Las residencias prohíben las salidas de fin de semana y para las comidas familiares

Salud envía el documento para autorizar la vacunación de los usuarios de los centres geriátricos

Marta Rodríguez Carrera
24/12/2020

BarcelonaUn nuevo protocolo –con fecha del lunes 21 de diciembre– elimina las salidas de unas pocas horas o de menos de tres días de las residencias de gente mayor durante las fiestas de Navidad, ante el empeoramiento de la situación epidemiológica. El departamento de Salud y las patronales han acordado la restricción de las medidas aprobadas el 14 de diciembre en las que se fijó el régimen de salidas y visitas al centro con una prueba PCR y cuarentenas de siete días a la vuelta.

El nuevo documento establece que "no quedarán autorizadas las salidas cortas de uno o dos días a casa de los familiares", cuando en el anterior protocolo, a pesar de que se aconsejaba la permanencia en el centro, sí se preveían las inferiores a tres días. Se mantiene que las familias tengan que firmar un documento de autorresponsabilidad de que mantendrán todas las medidas de seguridad e higiene para evitar contagios.

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En el caso de las residencias verdes (sin ningún positivo), el usuario saldrá sin ningún test y a la vuelta tendrá que quedarse en una zona amarilla –el espacio habilitado para los sospechosos– y después de siete días se le hará una PCR. Si se trata de un establecimiento naranja, sí tendrán que someterse a un test previo.

Las nuevas restricciones satisfacen a las patronales, que ya habían mostrado su disconformidad con que se permitieran las salidas cortas por el miedo de que los residentes volvieran contagiados y esparcieran el coronavirus por el centro. Por eso, ACRA, la gran patronal, había recomendado apostar por las visitas de unas horas y los paseos terapéuticos por las immediacions de los centros. Para estos casos, ahora se ha introducido que en ningún caso se podrá aprovechar "para beber, comer o fumar", dice el documento. Cada residente podrá recibir hasta tres visitas a la vez y no tendrán que pasar ningún test si dan una vuelta de unas horas. Se mantiene la prohibición de encadenar visitas para reducir la interacción con diferentes núcleos.

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El nuevo protocolo ha cogido a las familias con las peticiones de salidas de los residentes hechas y en el momento en el que empiezan a recibir la comunicación de Salud Pública del inicio de la campaña de vacunación el domingo 27 de diciembre, que va acompañada de los documentos de consentimientos informados que tienen que remitir antes del jueves 24 de diciembre para autorizar que el residente reciba la dosis. Así, denuncian que prohibir las salidas cortas es “una nueva vulneración de los derechos de los residentes”, que ven vetada la libertad de movimientos, critica Víctor Echaniz, que ya había apalabrado con la residencia de su abuela nonagenaria que la recogerían para pasar el día de Navidad en familia. El pasado lunes, sin embargo, recibió la notificación de que le denegaban la demanda siguiendo las directrices de Salud. Para Echaniz, miembro del grupo Estrellas, “no hay marco legal” que sostenga que su abuela no puede cruzar la puerta para pasar unas horas con nietos y bisnietos, y avisa de que “sí o sí saldrá”.

En términos similares se expresa María José Carcelén, portavoz de la Coordinadora 5+1 (de familiares de residencias públicas de Barcelona), que critica “la trampa” de un protocolo que, por un lado, regula las salidas pero, del otro, “está pensado para que nadie salga” del centro. Carcelén cuestiona solo la autorización de las salidas de más de tres días porque, dice, “una de un día o de unas horas todavía tiene menos riesgo de contagio”, a pesar de que subraya que los brotes declarados en los centros los provocan los trabajadores y no los familiares. Además, pide que los esfuerzos se centren en hacer más tests entre las plantillas y no en prohibiciones.

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Responsabilidades

Las familias de residentes se sienten “criminalizadas” por la administración y la patronal como foco de contagios, cuando dicen que no lo son, y Carcelén denuncia que no se ha querido tener en cuenta que hay muchas familias que no tienen la vivienda adaptada para acoger por tantos días a una persona dependiente que necesita unas curas extras. “Los residentes han sufrido mucho tantos meses aislados y ahora se los deja sin poder estar ni que sea con un hijo, y con un sentimiento de culpa muy grande”, afirma la portavoz de la coordinadora. Por su parte, Echaniz señala que se ningunea la salud mental y emocional de los usuarios.

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A Maria Cusó la nueva directriz no la afecta porque recogerá a su hermana de la residencia, donde ingresó a principios de año por Alzheimer, para pasar 10 días en casa juntas. Le sabe “mal” que después tendrá que estar aislada unos días, pero se justifica por “la necesidad del calor humano”. Sobre la vacuna contra el coronavirus ya ha transmitido a la dirección del centro el consentimiento para que su hermana se vacune. “Será una gran tranquilidad el día que se la pongan”, afirma. Por el contrario, después de pensarlo, Echaniz ha decidido no autorizar la vacunación de su abuela porque, se queja, en el documento se ofrece “información parcial y parca” y, sobre todo, la inmunidad no supondrá ningún relajamiento de las medidas restrictivas que regirán en la residencia.