¿Qué hay detrás de la mayor huelga de docentes de los últimos quince años?

La última vez que el porcentaje de adhesión fue tan alto fue en 2008 con las protestas contra la ley de Educación

14/02/2026

BarcelonaMasiva, histórica o contundente son sólo algunos de los adjetivos que se han utilizado para calificar la huelga de esta semana en el sector educativo. Después de años con una capacidad de movilización exigua, este mes de febrero muchos docentes han dicho suficiente y han hecho notar su descontento con el sistema con más de 70.000 profesionales manifestándose en todo el país y con una huelga que secundaron casi la mitad de los docentes (40,94%) según el balance del Gobierno y un 85%.

"Yo no recuerdo un interés por la huelga y un seguimiento en las calles tan grandes desde la época Maragall", reconoce el doctor en pedagogía de la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona (UB), Enric Prats, que lleva años recorriendo escuelas e institutos. En ese momento –entre el 2008 y el 2009 y con el PSC gobernante–, sin embargo, el motivo de las movilizaciones fue la disconformidad con la ley de Educació de Catalunya (LEC). Pese a las protestas, la ley se aprobó. Ahora bien, durante unos años su despliegue quedó en un cajón y hoy, casi 20 años después, todavía hay apartados pendientes de aplicar.

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Seguiment de les vagues al sector educatiu
Percentatge màxim assolit durant les convocatòries de cada any

En cambio, esta semana la huelga ha sido para reclamar un incremento de sueldos generalizados (para igualar las condiciones de los docentes catalanes con los del resto del Estado), una reducción de los ratios en las aulas (en la ESO hay clases con 30 alumnos), más inversión para la escuela inclusiva –uno de cada tres alumnos necesita apoyo educativo–. "Todo se resume en una palabra: cansancio", apunta Prats, quien asegura que "el tema del sueldo no es lo más importante, sino que las condiciones en las aulas no son las más adecuadas y falta acompañamiento". De momento, la protesta ha hecho mover ficha al Gobierno y la próxima semana hará una nueva propuesta a los sindicatos que, según el ejecutivo, debería suponer "un antes y un después".

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El adelanto del calendario

En las últimas dos décadas, el tercer momento con una movilización de docentes más masiva fue en 2022, con Josep González-Cambray (ERC) como titular de Educació. El motivo era muy concreto: la oposición al adelanto del calendario escolar con el que se decidió empezar el curso antes del 11 de septiembre. La propuesta provocó varias jornadas de huelga y la más multitudinaria contó con un 33% de los docentes adhiriéndose. "La decisión generó mucho rechazo porque se tomó al margen de las necesidades reales de las escuelas y no se tuvo en cuenta la opinión de los docentes", considera Prat. Ahora bien, a pesar de la fuerte movilización, el adelanto del inicio del curso acabó instaurándose, aunque con un baile de la fecha concreta en la que se volvía al aula año tras año.

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De la época Cambray también hay que recordar las grandes manifestaciones para proteger el catalán en la escuela, tras la sentencia que obligaba a la Generalitat a imponer un 25% de castellano en las aulas. Hasta 35.000 personas se manifestaron en Barcelona convocadas por 54 entidades culturales y educativas agrupadas bajo el paraguas de Somescola. Ahora bien, pese a la protesta masiva en la calle, el clamor no se tradujo en un gran seguimiento de las huelgas –rozó el 6%– convocadas en el sector educativo.

Los recortes

Por último, las otras huelgas de docentes que tuvieron un seguimiento más significativo –alrededor de un 25% de los docentes las secundaron– fueron en los años 2012 y 2013. Con la consejera Irene Rigau (CIU) al frente del departamento, la crisis económica se tradujo en un contexto de fuertes recortes en el sector público, sobre todo en lo que se refiere. Algunas todavía se arrastran hoy, aunque se han ido revirtiendo en los últimos años. Sin embargo, esta restitución fue uno de los principales clamores de los sindicatos educativos tras la pandemia. De hecho, este mismo miércoles, en plena huelga de los docentes, el conseller de la Presidencia, Albert Dalmau, vinculó la pérdida de poder adquisitivo de los maestros a los "recortes" del gobierno de Artur Mas.

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Las claves del éxito de la protesta actual

Más allá de denunciar las debilidades del sistema educativo, tras el éxito de la huelga docente de esta semana todavía hay, al menos, otros dos factores. En uno de ellos coinciden tanto el doctor en pedagogía de la UB como Iolanda Segura, portavoz de Ustec, el sindicato mayoritario del sector educativo. "La protesta ha ido más allá de los sindicatos", describe Prats, mientras que Segura también destaca el hecho de que "se ha organizado el personal educativo para que sea un agente activo en la lucha por la mejora de sus condiciones laborales".

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El otro factor determinante ha sido el cambio de estrategia por parte de los sindicatos. En este sentido, uno de los puntos relevantes ha sido que en los últimos meses la mayoría de las organizaciones sindicales han ido a la una y, por ejemplo, la huelga del miércoles la convocaron juntos, de forma unitaria.

El otro punto, según Segura, es que la propia Ustec ha repensado su acción. "Vimos que después de la época Cambray el suflé había descendido y había cierta situación de desmovilización", admite la portavoz sindical. Ante esto, realizaron un estudio con encuestas y entrevistas centro a centro para ver cuáles eran las preocupaciones de los docentes una vez –casi– cerrado la carpeta de los recortes.

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Entre las muchas conclusiones del estudio publicado en el 2024, Ustec detectó que las causas que "provocaban más malestar" eran la necesidad de reducir los ratios, la falta de manos para la escuela inclusiva, la sobrecarga de trabajo burocrático y el salario. Es decir, las cuatro reclamaciones que aparecían en el manifiesto de la manifestación masiva de docentes de esta semana.