Leo Espluga: “Me quiero una calle que por la mañana y al atardecer tiene una luz preciosa”

El barcelonés calle Nou de la Rambla es donde el filósofo se siente arraigado a pesar de no estar en su ciudad natal

30/07/2026 - 08:01 h.

La calle Nou de la Rambla de Barcelona es el lugar preferido de Cataluña del filósofo y comunicador cultural Leo Espluga. Después de pensárselo bastante, ha decidido que elegía un lugar donde se siente arraigado a pesar de no estar en la ciudad donde nació.“Soy de Castelldefels, pero cuando empecé a trabajar en Barcelona, vine a esta zona. Aquí fue el primer sitio donde me mudé y trabajaba muy cerca. Me gusta que conecte el Paral·lel con el Raval y el Poble-sec, y se encuentra el underground de la ciudad. Ahora también vivo muy cerca, a dos calles”. Antes de vivir aquí, cuando estaba en Castelldefels y bajaba a Barcelona para salir de noche, ya lo había descubierto, iba al Apolo, la Sala Meteoro, el Tequila Boom Boom, el Bósforo y otros locales típicos de la zona. Y cuando se instaló en la ciudad, sin ser muy consciente, hizo mucha vida por aquí. Para Espluga, Nou de la Rambla es el epicentro, un eje bastante central en la parte baja de la ciudad, que representa la Barcelona que le gusta, con una composición social diferente, mucha gente de barrio que hace tiempo que vive allí: “Hay migraciones de muchos tipos y con cierto sentimiento de localidad, que conviven con profesionales del mundo más creativo, que también le dan juego al barrio”. Continúan las virtudes: tiene una luz fantástica, está cerca del mar y, si se sube a lo alto, se llega a Montjuïc, donde él encuentra mucha paz. Cree que cada vez es más difícil encontrar rincones como este, “porque siempre hay algo que distorsiona”: “Hay calles que tienen alma, pero están un poco amenazadas por diferentes elementos. Ahora veo que se transforma la composición del Poble-sec, se está gentrificando y al mismo tiempo hay más gente durmiendo en la calle. Es complejo, cuenta con espacios potentes como la Sala Meteoro y otros proyectos pequeños que están amenazados porque no tienen suficiente dinero”.Leo Espluga recuerda que a menudo iba a desayunar a un bar de toda la vida de la calle Blai, la Bodega Vidal, que regentaban dos mujeres fantásticas, pero también tuvo que cerrar. “Y poco a poco te quedas sin lugares importantes”, comenta. También gente importante en su vida social vive a pocas calles de Nou de la Rambla. ¿Casualidad? “No tanta, vivimos por aquí porque sigue siendo un lugar con gracia y alma, sin tanto turista, y a pesar de que los precios son caros, están menos desorbitados que en otros sitios”, explica. Al filósofo le agrada especialmente el trozo de calle de arriba, la conexión con la entrada a Montjuïc, donde está la Sala Apolo, y después, bajando, recomienda sobre todo en primavera y en octubre el cruce con el Paral·lel: “Por la mañana y al atardecer tiene una luz preciosa”, asegura.