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Todos los problemas de salud que pueden causar las pantallas en niños y adolescentes

Salud alerta de que el impacto puede ir desde dificultades para hablar y más riesgo de caries hasta alteraciones de la imagen corporal y malestar emocional

El 92,5% de los alumnos tiene al menos un perfil en las redes sociales y tres de cada cuatro (75,8%) tienen tres o más.
22/09/2026 - 08:59 h.
4 min

BarcelonaLos problemas de salud derivados de la exposición intensiva a las pantallas ya no son una amenaza futura para los más jóvenes: son una realidad. Las consecuencias varían según la etapa vital, pero la combinación de riesgos a lo largo de los años puede favorecer la aparición de patologías, algunas irreversibles, entre los niños y los adolescentes. De los 0 a los 6 años, el uso inadecuado de las tecnologías puede hacer que empiecen a hablar más tarde, desarrollen miopía o tengan dificultades motoras. Entre los 7 y los 11 años, puede empeorar el sueño, favorecer el sobrepeso y la aparición de caries, y afectar el rendimiento académico. Y de los 12 a los 18 años, puede aumentar el malestar emocional, distorsionar la propia imagen –y la percepción de la valía personal– e incrementar la vulnerabilidad ante patrones de violencia y acoso, tanto dentro como fuera de las redes sociales.

Esta es la diagnosis que hace el departamento de Salud en su nueva guía de recomendaciones para una digitalización responsable y consciente con el impacto sobre la salud durante la juventud, basada en unas 700 revisiones únicas de la literatura científica internacional. El documento incluye una descripción de los factores de riesgo específicos para cada etapa madurativa, así como recomendaciones para la sociedad y la administración para minimizar sus efectos y favorecer entornos tecnológicos saludables, "no dictados por la industria". En cuanto a las evidencias que recoge, las autoridades sanitarias han tenido en cuenta tanto los patrones y la prevalencia del uso de las tecnologías como los condicionantes sociales que lo acompañan: el tipo de actividades que realizan los jóvenes con las tecnologías, el grado de acompañamiento parental, las competencias digitales y el contexto socioeconómico en el que viven, entre otros.

"El objetivo es ofrecer un marco de referencia basado en la evidencia y el consenso profesional, con herramientas y orientaciones prácticas, para promover un uso más consciente y saludable", afirman desde la consejería. Y, finalmente, crear políticas públicas "coordinadas con otros departamentos de la Generalitat". Aunque el contenido de estas recomendaciones todavía no se ha hecho público, la subdirectora general de Adicciones de la Generalitat, Lluïsa Conejos, se ha mostrado a favor de que haya un consenso entre administraciones para retrasar el contacto de los niños con las redes sociales y los móviles y facilitar herramientas a familias y educadores para prevenir los efectos asociados al uso de las pantallas. También ha remarcado la importancia de que los adultos sean más conscientes del uso que hacen de los móviles y sean un buen modelo para niños y jóvenes.

Patrones de uso de los 14 a los 18 años

Conejos ha recordado que el 99% de los adultos y el 82,4% de la población de entre 0 y 20 años tiene un teléfono móvil. En la educación primaria, lo tienen el 51,6% de los niños, pero la cifra se eleva hasta prácticamente la totalidad de los alumnos de secundaria (92,9%). La edad de acceso al primer móvil en Cataluña se sitúa en los 10,8 años y el 92,5% tiene al menos un perfil en las redes sociales. Tres de cada cuatro (75,8%) tienen tres o más. Conejos ha señalado la importancia de retrasar el acceso a esta tecnología porque, al tener móvil, muchos niños y niñas acceden a las redes sociales cuando todavía no tienen capacidad de "discriminar y discernir".

Los datos de la Encuesta sobre el uso de drogas en la enseñanza secundaria en España (Estudes) de 2025 también constatan que el alumnado catalán de 14 a 18 años se pasa conectado a internet por ocio una media de 4,8 horas diarias entre semana, una cifra que sube hasta 6,7 horas al día durante el fin de semana. Actualmente, cerca de uno de cada cuatro alumnos (23%) presenta un posible uso compulsivo de internet, un indicador que se calcula a partir de la frecuencia con la que experimentan síntomas como dormir menos o querer pasar menos tiempo con los demás para mantenerse conectados. De hecho, un tercio de los jóvenes de 14 a 18 años presenta un posible uso problemático de las redes sociales.

¿Qué ocurre con los videojuegos? El uso es casi universal entre los chicos (97%), mientras que entre las chicas es del 72,8%. Las diferencias también se hacen evidentes en el tiempo de juego: uno de cada dos chicos dedica más de dos horas al día, frente a una de cada siete chicas. Un 10,7% de los chicos y un 2,2% de las chicas presentan indicios de un posible trastorno por uso de videojuegos, según los criterios diagnósticos.

Impactos identificados por etapa vital
  • De 0 a 6 años
    • Retraso en el desarrollo del lenguaje
    • Retrasos en el desarrollo motor
    • Dificultades en la percepción de la realidad
    • Sedentarismo y aumento de peso
    • Miopía
    • Alteración del ciclo circadiano y del sueño
    • Cambios en el funcionamiento cognitivo y emocional
    • Desplazamiento de las interacciones cara a cara
  • De 7 a 11 años
    • Interferencia en el aprendizaje
    • Aumento de riesgo de miopía
    • Aumento del riesgo de exceso de peso
    • Aumento del riesgo de caries
    • Trastornos del sueño
    • Malestar emocional
    • Patrones oscuros en el entorno digital infantil
  • De 12 a 18 años
    • Menos interacciones cara a cara
    • Sustitución de otras actividades
    • Disminución de la capacidad de atención
    • Interferencia en el aprendizaje
    • Privacidad e intimidad
    • Malestar emocional
    • Sintomatología depresiva y ansiosa
    • Fragilidad y desesperanza
    • Influencia en la autoestima
    • Calidad del sueño
    • Violencias digitales
    • Impacto en la imagen corporal
    • Otros problemas físicos
    • Promoción de hábitos no saludables
    • Patrones oscuros, dinámicas de azar y micropagos

¿Efectos irreversibles?

En el ámbito educativo, los móviles y los relojes inteligentes están prohibidos: desde este curso, ningún alumno puede usar el móvil ni en la escuela ni en el instituto. Con todo, los efectos educativos ya se pueden observar, según Conejos, quien también ha admitido que el exceso de pantallas podría estar relacionado con los malos resultados del informe PISA. "Los adolescentes con índices bajos en estas evaluaciones seguramente vienen de antecedentes previos en la infancia en los que el aprendizaje no ha sido todo lo rico que debiera y en los que el uso de pantallas también ha tenido presencia", ha anticipado.

Pero las autoridades consideran que, hasta ahora, el debate sobre las pantallas se ha centrado sobre todo en los riesgos para la calidad educativa y menos en las consecuencias sobre la salud de los usuarios más jóvenes. Conejos también ha explicado que hay efectos "irreversibles", sobre todo para referirse a los impactos que se dan durante la primera infancia y especialmente en los primeros años de vida. Ha puesto como ejemplo el vínculo entre padres e hijos: si los adultos están "poco presentes" o, incluso, "conectados a sus propias pantallas", el impacto en los pequeños puede ser "irreparable".

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