Salud

Muere Juan Maeso, el anestesista que fue condenado a 1.900 años de prisión por infectar a 275 pacientes con hepatitis C

La justicia resolvió que el hombre había contagiado el virus pinchándose a sí mismo con la aguja con la que después anestesiaba enfermos

ARA
31/03/2026

El nombre de Juan Maeso se asociará para siempre a uno de los casos de negligencia médica más graves y complejos del Estado, tanto por el modus operandi como por el elevadísimo número de víctimas. El anestesista fue condenado a 1.933 años de prisión por haber contagiado de hepatitis C a cerca de 300 pacientes en los años 90 en Valencia. Según ha confirmado este martes a Efe su abogado, Miguel Ferrer, Maeso falleció el lunes en el hospital tras una larga enfermedad que, de hecho, le permitió quedar en libertad condicional en 2023 después de haber cumplido quince años en prisión.

El caso salió a la luz en 1998, cuando se empezó a detectar un número inusual de infecciones de hepatitis C en cuatro hospitales de Valencia: uno público y tres privados. Posteriormente, se pudo confirmar científicamente que el foco del brote masivo era el mismo anestesista, que era portador del virus. De hecho, durante el juicio se llegó a la conclusión de que el médico era el responsable directo: según la sentencia, Maeso se inyectaba parte de las sustancias anestésicas que debía administrar a los pacientes y después reutilizaba el material (es decir, la misma aguja) con ellos.

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Con este modus operandi el anestesista infectó, como mínimo, a 275 personas de hepatitis C, una enfermedad de origen vírico que puede afectar gravemente al hígado. En la época en que Maeso contagió en serie a sus pacientes, hacía pocos años que se había descrito (1989) –era tan desconocida que se la conocía como "hepatitis no A, no B"– y no existían tratamientos tan eficaces como los actuales.

Un juicio con más de 100 abogados

En septiembre de 2005 comenzó el macrojuicio por este contagio masivo de hepatitis C. Dada la magnitud del caso –con un sumario de 22.000 páginas–, fue necesario habilitar una sala especial en la Ciudad de la Justicia de Valencia que diera cabida a 153 abogados y 114 procuradores, y por la que pasaron más de 600 testigos entre afectados, médicos, directivos de diversos hospitales y cargos del gobierno valenciano.

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Durante el procedimiento, peritos expertos en genética presentaron los resultados de un informe que demostró, a través de un estudio filogenético, que los virus de hepatitis C de 275 pacientes infectados provenían de un mismo foco, el virus que portaba el anestesista, y que consideraron la fuente única de los contagios. Maeso, sin embargo, llegó a asegurar que se habían tergiversado los resultados.

Con todo, en el año 2007, y después de diecisiete meses de proceso, la Audiencia de Valencia condenó al anestesista a 1.933 años de prisión, si bien en España el máximo cumplimiento de pena se sitúa en veinte años. Por otra parte, la Generalitat valenciana fue condenada a pagar indemnizaciones por más de 20 millones de euros como responsable civil subsidiaria.