"Me dieron veinte meses de vida hace once años": dos décadas de revolución oncológica en Barcelona
El Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO) celebra veinte años de un modelo que integra la atención médica y la investigación en un mismo espacio
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BarcelonaIsabel Lemus, Meritxell Jané y Francesc Tarruella recibieron, hace entre diez y veinte años, un diagnóstico de cáncer avanzado. Cáncer de mama con metástasis hepática, cáncer colorrectal con metástasis hepática y melanoma con metástasis pulmonar y cerebral... Los tratamientos eran escasos y los pronósticos, poco esperanzadores. Pero el martes, estos tres catalanes subieron al escenario de la Llotja de Mar de Barcelona para explicar cómo los avances médicos y científicos les han permitido seguir viviendo muchos años más. "Me diagnosticaron cáncer cuando tenía 37 años y ahora tengo 54. Hace nueve años que estoy en remisión gracias a la inmunoterapia", explicaba Jané. "Cuando empecé el tratamiento, mi oncóloga me dijo: nos veremos durante mucho tiempo. Y ya han pasado diez años", recordaba Tarruella. Lo mismo le pasó a Lemus: "Me dieron veinte meses de vida hace once años".
Sus historias tienen un elemento en común: los tres han recibido tratamiento en el Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO). Hace dos décadas que este centro de investigación de referencia internacional contribuye desde Barcelona a revolucionar las terapias contra el cáncer. "Apostamos por un modelo que integraba la investigación y la práctica clínica. Hoy sabemos que esto ha permitido convertir descubrimientos científicos en nuevas oportunidades para miles de pacientes", afirmaba el doctor Josep Tabernero, director del VHIO y jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Vall d'Hebron, durante el acto institucional de celebración del aniversario del centro. En el año 2006 el doctor Josep Baselga (1959-2021) empezó a hacer realidad una idea ambiciosa: crear un modelo que integrara la asistencia y la investigación en un mismo entorno; es decir, que investigadores y profesionales sanitarios trabajaran juntos para encontrar respuestas a las preguntas que surgían en las consultas y trasladar los descubrimientos a los pacientes tan pronto como fuera posible.
Veinte años después, el VHIO ha pasado de cuatro laboratorios distribuidos en 400 metros cuadrados a una comunidad de más de 900 personas de 45 países, con 36 grupos de investigación y más de 12.000 metros cuadrados de espacios de trabajo. Su actividad ha generado más de 5.000 publicaciones científicas y ha contribuido a la aprobación de cerca de 80 nuevas indicaciones de fármacos. Tabernero, que ha liderado el centro después de la muerte de Baselga, recordó que, cuando él hacía la residencia, la supervivencia al cáncer se situaba alrededor del 35% y, actualmente, llega al 70%, según las cifras que compartió durante el acto. Pero también advirtió que no es suficiente con esto. "El cáncer no puede esperar, pero los pacientes menos", recordaba, citando una de las ideas que defendía Baselga. A pesar de los avances, todavía hay muchos pacientes que no encuentran respuesta a su enfermedad.
"Como si fueran nuestros familiares"
El VHIO ha contribuido a avanzar en el conocimiento de la biología de los tumores, la identificación de biomarcadores y la selección de tratamientos en función de las características moleculares de cada cáncer. También ha impulsado herramientas como la biopsia líquida y elpre-screening molecular, así como ensayos clínicos innovadores o el desarrollo de nuevas inmunoterapias y terapias celulares para tumores. Y, durante el acto, el centro quiso reconocer la confianza y la generosidad de los pacientes que han participado en él: más de 21.800 personas han formado parte de más de 9.700 ensayos clínicos y estudios.
La jefa de Genómica del Cáncer del VHIO, Ana Vivancos, recordó que las muestras con las que trabajan los laboratorios provienen de personas. Por eso, defendió la necesidad de no perder nunca de vista el objetivo de la investigación, más allá de las publicaciones o de los resultados académicos: "Siempre digo a mi equipo que debemos trabajar con el mismo rigor y compromiso con el que querríamos que se investigase si los pacientes fueran nuestros familiares". Y la mirada de futuro también debe ir más allá del tratamiento. Entre un 30% y un 40% de los cánceres se podrían evitar, hecho que sitúa la prevención y el diagnóstico precoz entre las grandes prioridades de los próximos años. La inteligencia artificial y las nuevas herramientas de detección también pueden ampliar las posibilidades de anticiparse a ello. El reto es convertir este conocimiento en beneficios para los pacientes con tumores poco frecuentes, enfermedades huérfanas de tratamiento o pronósticos desfavorables.
La consejera de Salud, Olga Pané, reivindicó la importancia de la gestión y del liderazgo científico y el modelo de gobernanza del VHIO, en el que colabora el mundo público y el privado. Por su parte, la concejala de Barcelona Marta Villanueva situó al VHIO como una pieza clave en la consolidación de la capital catalana como polo internacional de investigación biomédica. "Se están diseñando los fármacos del futuro", afirmó, y destacó el papel relevante del centro en la captación de talento y de financiación, así como en la redefinición de Barcelona como una ciudad de ciencia.