El 'modelo Poblenou' para evitar la separación de menores de sus familias
La Fundación Pere Tarrés prueba un plan para prevenir la derivación a centros tutelados en 600 niños en todo el Estado
BarcelonaPadres e hijos dibujan un momento, una historia o anécdota que les ha pasado en casa. Plasman en un pedazo de papel lo que piensan, sienten o no se atreven a decir en voz alta; quizá por miedo, quizá por falta de confianza, o por inseguridad. Es una actividad sencilla, pero poco o mucho ha ayudado a decenas de familias a reforzar su vínculo, debilitado por el sufrimiento de dificultades económicas o por un proceso migratorio que reduce las habilidades parentales. "Ahora mis hijos me cuentan cómo se sienten y eso me ha ayudado mucho", explica Najam Ul Huda. Ella es una de las madres que han recurrido al centro socioeducativo de Poblenou para mejorar la comunicación con sus niños dentro de un programa que busca reforzar las relaciones maternofiliales como herramienta de prevención para la institucionalización de menores, es decir para evitar que la administración tenga que intervenir y separe a los niños de sus progenitores asumiendo su custodia.
Ul Huda dice que las diversas actividades que han realizado en este programa, impulsado en 2022 conjuntamente por la Fundación Pere Tarrés y la coordinadora estatal de Plataformas Sociales Salesianas, con la colaboración de profesionales educativos, le han ayudado a mejorar el clima dentro de su núcleo familiar, con sus hijos: dice que pasan sus tiempos. Brenda Hernández asiente a su lado y recuerda que antes, en la época de sus padres, todo era muy distinto. "Ahora ese interés por lidiar con las emociones hace que el vínculo con la familia sea más fuerte", afirma.
Casos como los de Ul Huda y Hernández son indicadores de que un nuevo modelo pedagógico que implique a niños y familias puede contribuir a reforzar las relaciones familiares y la participación en actividades comunitarias, defiende la Fundación Pere Tarrés. La entidad remarca que un cambio de enfoque en la creación de vínculos entre padres e hijos puede reducir el riesgo de institucionalización de niños, que es una situación a evitar lo máximo posible, subraya el director adjunto de la Fundación, Rafael Ruiz de Gauna. "Se busca que las criaturas no estén en instituciones, sino que puedan realizar su vida autónoma con las mejores facultades posibles", detalla.
Con el objetivo de minimizar estos casos —hay que priorizar el apoyo a las familias para garantizar que los niños pueden quedarse y crecer en su entorno familiar—, se puso en marcha en 2022 el proyecto Som Veu, financiado por el fondo europeo Next Generation y el ministerio de Derechos Sociales. La iniciativa tiene como objetivo idear un modelo de prevención de la institucionalización con propuestas de acompañamiento psicológico y socioeducativo en el conjunto familiar. El modelo se testeó en cerca de 600 niños y jóvenes y un centenar de profesionales educativos de 39 centros socioeducativos de nueve comunidades de todo el Estado.
Mejores notas y vinculación con la escuela
Según explican las entidades, las valoraciones tras el período de prueba (tres años) constatan mejoras "muy significativas" en varios aspectos que inciden directamente sobre los factores de riesgo para la acogida residencial de los menores. Por ejemplo, un 71% de los niños y familias participantes afirman después del proyecto que se han reducido las discusiones en casa con las estrategias parentales aprendidas. En cuanto a la mejora de los resultados académicos, el 20% de los niños y jóvenes han pasado de un promedio de bien a uno notable en el expediente, y todavía en cuanto a la interrelación familia-escuela, se ha experimentado un aumento del 3% al 47% de familias que han asistido a tres o más reuniones con los docentes. El programa también ha ampliado su participación en espacios comunitarios: el 55% de las familias dicen que han participado en actividades culturales, deportivas o de ocio del barrio, 13 puntos más que antes.
La coordinadora del proyecto, Eva Palasí, destaca que el hecho de poner a las familias en el centro de la intervención es tan clave en el modelo como hacerlo en los niños. "Venimos de una atención que estaba centrada en el niño, pero si no se encuentran pautas similares en casa, es complicado que se consolide", señala la también profesora de educación social y trabajo social de la Fundación, quien a su vez apunta que debe ser una tarea coordinada con la red local. "Aparte de que mis hijos han podido aprender el catalán y el castellano, para mí también ha sido una oportunidad para poder relacionarme con otras madres y familias", corrobora Ul Huda. Un factor con el que coincide Hernández, quien también valora muy positivamente la inclusión en festividades o actividades que promueve la comunidad de vecinos. "Conocemos la historia del barrio y la cultura catalana, los niños se involucran, y eso también ayuda a sentirse parte", enfatiza.
Según datos de enero facilitados por Pere Tarrés, cerca de 8.800 menores tienen algún grado de protección o tutela en Cataluña por parte de la dirección general de Prevención y Protección a la Infancia y la Adolescencia de la Generalitat, y más de la mitad, unos 5.200, viven en un centro tutelado. Y un segundo dato importante: un 36,5% de los menores catalanes -490.000 niños y jóvenes- se encuentran actualmente en situación de riesgo de pobreza, que es un factor de riesgo para que éstos acaben necesitando medidas de protección públicas o ser institucionalizados en centros residenciales. "Si todo lo que reflexionamos se hiciera en el mundo, quizás sería un poco más justo", comentan algunos de los niños del centro socioeducativo de Poblenou. Y añaden: "Todo el mundo debería poder aportar su granito de arena para que haya menos conflictos en el mundo".
Más inversión
En cuanto a la aplicación del modelo pedagógico, la Fundación pone sobre la mesa que ha quedado interrumpida por una falta de financiación continua. Con la evidencia de que este tipo de programas funcionan, la entidad pide que se invierta más. "No sólo hace falta atender situaciones de alto riesgo, sino hacerlo preventivamente en otros casos de vulnerabilidad que se dan en los niños", remarca Ruiz de Gauna. La también coordinadora del proyecto, Txus Morata, añade que es necesario poder mejorar sus condiciones laborales: "En caso contrario, el sistema flaquea, ya que rozan el salario mínimo interprofesional y eso rompe los vínculos que se establecen entre familias y educadores".
El también responsable de la red de centros socioeducativos de la Fundación apunta que "los presupuestos de la Generalitat no reflejan ningún incremento de los recursos por esta acción preventiva en los niños" y, así, considera que, "pese a un alto consenso, existe un bajo compromiso" por parte de las administraciones. "Hay que pasar de las ideas a los hechos y eso mismo es lo que reivindicamos", concluye el director adjunto de Tarrés.