Contra la pseudociencia: la humildad y provisionalidad de la buena ciencia

L'ARA y el IEC organizan el acto 'Las claves de la pseudociencia' para buscar respuestas a la crisis de autoridad que sufre la ciencia

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Los ponentes Jaume Bertranpetit y Xavier Roqué, con la moderadora Cristina Sáez, durante el debate sobre pseudociencia.
ARA
20/10/2026 - 21:50 h

BarcelonaVacunas que provocan autismo, astros que deciden caracteres y destinos, bolas de azúcar que alivian enfermedades incurables y una Tierra plana como un plato. La pseudociencia ha dejado atrás el tiempo de los diplomas falsos colgados en las paredes de consultas inventadas. Ahora es más sutil: se ha apropiado del lenguaje científico, habla desde los altavoces del poder y, a menudo, hace caja. ¿Dónde está la frontera entre ciencia y pseudociencia, por qué incluso personas formadas acaban creyendo falsedades y cómo se pueden combatir son algunas de las preguntas que han abordado el biólogo Jaume Bertranpetit y el físico e historiador de la ciencia Xavier Roqué en el debate Las claves de la pseudociencia, organizado por el diario ARA y el Instituto de Estudios Catalanes (IEC) y moderado por la directora del suplemento de ciencia del ARA, Cristina Sáez.

“Ciencia y pseudociencia no se distinguen porque una tenga razón y la otra no, ni porque una sea mejor y la otra peor”, ha afirmado Bertranpetit. Lo que las separa es el método: la ciencia produce un conocimiento que se revisa siguiendo unos criterios racionales y exigentes, y lo hace periódicamente, mientras que las pseudociencias “no tienen manera de revisar sus afirmaciones”. Partiendo de la historia de la ciencia, Roqué ha recordado que muchas de las grandes teorías científicas –como la teoría de la relatividad de Einstein– surgieron de la heterodoxia, pero ha insistido en que esta no debe confundirse ni con la anticiencia ni con el fraude.

La moderadora ha recordado algunos casos de mala praxis científica, como el artículo de The Lancet que vinculó las vacunas y el autismo, y ha insistido en el riesgo que comportan estos errores: cuando la ciencia se contradice, es fácil que el público concluya que los científicos no saben lo que dicen. Los dos miembros del IEC han coincidido en la importancia de divulgar la condición provisional del saber científico: “Reconocer la provisionalidad del conocimiento fortalece la ciencia”, ha afirmado Roqué.

¿Cómo se puede combatir la desinformación? Bertranpetit ha citado al exconsejero Josep Maria Argimon: si quisiéramos dedicar dinero a la salud, lo mejor sería invertirlo en educación. Roqué suma la historia, la filosofía, la sociología; las humanidades, en general, porque, ha insistido, comunicar las incertidumbres de la ciencia puede reforzar la confianza que tiene el público en ella.

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