El análisis de Antoni Bassas: 'El Estado debe compensar los perjuicios de Renfe y Adif a la economía catalana'
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Hoy ha vuelto a ser un día normal en Cercanías, esto es, de caos y confusión sobre si el sistema va o no va. Va o no va, partiendo de la base de que sólo hay cinco líneas que funcionen íntegramente y once que todavía mantienen tramos cortados y servicios alternativos por carretera.
Esta mañana ha habido dos fallos seguidas del centro de tráfico centralizado de Adif, en la Estación de Francia, que han vuelto a detener todas las líneas a primera hora dos veces. Todas las líneas, las de Cercanías y las de Regionales. Es el mismo centro de control que ya falló la semana pasada, y Adif dijo que tras arreglar el sistema "ya no podía volver a ocurrir".
O sea que, lejos de recuperar la normalidad prometida por el lunes, esto no va. Esta mañana, en TV3 han conectado con una pasajera que estaba en un tren parado a la altura de Hostalric desde hacía una hora, sin que le dieran ninguna solución.
Esto no va. No va, y es alucinante que quien haya dado la cara esta mañana haya sido Pere Macías, el comisionado para el traspaso integral de Cercanías. A la consellera no la hemos visto, quizás porque ya la veremos a la salida del consejo ejecutivo, pero tampoco son nada de dar explicaciones los responsables de Renfe y Adif, que son los causantes de los caos.
El gobierno de Isla está siendo arrastrado por la incompetencia histórica de Renfe y Adif y la desinversión crónica del Estado, que ahora se está paliando a toda prisa. Si Isla venía a pacificar la provincia, está consiguiendo todo lo contrario. Renfe y Adif están consiguiendo recordar cada mañana, cada hora, en cada retraso y en cada autobús, que a España la movilidad de los catalanes le importa muy poco. Si el Gobierno no quiere verse arrastrado por el descrédito de Renfe y Adif, debe romper con él.
Ya no es una cuestión de liderazgo, sólo. No dudo ni de las horas que pone Sílvia Paneque ni del conocimiento de Pere Macías, y quizás de algunos de los ingenieros responsables de Adif y Renfe en Catalunya. Pero la gobernanza no les deja avanzar. La Generalitat no manda. La Generalitat no manda, o poco manda, ni con traspaso ni sin traspaso. Se hace lo que dicen los maquinistas al ritmo que marcan Renfe y Adif y la ejecución de las inversiones del Estado. Estar a su lado, como hace el Gobierno, es ponerse junto a quienes cronifican los problemas con el argumento de que hay que salvar al soldado Sánchez y al bálsamo post-Proceso llamado Isla.
Nos dicen que debemos entender que las soluciones no son rápidas. Pero algunas sí, que son rápidas: compensaciones extraordinarias. La economía catalana, las empresas y los trabajadores perjudicados por el caos de Renfe y Adif deben ser compensados. Ésta debería ser una reclamación del país, y del gobierno de Isla si no quiere que el descrédito de Renfe y Adif se cargue su proyecto de "pacificación".
Buenos días.