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Vivir con un corazón artificial: "No podía ni bajar escaleras y ahora voy a conciertos de rock"

El Hospital de Bellvitge colocó 11 dispositivos de asistencia ventricular izquierda en el año 2025

29/09/2026 - 15:34 h.

BarcelonaIr a comprar, subir las escaleras o incluso caminar eran actividades impensables para Ramon Centelles hace dos años. Su corazón funcionaba tan mal que las tareas más cotidianas eran inalcanzables, apenas salía de casa y a menudo lo tenían que hospitalizar por culpa del estado avanzado de la insuficiencia cardíaca que padecía. Todo cambió, sin embargo, en diciembre de 2024, cuando le implantaron una especie de corazón artificial llamado dispositivo de asistencia ventricular izquierda, que suple el mal funcionamiento del órgano y permite recuperar la autonomía a pacientes como Ramon. "Antes no tenía vida", explica al ARA este hombre de 50 años, que vuelve a hacer vida normal a la espera de un trasplante de corazón definitivo.

Para entender cómo funcionan estos dispositivos hay que pensar en una bomba centrífuga que se implanta en el ventrículo izquierdo y ayuda a bombear la sangre de forma continua hacia el resto del cuerpo. El implante requiere una cirugía importante, que deja un cable que sale por debajo de las costillas. Desde hace dos años Ramon tiene que llevar siempre una mochila donde lleva la unidad de control de la bomba, que funciona con dos baterías externas. Tiene una autonomía de unas 17 horas, debe hacerse curas semanales y tiene que ducharse por partes, ya que no le puede tocar el agua al cable ni a la mochila, porque podría electrocutarse. Si quiere viajar, tiene que pedir permiso al hospital antes y ser muy cuidadoso con las baterías para tener energía disponible siempre. "Tiene limitaciones, sí, pero puedo hacer vida prácticamente normal. Vuelvo a disfrutar", dice, satisfecho, este paciente. Como él, en el último año el Hospital de Bellvitge ha colocado dispositivos de asistencia ventricular izquierda a 11 personas más, y es el centro hospitalario del Estado que más intervenciones de este tipo ha hecho. Daniel Ortiz, jefe del servicio de cirugía cardíaca del hospital, explica que cada unidad cuesta unos 100.000 euros y que en los últimos años se ha conseguido que los dispositivos sean más pequeños y totalmente implantables. Esto mejora la calidad de vida de los pacientes portadores como Ramón, y también su esperanza de vida. Han tenido una paciente que ha estado una década con un dispositivo de estas características.Posponer el trasplante

No todos los pacientes a quienes han implantado un corazón artificial esperan un trasplante. Es el caso de Juan José González, que por culpa de una mutación genética sufrió una insuficiencia cardíaca que le fue debilitando el corazón de manera degenerativa hasta dejarlo funcionando a solo un 14% de su capacidad. Vive en un segundo piso y cada día, para salir de casa, tenía que sentarse en algún escalón porque le faltaba el aire. Sufrió un deterioro físico muy grave y la última vez que le hospitalizaron pensaba que ya no saldría vivo de allí. Desde la implantación del dispositivo, su calidad de vida ha cambiado radicalmente. Se ha comprado un coche y ha adoptado una perrita, Chloe, con quien hace excursiones por la montaña. Pasea mucho, sale con los amigos y ha vuelto a un concierto de Benito Kamelas. "Me gusta mucho el rock, pero he visto grupos que no sabréis quiénes son", explica bromeando cuando le preguntan por los últimos conciertos a los que ha ido. Como es joven y se encuentra muy bien con la máquina, de acuerdo con su cardiólogo, ha decidido posponer la entrada en lista de espera para un trasplante de corazón hasta los 49 o 50 años, con el fin de reservar la duración limitada de un corazón de donante para más adelante.