¿Qué es un medicán, el minihuracán mediterráneo que puede llegar a Cataluña?
Este tiempo violento dura escasas horas, pero sus consecuencias pueden ser desastrosas
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BarcelonaEn el Mediterráneo puede darse un tipo de perturbación atmosférica que, por sus características, se puede asociar a un ciclón tropical, aunque con menos intensidad y de dimensiones más pequeñas: el medicán. El término medicán viene de la fusión de Mediterráneo y huracán. Este fenómeno no es más que una depresión casi tropical formada por un núcleo cálido propio, inducida por una gran concentración de calor latente fruto de la condensación. La energía liberada por esta gran borrasca se traduce en la formación de grandes núcleos tormentosos, con lluvias torrenciales, vientos muy fuertes en superficie y fenómenos violentos, tales como aparato eléctrico intenso, mangas marinas, tornados y temporal marítimo. Si lo observamos mediante imágenes de satélite, a menudo va acompañado de una especie de ojo que recuerda, en cierta manera, la estructura de un huracán.
Este tiempo violento dura pocas horas, pero sus consecuencias pueden ser desastrosas como, por ejemplo, en el caso del medicán Daniel, que ha sido uno de los más catastróficos del Mediterráneo, con récords de lluvia excepcionales y un balance de víctimas que sobrepasó las 5.200 personas en Libia, en el año 2023.
Uno de los factores más importantes para la formación de un medicán es que la temperatura del mar sea alta, y por esta razón es habitual que aparezcan a finales de verano y en otoño. Este verano, por ejemplo, se han registrado récords de la temperatura media de la superficie del Mediterráneo que llegaron a los 28,6 °C el 14 de agosto de 2026, según datos del Copernicus Marine Service.
Calentamiento del Mediterráneo
En Cataluña, el mar ha alcanzado este verano la temperatura media más alta que tenemos registrada: 21,1 °C. Es un hecho más que evidente que, en el Mediterráneo, el calentamiento de las aguas es un 20% más rápido que en el resto de mares u océanos, con anomalías respecto a la media que, en algunos lugares, ya superan los 4 °C. Todo ello es el caldo de cultivo perfecto para la formación de fenómenos extremos y violentos, como los minihuracanes, que se alimentan de la cantidad ingente de vapor de agua que emite el mar cálido.
El año 2007 se formó uno entre las costas de Alicante, Murcia y las Baleares, que provocó fuertes vientos y aguaceros en estas zonas. Y en 1986 –cuando todavía no existía el término medicán- un pequeño ciclón mediterráneo también afectó a la isla de Mallorca. Es, por tanto, un fenómeno que cada vez será más probable en los próximos años. Se debe tener en cuenta que los medicanes son borrascas de tamaños mucho más reducidos que los huracanes y no acostumbran a pasar de categoría uno en una escala de cinco. Tienen menos de 200 kilómetros de diámetro, mientras que los huracanes pueden tener de 400 a 800. Sus fuertes vientos pueden llegar a 150 km/h respecto a los 300 km/h que pueden alcanzar los huracanes.
En nuestro caso, durante la madrugada del domingo hay una baja probabilidad de que se forme este medicán. Diversos modelos meteorológicos, como por ejemplo el AROME, indican la formación de un vórtice convectivo que se acercaría a la costa central catalana, con rachas fuertes de viento y precipitación intensa, y con acumulaciones superiores a los 200 mm. Este fenómeno convectivo genera una gran incertidumbre. Repetimos que es un escenario poco probable, pero, en caso de que se produzca, es bastante peligroso. No obstante, se forme el medicán o no, los aguaceros y las lluvias torrenciales descargarán con fuerza debido a la formación de grandes sistemas tormentosos, tal como indican los modelos ahora mismo.