Illa quiere recuperar los libros de texto y prohibir el uso de la IA en las escuelas hasta los 14 años
Una guía de Salud advierte que las pantallas pueden llegar a provocar patologías irreversibles en niños y adolescentes
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BarcelonaLos problemas de salud derivados de la exposición intensiva a las pantallas ya no son una amenaza futura para los más jóvenes: son una realidad. Las consecuencias varían según la etapa vital, pero la combinación de riesgos a lo largo de los años puede favorecer la aparición de patologías, algunas irreversibles, entre los niños y los adolescentes. De los 0 a los 6 años, el uso inadecuado de las tecnologías puede hacer que empiecen a hablar más tarde, desarrollen miopía o tengan dificultades motoras. Entre los 7 y los 11 años, puede empeorar el sueño, favorecer el sobrepeso y la aparición de caries, y afectar al rendimiento académico. Y de los 12 a los 18 años, puede aumentar el malestar emocional, distorsionar la propia imagen e incrementar la vulnerabilidad ante patrones de violencia y acoso, dentro y fuera de las redes sociales.
Para “combatir” este abuso de las pantallas entre los menores, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha planteado este martes prohibir la inteligencia artificial (IA) en las escuelas hasta “el umbral de los 14 años”, así como “potenciar la lectura” y “recuperar los libros de texto” entre las nuevas generaciones; una cuestión que habrá que abordar en el pacto educativo que él mismo ha encargado al Consejo Educativo. El jefe del ejecutivo también ha afirmado que quiere impulsar “programas específicos” para reforzar otros aprendizajes fundamentales como el vocabulario, la escritura y la oralidad, y articularlo en torno a las bibliotecas. “No puede ser que la adicción a las pantallas haga que los chicos y chicas de nuestro país no tengan contacto con Mercè Rodoreda, Joanot Martorell, Miguel de Cervantes o Ramon Llull”, ha dicho Illa.
En un acto en el Palau Centelles, y acompañado de las consejeras de Salud, Olga Pané, y Educación, Esther Niubó, Illa ha afirmado que Cataluña quiere ser el primer territorio en el Estado con un modelo propio de bienestar digital de la infancia y la adolescencia. Así, ha concretado que el 28 de septiembre una comisión liderada por el departamento de Empresa anunciará 60 medidas más y se ha comprometido a impulsar una ley para convertir las recomendaciones en normas “exigibles y duraderas”, que no dependan de quién gobierne. “Estos efectos [perjudiciales de las pantallas] están en el día a día de las consultas médicas, las aulas y los hogares”, ha subrayado el presidente.
Estos anuncios llegan tras la publicación de una nueva guía de recomendaciones para una digitalización responsable y consciente con el impacto sobre la salud durante la juventud del departamento de Salud, basada en unas 700 revisiones únicas de la literatura científica internacional.
El documento incluye una descripción de los factores de riesgo específicos para cada etapa madurativa, así como recomendaciones para la sociedad y la administración para minimizar sus efectos y favorecer entornos tecnológicos saludables, “no dictados por la industria”. De hecho, desde Salud se muestran a favor de que haya un consenso entre administraciones para retrasar el contacto de los niños con las redes sociales y los móviles y facilitar herramientas a familias y educadores para prevenir los efectos asociados a las pantallas.
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De los 0 a los 6 años
- Retraso en el desarrollo del lenguaje
- Retrasos en el desarrollo motor
- Dificultades en la percepción de la realidad
- Sedentarismo y aumento de peso
- Miopía
- Alteración del ciclo circadiano y del sueño
- Cambios en el funcionamiento cognitivo y emocional
- Desplazamiento de las interacciones cara a cara
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De los 7 a los 11 años
- Interferencia en el aprendizaje
- Aumento de riesgo de miopía
- Aumento del riesgo de exceso de peso
- Aumento del riesgo de caries
- Trastornos del sueño
- Malestar emocional
- Patrones oscuros en el entorno digital infantil
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De los 12 a los 18 años
- Menos interacciones cara a cara
- Sustitución de otras actividades
- Disminución de la capacidad de atención
- Interferencia en el aprendizaje
- Privacidad e intimidad
- Malestar emocional
- Sintomatología depresiva y ansiosa
- Fragilidad y desesperanza
- Influencia en la autoestima
- Calidad del sueño
- Violencias digitales
- Impacto en la imagen corporal
- Otros problemas físicos
- Promoción de hábitos no saludables
- Patrones oscuros, dinámicas de azar y micropagos
Según la subdirectora general de Adicciones de la Generalitat, Lluïsa Conejos, hay efectos “irreversibles” causados por las pantallas, refiriéndose sobre todo a los impactos que se dan durante la primera infancia y especialmente en los primeros años de vida. Por ejemplo, en el vínculo entre padres e hijos: si los adultos están “poco presentes” o, incluso, “conectados a sus propias pantallas”, el impacto en los pequeños puede ser “irreparable”.
Patrones de uso de los 14 a los 18 años
La guía se ha elaborado a partir de los patrones y la prevalencia del uso de las tecnologías como los condicionantes sociales que la acompañan. Es decir, el tipo de actividades que realizan los jóvenes con las tecnologías, el grado de acompañamiento parental, las competencias digitales y el contexto socioeconómico en el que viven, entre otros. Conejos recuerda que el 99% de los adultos y el 82,4% de la población de entre 0 y 20 años tiene un teléfono móvil. En la educación primaria, lo tienen el 51,6% de los niños, pero la cifra se eleva hasta prácticamente la totalidad de los alumnos de secundaria (92,9%). La edad de acceso al primer móvil en Cataluña se sitúa en los 10,8 años y el 92,5% tiene al menos un perfil en las redes sociales. Tres de cada cuatro (75,8%) tienen tres o más.
Los datos de la Encuesta sobre el uso de drogas en la enseñanza secundaria en España (Estudes) de 2025 también constatan que el alumnado catalán de 14 a 18 años se pasa conectado a internet por ocio una media de 4,8 horas diarias entre semana, una cifra que sube hasta 6,7 horas al día durante el fin de semana. Actualmente, cerca de uno de cada cuatro alumnos (23%) presenta un posible uso compulsivo de internet, un indicador que se calcula a partir de la frecuencia con la que experimentan síntomas como dormir menos o querer pasar menos tiempo con los demás para mantenerse conectados. De hecho, un tercio de los jóvenes de 14 a 18 años presenta un posible uso problemático de las redes sociales.
¿Qué pasa con los videojuegos? El uso es casi universal entre los chicos (97%), mientras que entre las chicas es del 72,8%. Las diferencias también se hacen evidentes en el tiempo de juego: uno de cada dos chicos dedica más de dos horas al día, frente a una de cada siete chicas. Un 10,7% de los chicos y un 2,2% de las chicas presentan indicios de un posible trastorno por uso de videojuegos, según los criterios diagnósticos.