Piden reabrir el caso de un hombre que estuvo atado de pies y manos tres horas en el CIE

Irídia también denuncia que el interno estuvo aislado diez días en una habitación sin lavabo por el covid

BarcelonaEntre los meses de octubre y diciembre pasados, 72 extranjeros sin papeles fueron aislados en habitaciones individuales en el centro de internamiento para extranjeros de la Zona Franca de Barcelona porque se habían contagiado de covid-19 o habían tenido contacto estrecho con un positivo. La entidad de defensa de los derechos humanos Irídia hizo llegar el caso de uno de ellos a los juzgados: se trata de un hombre al que encerraron durante diez días en una pequeña habitación sin lavabo y al que siete policías llegaron a inmovilizar durante más de tres horas en el suelo, atándolo de pies y manos y colocándole un casco en la cabeza para que no se autolesionara. El juzgado que llevaba el caso exculpó a los agentes de toda responsabilidad, pero la entidad lo ha recurrido porque considera que se incumplieron los protocolos y que el hombre fue sometido a un trato vejatorio y degradante.

La inmovilización denunciada por la entidad se produjo durante el séptimo día de aislamiento, cuando el hombre ya estaba en un estado mental "precario", según el recurso que ha presentado la abogada de Irídia Marta Bolinches. En las imágenes del suceso, que ha avanzado TV3 y a las que también ha tenido acceso el ARA, se observa cómo los agentes entran en la sala, atan de manos al hombre, le colocan un casco y después lo atan también por los pies. Según el recurso, estuvo más de tres horas en esta situación, a pesar de que los protocolos de contención en las prisiones —los del CIE no se han hecho públicos, asegura la entidad— marcan un máximo de 30 minutos. La abogada no solo alega que la contención fue excesiva, sino que considera que las condiciones del aislamiento "contravienen" el reglamento del centro y las Normas Nelson Mandela y "pueden ser constitutivas en sí mismas" de un delito.

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El juez que investigó la denuncia inicial archivó el caso por tres motivos: consideraba que no había suficientes elementos para identificar a los policías que practicaron la contención, descartaba que hubieran agredido al interno y creía que las heridas que presentaba se las había hecho él mismo. También tenía en cuenta que el hombre había sido expulsado del Estado y decía que era imposible localizarlo, a pesar de que su abogada asegura que siguen en contacto.

Queja conjunta

Este lunes, otra de las entidades que trabajan con las personas internas en el CIE, la Fundación Migra Studium, ya denunció las condiciones en las que se organizaba el aislamiento de los casos positivos de covid-19 y pidió poder retomar las visitas de familiares y entidades al CIE, que quedaron suspendidas por la pandemia, a pesar de la reapertura del centro. Esta entidad e Irídia han presentado una queja conjunta ante el juez que lleva el control del CIE de la Zona Franca para que desbloquee las visitas e inste al Servicio Catalán de la Salud a informar sobre la situación sanitaria del centro, como por ejemplo el nivel de vacunación de los agentes que lo custodian o el número de casos positivos registrados entre los internos.

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Este sábado las dos entidades, junto con otras como por ejemplo Tanquem els CIE, han organizado una manifestación por la tarde ante el centro de la Zona Franca para pedir el cierre y para protestar contra la violencia institucional.