Un éxito de la lengua catalana en tiempos oscuros
El talento que hay en la cultura catalana no se agota, y eso que siempre jugamos con la mano de la normalidad atada a la espalda
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Echando un vistazo a la realidad, creo que hoy se impone una reflexión sobre el malestar que nos causa el mundo en el que vivimos. Cada día nos da un motivo diferente. Por ejemplo, encuentro de una maldad especialmente refinada eso del ciberataque que ha afectado a decenas de supermercados de Europa. Por la noche, alguien ordenó a las máquinas que pasaran de temperaturas bajo cero a los 50 grados. El resultado es que toneladas y toneladas de comida se han echado a perder. Digo que lo encuentro de una maldad especialmente refinada en el sentido de psicológicamente refinada. Nadie ha salido herido, el ataque ha causado un perjuicio económico, pero sobre todo nos ha hecho sentir vulnerables allí donde duele más: hacer realidad la distopía de ir a comprar y ver que no hay comida. Si alguien quería enviar el mensaje de que nos tiene en sus manos con un sencillo ciberataque, lo ha conseguido.
Nos deja un mal cuerpo parecido al que nos ha dejado toda esta historia del Blocus y la destrucción de escaparates de Barcelona. Este sábado pasado hizo falta un gran despliegue policial y mucho trabajo de identificaciones policiales antes y después para anular el peligro. Pero no anularon la angustia, o la incertidumbre. Aparte de que miren qué balance: han quedado cinco menores internados en régimen cerrado y 72 en libertad vigilada, la mitad de los cuales con prohibición de asistir a manifestaciones. ¿A qué conclusiones han llegado, estos chicos y chicas? Y en caso de que todo sea epidérmico y poco reflexionado, ¿han perdido el miedo al castigo?
Otro motivo de angustia, claro está, ha sido el accidente de la alta velocidad en Toledo, con sus 69 muertos, con la confianza perdida de los pasajeros y la evidencia de que estamos pagando con nuestros impuestos un proyecto faraónico de trenes, y que si ahora entran el PP y Vox no lo arreglarán, porque el PP es tan corresponsable del proyecto como el PSOE.
Estamos pasando días especialmente oscuros de una temporada que ya lo era, de oscura. Solo hace falta ver a gente como Trump, Putin y Netanyahu.
Por cierto, ha dimitido el jefe de gabinete de Salvador Illa, Eduard Rivas, que está siendo investigado por la justicia por la época en la que fue alcalde de Esparreguera. Que le estaban investigando ya se sabía desde marzo. Sorprende que dimita ahora, en plena precampaña española, y que dé argumentos a los adversarios de Sánchez e Illa, tanto en España como en Cataluña.
Claro que entre las baldosas el verde es capaz de brotar. Gran noticia, esta:
Eva Baltasar, con la novela ‘Ocaso y fascinación’, ha ganado el premio Médicis Étranger a la mejor novela traducida en Francia. Es un premio que hace 56 años que se entrega, y es la primera vez que lo recibe una novela escrita en catalán (‘Yo confieso’, de Jaume Cabré, había optado a él). Es un galardón que antes habían recibido escritores de la talla de Milan Kundera, Julio Cortázar, Doris Lessing, Umberto Eco y Philip Roth. El talento que hay en la cultura catalana no se agota, y eso que siempre jugamos con la mano de la normalidad atada a la espalda. Ironía: los libros de Baltasar nos permiten cerrar el círculo de este análisis. ‘Ocaso y fascinación’ es una novela protagonizada por una mujer que no tiene nombre y está sola en el mundo. Después de compartir piso con desconocidos y que la echen de una habitación realquilada, tendrá que vivir unos días en la calle. Su historia plantea al lector un mundo en el que la locura es la única salida al ahogo provocado por el capitalismo salvaje. Dice Eva Baltasar que “la novela retrata la fragilidad, la sensación de sentir que hoy tienes una seguridad y mañana puedes estar en la calle. Esto ocurre en Barcelona, en Cataluña y en cualquier ciudad grande, mediana y pequeña de Occidente. Forma parte de nuestro día a día”.
Así que Baltasar ha puesto palabras a esos males que decíamos que afligen a nuestro mundo. Mientras tanto, en Cataluña somos 8.237.683, a 1 de julio de 2026, según datos del Idescat facilitados ayer. Y seguro que llenas de historias diferentes y esperanzas de progreso compartidas.
Buenos días.