Aumentan los fumadores pasivos a pesar de las leyes antitabaco
Un estudio plantea un repunte de la exposición al humo que se atribuye a las terrazas y los vapeadores y los especialistas piden más políticas restrictivas
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BarcelonaDespués de que en el año 2005 se prohibiera fumar en los interiores de bares, restaurantes y lugares de trabajo, en 2007 los fumadores pasivos pasaron del 49,5% al 37,9%. Y cuando cinco años después se extendió este veto a los locales de ocio nocturno, los parques infantiles y los centros sanitarios, este porcentaje global cayó a la mitad, hasta el 21,3% en el año 2011. Pero ahora, quince años después, este descenso se ha estancado e, incluso, ha aumentado la exposición al humo. Así lo constata este martes la revista Tobacco Control de la BMJ, que ha publicado un artículo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) que compara encuestas de 2005, 2007, 2011 y 2024 y constata que cada vez más personas no fumadoras se sienten expuestas al humo ambiental del tabaco, así como a los aerosoles de los dispositivos electrónicos de nicotina, es decir, los vapeadores.
Según esta organización de especialistas, hace quince años que no hay grandes cambios en las legislaciones antitabaco de ámbito estatal. Por ejemplo, la reforma normativa que preveía prohibir fumar en las terrazas ha quedado paralizada en la tramitación parlamentaria tras el adelanto electoral. El estudio dice que en 2024 el porcentaje de personas que se consideraban fumadoras pasivas volvía a repuntar por primera vez desde que existen estas leyes, hasta el 23,8%. Y, precisamente, son las terrazas de bares y restaurantes los principales espacios de riesgo.
"Parecía interesante" revisar la situación y saber cuál es la exposición actual al humo del tabaco, ha dicho en una rueda de prensa el director del Programa de Investigación en Tabaquismo de SEPAR y coautor del estudio, Juan Antonio Riesco. Según los resultados de este nuevo estudio, entre 2011 y 2024, el número de fumadores pasivos en espacios cerrados habituales (hogar, trabajo, escuelas y ocio interior) ha subido hasta el 23,8%. Y si se incluyen las terrazas en el cómputo global, la cifra se dispara al 54,9%. Por tanto, más de la mitad de los adultos no fumadores respira humo de tabaco cuando está en una terraza porque, al tratarse de espacios al aire libre, no están sometidos a restricciones legislativas.
El gobierno español, sin embargo, asegura que el consumo diario de tabaco en España ha disminuido hasta el 15,4% de la población de 15 años o más, el nivel más bajo de toda la serie histórica. El porcentaje se ha reducido a menos de la mitad desde 1993, cuando se situaba en el 32,1%, según la Encuesta de salud de España 2025 (ESdE 2025), elaborada por el ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Atención a los jóvenes
Para el primer autor del estudio, Carlos Jiménez-Ruiz, neumólogo y presidente de SEPAR entre 2018 y 2021, estos datos reflejan que las leyes antitabaco "lograron una significativa reducción del tabaquismo en todas las áreas" pero, actualmente, "la pasividad en el cumplimiento de la ley, la falta de actualización de la normativa y la irrupción de nuevas formas de fumar están relajando "la actitud de las personas" hacia este hábito.
Además, el informe destaca el impacto de las nuevas formas de fumar (vapeadores y tabaco calentado) en los jóvenes que perciben estos productos como menos nocivos pese a que el consumo genera la misma adicción y enfermedades respiratorias que el tabaco convencional. Además, estos productos son la puerta de entrada al tabaco, ya que la gente que los utiliza tiene hasta cuatro veces más probabilidades de pasar a los cigarrillos convencionales.
A la vista de estos datos, los autores recomiendan extender la prohibición de fumar a terrazas y entornos escolares, equiparar los vapeadores y dispositivos electrónicos al tabaco clásico, elevar los impuestos a estos productos, reforzar la inspección y financiar los tratamientos para dejar de fumar. Sobre la posible colisión entre las prohibiciones y la libertad individual, Jiménez-Ruiz es claro: "El tabaquismo es una enfermedad adictiva crónica que mata a más de mil personas a la semana y 56.000 cada año y es la primera causa de muerte. La libertad no tiene nada que ver con la enfermedad".