Padre Apeles, el sacerdote mediático que abandonó la televisión
El cura se marchó al extranjero después de ser uno de los personajes más populares de la pequeña pantalla española
Durante la década de los noventa del siglo pasado, el padre Apeles (Barcelona, 1966) fue una presencia televisiva recurrente. Ordenado sacerdote en 1993, construyó una carrera paralela como tertuliano y polemista, pasando por programas de Canal 9 y, posteriormente, entrando en el universo Mediaset de la mano de espacios como Moros y cristianos y Crónicas marcianas. Incluso llegó a tener espacio propio, Cita con Apeles (1997), un talk show de vida efímera que copresentaba con Rocío Carrasco, hija de Rocío Jurado, y que estaba producido por Gestmusic.
Toda gran subida tiene su bajada y en el caso del padre Apeles su declive televisivo comenzó en los 2000. El sacerdote ha admitido que no gestionó muy bien su progresiva desaparición de las pantallas. Tras su retirada de la televisión, se formó militarmente y fue nombrado capitán en la reserva del ejército de tierra. En 2019 se instaló en Roma, según dijo en su momento porque estaba cansado del independentismo. "Paso mucho tiempo leyendo, trabajando en los archivos, haciendo investigación de cuestiones de historia de la Iglesia. También aprovecho lo que supone estar en Roma, que no solo es el centro de la cristiandad sino que desde el punto de vista cultural es una ciudad increíble", explicaba en una entrevista reciente al programa Col·lapse de 3Cat. En aquella misma conversación con Jordi González no dejaba muy claro de qué vivía. Cuando el presentador se lo preguntó, él simplemente respondió con una sonrisa pícara "Simplemente, vivo".
A pesar de estar oficialmente retirado del show business, de vez en cuando todavía se deja ver en algún sarao. Este año, por ejemplo, fue uno de los eclécticos invitados de la fiesta de Santa Eulalia del Gremio de Restauración de Barcelona celebrada en La Paloma, y también asistió a la première de Torrente presidente.