asegura Juani Vega. Aquella ocasión coincidió en un domingo, lo que permitió a los interesados acercarse a la iglesia en una ciudad mucho menos cortada al paso que este año.
Turistas expectantes
Aunque la expectación no se respire todavía, algunos turistas, como Erica Oliveros, son seguidores acérrimos del Papa. Es originaria de Perú, aunque vive en Las Vegas, y se encuentra en Barcelona haciendo turismo religioso con su familia. Explica que irá a Madrid este fin de semana para conseguir ver al pontífice en Cibeles y después volverá a Barcelona para coincidir con él: "Soy católica y hace mucho tiempo que buscamos un lugar para poder ver al Papa, hemos intentado cuadrar las fechas para conseguirlo", explica.
Marta Valdés, una turista mexicana que ya ha estado varias veces en la Sagrada Familia, lamenta no poder coincidir con el Papa, ya que acaba de enterarse del acontecimiento y se marcha dos días antes de que llegue, pero sí que comprará algo para recordar el viaje: "Me alegra el corazón saber que estaremos tan cerca de él".
Otros, como Carles, jubilado y vecino de Arenys de Mar, ya estaban al corriente, pero no comprarán nada: "No lo considero necesario", dice. Aun así, sí que lo verá por la televisión y espera que el nivel de seguimiento sea similar al de 2010, donde sí asistió y la ciudad recibía, como pasará dentro de unos días, al Santo Padre y todo lo que eso conlleva.