Para hacer las paces o reducir el estrés: los gorilas también tienen sexo homosexual
Un estudio analiza de forma exhaustiva este comportamiento en medio millar de especies de primates e identifica los factores que lo hacen más frecuente
BarcelonaLos humanos no somos, ni mucho menos, los únicos animales que practicamos sexo sólo por placer.Ni tampoco quienes nos lo hacemos tanto con individuos del otro sexo como del mismo. Por ahora, de hecho, están documentadas al menos 1.500 especies animales con conductas homosexuales. Y en algunas incluso, como es el caso de las jirafas, los machos copulan mayoritariamente con machos. Otros, como los albatros o pingüinos, tienen parejas estables homosexuales durante buena parte de su vida.
Ahora bien, aunque el sexo recreativo entre individuos del mismo sexo está muy extendido en el reino animal, el origen evolutivo de este comportamiento se desconoce. Para intentar poner un poco de luz, un equipo del Imperial College de Londres se ha centrado en estudiar a los primates no humanos, a nuestros parientes evolutivos más cercanos. Ha analizado cerca de 500 especies y ha identificado evidencias de conductas homosexuales en 59, de las que 23 tenían lugar de forma frecuente.
Cabe decir que el equipo no ha realizado trabajo de campo, sino que se han utilizado búsquedas previas que recogían estas conductas –lo que es una limitación del trabajo–, porque durante mucho tiempo la homosexualidad animal ha sido, lamentablemente, un tabú en ciencia.
Los autores de este análisis han investigado los emparejamientos entre individuos del mismo sexo en los diferentes contextos en los que se producen y han encontrado que son más frecuentes en especies longevas, como los chimpancés, y en aquellas con diferencias de tamaño entre ambos sexos, como el doble estiércol de la masa, en el gorilas de montaña. También en las que tienen sistemas sociales muy complejos y jerarquizados, como es el caso de los babuinos.
Asimismo, y de manera interesante, ven que las conductas de sexo recreativo —lo que no tiene por objetivo la reproducción— también aparecen con mayor constancia cuando los primates viven en contextos complicados, como falta de recursos, riesgo elevado de depredadores y estrés ecológico, como por ejemplo en una sequía prolongada.
Las mil y una funciones del sexo
Para explicar esta relación, los autores del trabajo, que se publica en Nature Ecology & Evolution, apuntan a las muchas funciones que cumple el sexo, como la de estrechar vínculos, reforzar lazos entre individuos, rebajar tensiones, cohesionar al grupo o establecer alianzas.
En este sentido, "en situaciones de pocos recursos alimentarios o de estrés ecológico, por ejemplo, es más importante la supervivencia que la reproducción", apunta Montserrat Colell, investigadora en etología y primatología de la Universidad de Barcelona —y discípulo del primatólogo Jordi Sabater Pi, que no ha participado en este estudio.
Vivir en un grupo social complejo durante mucho tiempo es potencialmente estresante y puede comportar costes importantes energéticos y reproductivos. En este sentido, comportamientos que puedan fomentar, construir y mantener relaciones fuertes entre individuos podrían ser una ventaja, apuntan los autores del trabajo como potencial explicación.
El sexo recreativo, recuerda Colell, se ha documentado que cumple una gran variedad de funciones, tales como facilitar la reconciliación entre individuos tras una pelea para volver a un estado inicial de calma, tal y como ocurre con los bonobos, "que practican sexo generalizado para tranquilizar al grupo y volver al estatus inicial", otro grupo. Para evitar la consanguinidad, algunos primates al llegar a la pubertad se marchan a otro grupo y para integrarse más rápidamente se ofrecen a todos los individuos.
Un caso singular es el de los gorilas de montaña, que establecen grupos donde pueden convivir varios machos, uno de ellos el dominante. "Suele haber mucho comportamiento homosexual, como forma de fomentar alianzas, similar al grooming. También se ha visto que las hembras mantienen sexo con otras hembras, aunque no quedan claros los motivos. Podría ser por placer, por los juegos", explica Colell.
Origen evolutivo del sexo homosexual
Aunque el análisis se ha realizado en primates no humanos, las conclusiones también tienen implicaciones de cara a entender mejor el origen evolutivo en los humanos modernos, es decir, nosotros. Seguramente, apuntan los investigadores al trabajo, las especies de homínidos previas a los Homo sapiens también experimentaron las mismas presiones ecológicas y sociales que los primates actuales, como la falta de recursos, depredadores o retos inherentes al hecho de formar parte de un grupo grande, complejo y jerarquizado. Por eso, proponen los autores, podría ser que estos factores también hubiesen contribuido a la evolución de las conductas homosexuales en nuestros antepasados. "Quizás en el caso de los humanos modernos no serían la escasez de alimentos o las jerarquías sociales rígidas las que explicarían estas conductas, sino más bien las presiones de la vida social moderna", sugieren.
El estudio analiza el comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo en primates no humanos y no aborda la orientación sexual humana, la identidad ni la experiencia vivida de las personas. "El objetivo de la investigación es documentar los factores que explican la diversidad de comportamientos en el mundo animal, no justificar ni explicar identidades humanas; los autores rechazan explícitamente cualquier uso de estos resultados para legitimar la discriminación o minimizar las experiencias del colectivo LGTBIQ+", dejan claro los investigadores.