El tercer sector ha presentado el informe este viernes en el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se celebra cada 17 de octubre. "Un día que lamentablemente tenemos que conmemorar", ha dicho el consejero de Derechos Sociales, Raúl Moreno, que ha participado en la jornada. La presentación del dossier ha finalizado con la lectura de un manifiesto, que ha ratificado la necesidad de afrontar la pobreza y de resolver estas "barreras invisibles". Justamente algunos ponentes han lamentado que los representantes políticos que han introducido el acto no estuvieran en esta última parte, así como en la mesa redonda, en la que se han tocado los diferentes temas de manera profunda y propositiva. Aun así, la Mesa ha reafirmado su compromiso con este reto y ha tendido la mano a colaborar de manera más estrecha con la administración pública.
La mitad de personas en pobreza extrema quedan fuera de las ayudas sociales
La Mesa de Entidades del Tercer Sector pide reducir las trabas burocráticas y las barreras prohibitivas a las prestaciones
Barcelona"Control ante la necesidad, sospecha ante la confianza y procedimiento administrativo ante la urgencia". Así ha resumido el presidente de la Mesa de Entidades del Tercer Sector Social de Cataluña, Xavier Trabado, el actual sistema de atención social y de prestaciones económicas. Según un nuevo estudio de esta agrupación de 3.000 entidades, la mitad de las personas en situación de pobreza extrema no podrían acceder a las principales prestaciones aunque las solicitaran. Esto se debería a las "barreras invisibles" que afrontan personas en situación de vulnerabilidad a la hora de acceder a ayudas: trabas burocráticas, falta de información y saturación de los servicios sociales.
El dossier Barreras invisibles, derechos condicionados: ¿quién queda fuera de la atención social y las prestaciones económicas en Cataluña? alerta de que el 64% de las personas que tendrían derecho al ingreso mínimo vital no acceden a él, y lo mismo ocurre con el 30,73% de las que cumplirían los requisitos para la renta garantizada de ciudadanía, las principales prestaciones contra la pobreza, según datos del departamento de Derechos Sociales.
"El sistema pretende que los más necesitados sean los más emprendedores", se queja Alba González, una médica recién llegada de Cuba invitada a la mesa redonda que ha moderado el director adjunto del ARA, Ignasi Aragay, en la Fundación Equidad del Hub Social. González, que a estas alturas recibe el acompañamiento de Cáritas Cataluña, insiste en la dificultad de reunir cierta documentación de cara a los trámites administrativos. También reivindica que las dificultades que se afrontan no se reducen al dinero, sino que se expanden a otras esferas, como la salud o la responsabilidad familiar.
Los sociólogos Dolores Medina y Carlos Hernaiz, autores del informe, sostienen que hay una serie de obstáculos que convierten los derechos sociales formalmente reconocidos en papel mojado, ya que resultan prohibitivos para un gran grueso de la población. Algunas barreras son la pila de prestaciones fragmentadas, incompatibles e incomprensibles –incluso para los profesionales–; la burocratización de los criterios, las condiciones y procedimientos; el uso de un lenguaje demasiado técnico, y la insuficiencia de recursos públicos, entre otros.
Sin garantías
Los principales afectados por la pobreza, según el informe, son los niños, las familias monoparentales y los inmigrantes. Bintou Jawara lleva catorce meses esperando la prestación como extutelada y pone énfasis en la cuestión de la vivienda, un quebradero de cabeza habitual para el colectivo (a menudo inmigrante) de jóvenes sin red de apoyo ni estabilidad económica, que se ven abocados a vivir en pisos sin contrato de alquiler y a trabajar en condiciones precarias. Esto conduce a una "rueda" viciosa que no deja de girar, con trabas para la obtención del padrón, que es necesario para el resto de trámites.
Y a todo esto se suman los discursos de odio de la extrema derecha, con falacias como las "paguitas", ha añadido Trabado: "Hace falta un cambio estructural; la riqueza no se reparte de forma automática y los derechos no se garantizan solo porque estén reconocidos". De hecho, tener trabajo tampoco es garantía de salir de la pobreza. Casi cuatro de cada diez trabajadores perciben ingresos por debajo del salario mínimo interprofesional. En total, más de 2 millones de personas en Cataluña, el 24,8%. Y el porcentaje escala hasta el 36,6% en el caso de niños y adolescentes.
Las cifras de este informe han interpelado a Plàcit Fusté, educador social de los servicios sociales de Granollers invitado a la mesa redonda, que después de casi veinte años dedicándose al sector ha definido la situación de pobreza como un "pozo sin salida". Ha lamentado que haya listas de espera de tres meses en la capital del Vallés Oriental, donde están "desbordados". Kautar Loukaini, directora del área estratégica de la Fundación Eveho, se ha mantenido más optimista y ha reivindicado la necesidad de poner el foco en la prevención de la vulnerabilidad y no solo en reaccionar a ella. Revertir el escenario "es imposible hasta que lo haces", ha lanzado en clave de mensaje esperanzador.
La Mesa de Entidades del Tercer Sector pone sobre la mesa una serie de propuestas como reforzar los dispositivos locales de orientación y acompañamiento, garantizar una información más clara, armonizar los criterios de acceso o simplificar el actual sistema de prestaciones. También destaca la necesidad de conseguir una administración más proactiva con el fin de reducir el non take-up, es decir, el conjunto de personas en situación de pobreza que podrían acceder a ayudas pero no acceden a ellas o no lo consiguen a causa de estas barreras aparentemente invisibles. A su vez, las entidades señalan la brecha digital y consideran contraproducente la intención de agilizar los procesos informáticamente, ya que se deja fuera a muchas personas sin acceso a estas herramientas.