El análisis de Antoni Bassas

Mal día para decir con Mamdani que “Los poderosos nos tienen miedo”

No es verdad que los poderosos les tengan miedo. La imagen de la Maricarmen de ayer es de una gran violencia social

24/09/2026 - 11:57 h.

Ayer desahuciaron de su casa a una señora de 87 años porque no pudo asumir la subida del alquiler de 500 a 2.750 euros. Como este desahucio ha ocurrido en Madrid, donde el altavoz resuena más fuerte –también en Cataluña–, esta imagen de esta señora, que se llama Maricarmen, se ha convertido en el símbolo del destrozo que el mercado inmobiliario está haciendo en la vida de miles de personas.En Cataluña se producen entre 7.000 y 8.000 desahucios cada año. La inmensa mayoría es por impago del alquiler (un 75%, aproximadamente). Todo es legal: hay una ley, que aplica el juez, con la protección de la policía. Es legal, pero no es ético ni es decente. Y aquí es cuando todas las miradas se dirigen hacia la política, para que corrija aquello que llamamos los abusos del mercado. Pero ya hace décadas que el mercado le está ganando a la política. Aquí y en todas partes. Y no hace falta un desahucio dramático como el de ayer para comprobar sus efectos: ¿cuántos jóvenes no pueden emanciparse de casa de sus padres porque no se pueden permitir un alquiler –con el consiguiente efecto que tiene eso sobre sus expectativas de futuro, de vivir en pareja, de formar su propia familia, de tener hijos–? ¿Cuántas familias han tenido que dejar el barrio o la ciudad de toda la vida porque no se pueden permitir vivir allí?Las causas remotas e inmediatas de la crisis de la vivienda han sido largamente debatidas. Oyes a los constructores y remarcan que hay pocos solares, oyes al sector inmobiliario y dice que falta oferta, oyes a todo el mundo diciendo que no se ha construido vivienda pública, oyes a los pequeños propietarios y dicen que no quieren ser tratados como los grandes tenedores, como los fondos buitre y los especuladores, y tener que hacer ellos, de su bolsillo, las políticas de vivienda que no han hecho los gobiernos. El problema es que a todo el mundo el mercado inmobiliario nos está comiendo la vida. ¿Recuerdan el caso de aquella maestra de Mallorca que trabajaba en Ibiza y cada día cogía un avión para ir a dar las clases en Ibiza porque le salía más a cuenta coger un avión que pagar un alquiler? Pues eso.Los efectos sobre la moral colectiva, la pérdida de confianza en la democracia y el aumento de la insolidaridad son enormes. Aquí y en todas partes. Si hay un problema globalizado es el de la vivienda. En este contexto, ayer Pedro Sánchez se hizo una foto con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que remató con la frase siguiente: “Los poderosos nos tienen miedo”. Es el tipo de afirmaciones que se deben hacer con hechos más que con palabras, sobre todo cuando los hechos te desmienten. Mal día para decir “Los poderosos nos tienen miedo”, porque no es verdad. La imagen de la Maricarmen de ayer es de una gran violencia social.Sí, la política tiene sus códigos, y las alianzas internacionales son muy buscadas, la foto con Mamdani es buscada, pero el problema de la vivienda los supera a todos, también a los líderes políticos con mayor conciencia social.Buenos días