El verano del 2026, el más mortífero de la última década en España
El MoMo registra más de 5.800 defunciones entre mayo y septiembre, 1.952 de las cuales en Cataluña
-
CAT -
ENG
BarcelonaEl verano que acabamos de dejar atrás es el que más víctimas mortales por calor ha causado en la última década en España. El Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria por todas las Causas (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) estima que entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre se han producido 5.807 muertes atribuibles a las altas temperaturas.
Con esta cifra, el verano de 2026 supera a los que hasta ahora eran los dos veranos más mortíferos desde que se tienen datos del MoMo sobre el Estado: el de 2022, cuando se contabilizaron 4.789 defunciones, y el de 2025, con 3.832. Los datos definitivos registrados por el sistema constatan también que en Cataluña han muerto 1.952 personas por motivos relacionados con el calor.
El MoMo es la única herramienta que permite radiografiar casi en tiempo real las defunciones que tienen lugar diariamente en el Estado, que se calculan mediante el indicador de sobremortalidad; es decir, cuántas muertes que se producen [observadas] superan a las que se esperaban [estimadas] en un territorio y periodo determinado. El registro incorpora una estimación de la mortalidad atribuible al calor de manera diferenciada del resto de causas, tanto a escala estatal como autonómica y por provincias.
El impacto no fue homogéneo en todo el territorio, ya que las tasas más elevadas de mortalidad atribuible al calor se observaron en el norte y en el noreste de la península. En concreto, en Cantabria, Navarra y Cataluña. Además, según este sistema, agosto fue el mes en el que se registraron más defunciones, con 2.162, seguido de julio (2.026), junio (938), septiembre (559) y mayo (123).
Las personas mayores han vuelto a ser las más afectadas: el 97% de las defunciones estimadas atribuibles al calor se produjeron en personas de 65 años o más, y el 62%, más de 85 años. También hay diferencias según el género: las mujeres fueron las más afectadas, con 3.486 defunciones (el 60% del total), mientras que entre los hombres se registraron 2.321.
El impacto de cinco olas de calor
El equipo que coordina el MoMo en el Centro Nacional de Epidemiología señala que este impacto se ha producido "en un contexto climático excepcional" este verano, que califica de "el más cálido de la historia reciente", con cuatro olas de calor identificadas por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), además de otra ola adicional a principios de septiembre. A todo esto se han añadido una sequía persistente, grandes incendios forestales y una intensa ola de calor marina en el Mediterráneo occidental.
Según el Instituto de Salud Carlos III, la información derivada del MoMo refuerza, un año más, la importancia de mantener "una vigilancia epidemiológica continua y de reforzar las medidas de prevención y adaptación ante los efectos del calor extremo sobre la salud de la población".
No obstante, este año no se han alcanzado las cifras del histórico verano de 2003, cuando unas 13.000 personas perdieron la vida en España como consecuencia de las altas temperaturas. Aquel episodio propició que el ministerio de Sanidad diseñara y pusiera en marcha un plan de prevención de los efectos del calor sobre la salud.
El MoMo, sin embargo, no mide las muertes reales, sino que hace una proyección estadística cruzando las temperaturas y la mortalidad diaria observada con la esperada para un periodo de tiempo determinado. Debe entenderse como una estimación epidemiológica del impacto del calor sobre la mortalidad, no como un recuento clínico definitivo de certificados de defunción.