Cárceles

Toda una vida entrando y saliendo de prisión: "No estaba acostumbrado a vivir con gente que ha matado"

Benjamín Vega fue encarcelado por primera vez en 1991 y se lo tomó "como un juego"

28/02/2026

San Esteban SesroviresBenjamín Vega tiene 60 años y hace 35 que entró en prisión por primera vez. Desde entonces ha ido entrando y saliendo. En 1991 un juez de Tarragona le "castigó una semana" después de que le pillaran robando en Salou tres veces seguidas en pocos días, y reconoce que se lo tomó "como un juego". "Lo peor de todo es que no cogí miedo en prisión, porque si le hubiera cogido miedo no habría vuelto a entrar", dice ahora, con doce condenas que –si no consigue una reducción de pena como está intentando– acabará de cumplir en el 2039, cuando tendrá 73 años.

Estando en prisión ha tenido dos hijos. Un chico que ya tiene 27 años y una adolescente que tiene 16, hija de una mujer a la que conoció en el centro penitenciario. Mayo será abuelo por primera vez y ahora hace dos años que se separó de la pareja: "Podría decir que llevo treinta años con una mujer, pero ¿qué hemos vivido si en la calle sólo he estado un año? Nos conocemos de cuatro vis-a-vis, de cuatro veces de una hora u hora y media". En prisión explica que ha conocido a Vaquilla, "un tío genial" con quien asegura que compartió su primera experiencia a aislamiento. También coincidía en el polideportivo de Brians 2 con Dani Alves, que tras mucho insistir le firmó por su hijo unas botas del Madrid.

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Después de aquella primera semana en prisión en 1991, no tardó en volver. Durante su primer permiso huyó a Granada, donde tenía parte de su familia. Recuerda que fueron exactamente 1.165 días los que estuvo fugado, en un pueblo donde todo el mundo le conocía desde pequeño, pero nadie sabía que había estado en prisión. Hasta que la Guardia Civil le pilló delinquiendo en una feria almeriense. "Di el nombre de mi hermano y me encarceló. Pagué dos años de cárcel a nombre de mi hermano y me volvieron a soltar". Admite que esto le trajo problemas al hermano, porque los antecedentes constaban a nombre de él.

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12 causas

Una vez fuera seguía teniendo pendiente una condena en Barcelona, ​​ésta a su nombre. No podía volver a casa –"si eres inteligente, sabes que te buscarán"– y no tenía trabajo ni dinero. "Otra vez a la mala vida. Con un amigo hicimos un robo y caímos presos. A partir de ahí, cuando me dieron permisos, intenté hacer las cosas bien". A diferencia del "juego" que fue la primera semana en prisión en Tarragona, en Barcelona se encontró "gente de todo tipo". "Me impresionó mucho, yo no estaba acostumbrado a vivir con violadores, con gente que ha matado".

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También estando en prisión conoció a la madre de su hija. Recuerda cómo en ese momento las actividades relacionadas con la escuela y el teatro eran mixtas. Cuando se acercaba carnaval, podía haber treinta o cuarenta personas preparando las decoraciones. "Una educadora o dos, no podían estar pendientes de todos. Ese año creo que hubo diecinueve embarazos, se fue de las manos", admite.

Durante la pandemia estaba en libertad y se vio viviendo en la calle. Al final le anularon todas las multas por no respetar el confinamiento. Fue por aquel entonces, cuando acabó acumulando las 12 causas que hoy le mantienen recluido. Ahora trabaja haciendo limpieza en la cárcel, vive en el módulo de toxicomanías, y el trabajo le da el "privilegio" de no compartir celda como la mayoría de presos. Dice que nunca se ha peleado, ni se ha encarado con los vigilantes ni se ha involucrado en motines. En los patios dice haber visto todo tipo de drogas, pero que "el demonio de la heroína por suerte se ha perdido".