Colas, empujones y cargas policiales para conseguir una cama en Ceuta: "Es como una guerra"

Las 3.300 plazas de acogida habilitadas se quedan cortas para los más de 5.000 migrantes que continúan sin alojamiento un mes después

4 min
Migrantes sentados en el exterior de una de las instalaciones donde se han abierto plazas de acogida, en Ceuta.
31/08/2026 - 20:42 h
Traducción CAST automática
  • CAT
  • ENG

CeutaLlevaba seis días que Hafed dormía en las puertas del dispositivo de acogida de emergencia de Loma Colmenar, junto al Hospital de Ceuta, para conseguir una cama. Tiene 22 años, es de Tánger y llegó a España por mar hace apenas un mes. En este tiempo ha dormido en todas partes, sobre todo en la calle, y esperaba que este lunes por fin le dejaran entrar en uno de los centros que deben dar cobijo a personas como él. En este mismo recinto se abrían este lunes nuevas plazas. La noticia ha corrido como la pólvora entre los migrantes que deben buscarse la vida en la ciudad autónoma y a primera hora de la mañana han empezado a llegar grupos de jóvenes con la esperanza de conseguir un techo, aunque sea temporalmente.

Muchos ya esperaban turno desde hacía 10 días, después de que se quedaran fuera de las primeras 1.800 plazas habilitadas. Y una vez los primeros de la cola empezaban a entrar, han llegado los nervios. Algunos migrantes han empezado a empujarse, porque nadie quería quedarse sin plaza. "Era como una guerra", dice Hafed desde fuera, ya que cuando le tocaba entrar a él la policía les ha comunicado que el dispositivo, situado en una parcela cedida por el gobierno de Ceuta, estaba lleno. Hasta ahora el gobierno español ha abierto 3.300 nuevas plazas de atención temporal para acoger a los inmigrantes en Ceuta, una cifra que no cubre ni de lejos las 5.000 personas que, como mínimo, quedan en la ciudad y que continúan abocadas a dormir en la calle, en el bosque o en la playa. "No hay nadie que controle la situación ni ninguna solución, solo la policía para echarnos", se queja Hafed.

Para revertir esta situación, el presidente español, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes que en los próximos días se llegará a las 6.000 plazas para alojarlos a todos. Mientras estas no llegan, sin embargo, miles de migrantes continúan presionando para acceder a los servicios que sí están disponibles, como este dispositivo de Loma Colmenar. A pesar de que la policía ha insistido en que no podrían entrar, muchos de ellos se han quedado a las puertas del recinto con la esperanza de un cambio de última hora que les permitiera acceder. Algunos incluso han intentado adentrarse en el interior de la explanada y ha habido momentos de tensión con los agentes de la Policía Nacional, que han lanzado pelotas de goma al aire y han cargado para detenerlos. Una persona ha resultado herida y ha tenido que ser atendida en el interior de las instalaciones.

Otros, como Abdel Kader, lo miran desde lejos, cada vez menos esperanzados. Acepta que esta noche volverán a dormir a la intemperie y se refugia del calor bajo la sombra de un árbol. Desde allí observa cómo los migrantes que aún hacen cola a la puerta del recinto se sientan en el suelo. Él ha adelgazado siete kilos desde que está en Ceuta, que no duerme bien y que solo se alimenta cuando alguien le da dinero o comida. Tiene 37 años y es de El Jadida. Sus padres continúan en Marruecos, pero él quiere seguir avanzando después de haber cruzado la frontera. Ahora bien, dice que no quiere quedarse en España porque "hay muchos racistas" y estos días asegura que ha recibido amenazas por parte de la ciudadanía. Dice que incluso le han atacado con un cuchillo, mientras recrea con los dedos cómo era de grande la hoja del arma.

Dice que también está molesto con los militares que trabajan en la ciudad, a quienes acusa de haberle roto el móvil. "Les suplicaba: «Por favor, no lo rompan, necesito hablar con mis padres», pero no me hicieron caso". Como él, muchas de estas personas han tenido que comprarse otro, ya que los dispositivos han quedado dañados mientras cruzaban la frontera y quieren ponerse en contacto con su familia y sus amigos.

En paralelo, un grupo de cerca de 250 mujeres y niñas migrantes que dormían en un polideportivo del barrio ceutí de El Príncipe han sido trasladadas a un nuevo centro de acogida habilitado en los alrededores de la Hípica de la ciudad autónoma. Unas 400 mujeres y niñas en total son las que vivían en este polideportivo, próximo a un colegio público, y el traslado se ha hecho "para evitar que estén en la calle y puedan sufrir agresiones sexuales", según han informado fuentes del gobierno ceutí. Los vecinos del barrio se han encargado de su atención en esta instalación, pero las autoridades locales y las organizaciones humanitarias les han proporcionado comida. Las mujeres y las niñas han abandonado el asentamiento en pequeños grupos y a bordo de autobuses municipales.

"No sé de dónde salen"

A pesar de los momentos de tensión en la puerta del dispositivo, también se han vivido escenas de alivio. Una de ellas se ha producido cuando el servicio de limpieza ha rociado con una manguera a quienes esperaban para refrescarlos. Todos lo han aplaudido y celebrado: las altas temperaturas son una dificultad añadida para estas personas, obligadas a dormir a la intemperie.

También se miran la escena Fati y Naima. Ellas, sin embargo, desde la ventana de su casa. Son vecinas de Ceuta y viven justo enfrente del dispositivo de acogida temporal que se ha desplegado en Loma Colmenar. Son madre e hija y dicen que este último mes lo han pasado muy mal, que tienen miedo de salir de casa. Por la ventana ven cómo cientos de personas intentan entrar al recinto y algunos, hartos de la situación, se enfrentan a la policía, lo que no ayuda a que estas mujeres se sientan seguras. Creen que el gobierno de Ceuta habría podido hacer más para evitar esta situación, pero cada vez son menos optimistas.

Por mucho que los fuercen a malvivir en los márgenes de la ciudad, estas personas no tienen intención de marcharse, y los vecinos cada vez están más hartos. "Esto no tiene solución. Cada vez veo más gente. No sé de dónde salen", se lamenta Fati. Con el objetivo de que no estén deambulando por el centro, explican que la policía los ha empujado a las afueras de la ciudad, como el barrio donde viven ellas dos.

stats