Tradiciones

La fiebre (y los ingresos) de las calçotades

La Cámara de Valls calcula que estas fiestas mueven unos 100 millones de euros

21/01/2026

VallesSobre el papel no deja de ser un tipo de cebolleta, más bien suave y sin demasiado misterio. A medida que el calçot va creciendo, el campesino le va echando más tierra por encima (es decir, el calza), y así lo va engañando para que se estire y se estire hasta alcanzar el tamaño adecuado. Finalmente lo cosecha y ya está listo para ir al fuego. Pero estas hortalizas sin misterio han dado pie a las calçotadas, unas fiestas gastronómicas y sociales casi únicas que no paran de crecer. En toda Cataluña, y especialmente en el Camp de Tarragona, entre las calçotadas que organiza la familia, la de la madriguera, la del equipo de fútbol, ​​la de los compañeros de trabajo y la de los amigos de toda la vida, se pueden llegar a juntar dos en un solo fin de semana. Desde enero hasta bien entrado el mes de abril, no hay tregua.

Los campesinos son los primeros en celebrarlo. El año pasado vendieron más de 20 millones de calçots de la IGP Calçots de Valls, que incluye las comarcas del Tarragonès, Alt Camp, Baix Camp y Baix Penedès, y este año confían en poder repetir el hito, según explica Isidre Coll, presidente de la IGP. También lo celebran mucho los dueños de los restaurantes, que llenan durante la temporada, pero el fenómeno de las calçotades tiene un impacto económico mucho más global. No hay calçots sin salsa y, para su elaboración, se necesitan frutos secos, aceite y vinagre. Tampoco hay calçotadas sin vino, naranjas... Y la gran mayoría incluyen también carne. Todos estos alimentos se producen y comercializan en el país.

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"Hay pocas celebraciones, aparte de Navidad, que tengan una afectación en tantos productos, y que encima están de aquí", explica el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Valls, Joan Ibarra.

Cerca de 100 millones de euros

Las calçotadas tienen tantas derivadas que cuesta determinar cuál es realmente su impacto económico. La Cámara de Comercio de Valls ha hecho una primera estimación, a partir del número de calçots que se venden cada año, y le ha sumado la salsa que siempre les acompaña, el vino, la carne y las naranjas, entre otros. La cifra roza los 100 millones de euros en toda Catalunya, según explica al ARA el gerente de la institución, Carles Solé. De ese dinero, muchos van a parar al Camp de Tarragona. "Es una muy buena inyección económica para la comarca", dice. Desde la Cámara están buscando posibles acuerdos con la Generalitat o con empresas y centros de conocimiento como la Universidad Rovira Virgili para poder profundizar en este estudio y determinar con mayor precisión cuál es la cifra que se esconde tras la afición de las calçotadas. Uno de los campos más importantes a investigar es cuántos de estos calçots se comen en fiestas privadas y cuántos en restaurantes, ya que los costes varían mucho.

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Una pista suficientemente importante sobre el impacto de las calçotadas la da el Museo Casteller de Catalunya, inaugurado en Valls en septiembre de 2023. Como se registran los visitantes, se tienen más datos. "Gracias al museo sabemos cuántos visitantes tenemos en la ciudad, y hemos detectado que cuando vienen más turistas es en la época de las calçotadas. La combinación del museo y las calçotades gusta mucho, y es nuestra temporada fuerte", explica Ibarra. Algunos restaurantes ya tienen todos los fines de semana llenos hasta final de temporada y llegan a realizar dos turnos. Pero también se benefician su comercio y su oferta cultural. Solé, desde la Cámara de Comercio, destaca que también aumentan las visitas al monasterio de Santes Creus, al monasterio de Poblet e incluso en ofertas de enoturismo.

Este fin de semana se celebra en Valls la Gran Fiesta de la Calçotada, otro termómetro que ayuda a dimensionar la atracción de estas fiestas gastronómicas. La celebración, que permite degustar calçots pero también incluye concursos, música en vivo o pasacalles, batió su récord en el 2025 y reunió hasta a 35.000 personas, la mayoría del área metropolitana de Barcelona. "Creemos que el 2025 ha marcado un antes y un después", valora Ibarra. Aprovechando esta afición, este año se organizó en noviembre la primera edición del Calçofest, un festival de música y gastronomía que también fue un gran éxito y agotó sin problemas las 10.000 entradas que había a la venta. El próximo año se volverá a celebrar, y ya se sabe que el grupo vallense Figa Flawas será el cabeza de cartel.

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Museo, libro y una app

Además de la Gran Fiesta de la Calçotada y Calçofest, Valls prepara también un centro de interpretación de los calçots, gracias a un acuerdo entre el Ayuntamiento y la Sociedad Agrícola. "Las calçotades debían tener un espacio, y como somos el km 0 de las calçotades debía estar en Valls", dijo la alcaldesa, Dolors Farré. El futuro museo, cuyo plan director ya se está redactando, se ubicará en el edificio de la Cooperativa Agraria. Paralelamente, este fin de semana se ha presentado El gran libro de la calçotada, una publicación con voluntad de enciclopedia que intenta explicar qué representan estas fiestas gastronómicas. El libro está realizado a partir del testimonio de diecinueve autores que han recuperado mucha información gracias a periódicos y documentos antiguos. Explican, por ejemplo, que en un principio las calçotades se hacían para merendar. La obra, publicada por la editorial Cossetània y coordinada por Guillermo Soler García de Oteyza, también incluye recetas de cocineros como Carme Ruscalleda, Ada Parellada, Ferran Adrià o Adrià Xatruch.

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El éxito de las calçotades está siendo tan importante que incluso existe una aplicación para móviles que permite encontrar a todos los productores de calçots de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), los restaurantes que hacen calçotadas, los establecimientos que venden calçots ya cocidos, las marcas catalanas que hacen salsa de calçots y los hornos. La Calçotapp también incluye artículos y reportajes sobre esta fiesta.

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Cómo hacer una buena calçotada

Si los calçots no tienen demasiado misterio, las calçotadas tampoco requieren un gran conocimiento, pero sí que hay algunos consejos que pueden ayudar a la hora de organizar una. El presidente de la IGP Calçot de Valls, Isidre Coll, nos explica cómo los hacen en su casa. "Nunca se comete errores", dice el labrador, pero aconseja hacer la llama para cocer los calçots con sarmientos de vid cortados un año atrás para que ya estén bien secos. De esta forma, la llama es más consistente. Después hay que dejarlos media hora envueltos en papel de periódico para que se acaben de cocer bien. Existe un debate sobre si es necesario cortar las raíces o no antes de cocerlas. Hay quien asegura que no debe hacerse, porque así se mantienen mejor los azúcares que tiene la hortaliza, pero muchos acaban cortándolos porque así después son más fáciles de pelar. Cuando los calçots ya están listos para ser comidos, es el momento de echar troncos grandes al fuego; así mientras degustamos los calçots se van haciendo las brasas con las que cocemos la carne. El vino siempre en porrón.