"La IA es como el colesterol, todo el mundo la odia y a la vez es fundamental para la vida"

L'ARA y el IEC organizan un debate sobre el futuro de la medicina con el auge de la inteligencia artificial

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El debate del IEC y el ARA sobre medicina e inteligencia artificial
23/09/2026 - 19:28 h
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Barcelona"Hasta hace poco tiempo Cataluña tenía 27 métodos de recogida de datos médicos". Con este dato el presidente de la Sección de Ciencias Biológicas del Instituto de Estudios Catalanes (IEC), Jaume Reventós, ha intentado mostrar uno de los riesgos que corremos a la hora de utilizar la inteligencia artificial (IA) en la medicina actual y de futuro. Lo ha hecho en un debate organizado por el mismo IEC y el ARA en el que también ha participado la presidenta de la Sección de Ciencias y Tecnología del IEC, Alícia Casals, y que ha sido moderado por la jefa de Sociedad del ARA, Gemma Garrido Granger.

Como ya se ha repetido en el ámbito de la educación, Reventós ha abordado el hecho de que la IA puede ser positiva o negativa en el sector médico en función del uso que se haga de ella. "Es como el colesterol, que todo el mundo le tiene tanto odio y a la vez es fundamental para la vida. Con la IA lo que nos hace falta es paciencia", ha explicado. Como cualquier reacción enzimática, ha continuado, el motor es una materia prima de buena calidad, que en este caso son los datos médicos. "Pero actualmente los datos todavía se recogen y tratan muy mal y, por tanto, son menos útiles de lo que deberían ser. No tenemos datos precisos y los modelos no llegan a tiempo", ha insistido. Según Reventós, para tener esta buena materia prima es fundamental "ir todos a una" en cómo se recoge la información: "El señor de Madrid y el de California debe llamar de la misma manera a la patología que nosotros. Debemos utilizar todos la misma manera de clasificar una patología médica", ha aseverado el presidente de la Sección de Ciencias Biológicas del IEC, que encuentra esencial que haya "un único repositorio" que se nutra de "generosidad científica".

Actualmente, uno de los principales riesgos de la IA en un ámbito tan sensible como es la medicina es la monetización y la comercialización por parte de una industria que, evidentemente, busca beneficios. "Los historiales médicos se pueden vender por 1.000 euros", ha ejemplificado. Pero el ponente se ha mostrado optimista por el potencial de esta herramienta: "Ahora tenemos más de 6.000 algoritmos solo dedicados a tratar el cáncer de mama", ha ejemplificado. En este potencial también ha profundizado Alícia Casals: "Tenemos inteligencia artificial para solucionar muchos pasos intermedios hasta llegar a la teleoperación, en la cual es el robot el que interviene directamente al paciente", ha explicado.

Casals ha insistido en la oportunidad que brindan este tipo de tecnologías para practicar técnicas y tratamientos sin que haga falta un paciente humano que pueda verse afectado por estas prácticas. "Es muy útil para la formación. Se pueden hacer recreaciones y entrenar con gemelos digitales –recreaciones de cada individuo– sin ser invasivos y con realidad aumentada añadiendo la información de los pacientes. También se puede compaginar instrumental físico con un programa de formación que analiza lo que vas haciendo, te evalúa y recopila la información", describe Casals.

Y, evidentemente, el colofón es cuando esta tecnología es útil para mejorar de manera directa la intervención en el paciente. Un hito que la presidenta de la Sección de Ciencias y Tecnología del IEC ejemplifica con una operación de una parte del cerebro en la que con realidad aumentada los médicos pueden ver el interior del cráneo en una proyección, sin necesidad de hacer una incisión de más para observar. Aquí, Reventós todavía añade algunos ejemplos también esperanzadores. "En todo lo que está relacionado con la imagen la IA ha provocado un cambio de la noche a la mañana... Las máquinas pueden detectar formas que el médico es incapaz de ver en el cáncer de mama y también existe la opción de no necesitar introducir un tubo para poder mirar: tiras una cápsula con una cámara y ya no hace falta ni que el médico se mire un vídeo de 45 minutos, sino que un algoritmo ya puede ayudar a detectar dónde hay que mirar", explica.

El papel del médico

A pesar de esta idea de un futuro esperanzador –y peligroso si no se encuentra un buen y único método para recopilar los datos–, una de las preocupaciones de los presentes en la sala es hasta qué punto la IA cambiará su día a día cuando visiten al médico. En este punto Casals y Reventós han coincidido en decir que muchas disciplinas de la medicina cambiarán –"ya hay cirugías que las hace totalmente un robot a distancia", ha recordado Casals– y que algunos médicos se dedicarán a entrenar robots. "Ahora bien, la posición que nunca desaparecerá será la del médico de familia o de cabecera, la del profesional que tiene contacto directo con el paciente", asegura Reventós: "El primer trabajo de un médico es calmar al paciente y eso no lo podrá hacer la inteligencia artificial", concluye.

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