Anna Ganzinelli: "Ser madre te pone la vida patas arriba; es intenso y agotador"
Periodista, licenciada en ciencias políticas y madre de Nora, Bruno y Simó, de 14, 11 y 7 años. Es directora de contenidos digitales en betevé y cada noche de sábado, a las 21.30, presenta 'Punt de fuga', un excelente programa de documentales y reportajes seguido de un debate.
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Nuestra casa es un bonito caos. Siempre hay alguna cosa en marcha: un partidito en el pasillo...
¿Juegan a fútbol en el pasillo?
— Con pelota de trapo, eso sí... O alguien haciendo deberes en el comedor... Alguien más en la cocina haciendo magdalenas... Y tres hijos hablándome a la vez. A veces agota, sobre todo cuando llegas cansado del trabajo. Pero es una casa muy alegre, y eso me encanta.
¿Cómo empieza un día cualquiera?
— Sin darnos cuenta, hemos ido perfeccionando el engranaje. Mi marido los levanta y se ocupa de los desayunos, yo preparo la fruta y los bocadillos que se llevarán. Por suerte, los mayores ya van bastante solos. Desde septiembre ya solo acompañamos a la escuela al pequeño. El día que me di cuenta, me impresionó. Vivimos a un ritmo frenético, sí. A menudo me doy cuenta de que las frases que más repito son: venga, que llegamos tarde; venga, vestíos; venga, a la ducha; venga, id a dormir...
¿Y los sábados, como hoy?
— Las mañanas de sábado a veces tenemos que correr más que entre semana, porque los tres tienen partidos, de fútbol o vóley. Algún día lo maldigo, sobre todo en invierno, y añoro aquellos sábados tranquilos de café y periódico en casa. Pero me gusta que hagan deporte y disfruto el rato de conversación con otras familias mientras los vemos jugar. Es bonito hacer nuevos amigos gracias a los hijos.
¿De qué manera está presente betevé en su día a día?
— Inevitablemente, betevé está bastante presente. Los niños la tienen de referencia. Por ejemplo, cuando queremos mirar qué tiempo hará, lo consultamos en la aplicación. O cuando les enseño algún vídeo que hemos hecho en redes. O incluso hace unas semanas que seguimos la jornada castellera de la Mercè desde el autobús, mirándola en directo en el móvil, mientras íbamos tarde hacia allí. Consultamos mucho más lo digital que la tele. Aunque también hemos visto juntos programas como Objectiu Sagrada Família o Els artesans de Gaudí, que nos han alucinado.
Justo ahora betevé pone en marcha Adam, pensando en los jóvenes. Explícamelo.
— Adam es un nuevo canal enfocado a la generación Z. A los míos todavía les queda un tiempo para llegar a él, pero cuando sean un poco más mayores seguro que entrarán, porque ofrece contenidos en castellano muy diversos hechos por jóvenes creadores, que te permiten descubrir cosas y a la vez reflexionar sobre temas que nos interpelan a todos.
Eres directora de contenidos digitales, pero también eres madre; por tanto, seguro que te preocupa el uso de las pantallas. ¿Cómo llevas esta contradicción?
— Lo digital es la principal puerta de acceso a todo: tenemos una herramienta poderosísima en las manos que nos abre a un mundo de conocimiento como nunca antes. De lo que se trata es de saber elegir. El riesgo es engancharnos demasiado, pero no solo los niños: los adultos, los primeros. Yo vivo con el móvil en la mano, lo reconozco. Y esta contradicción mía la llevo fatal.
¿Y tus hijos?
— En el caso de los chicos, lo están haciendo mejor. La mayor, que hace tercero de ESO, todavía no tiene móvil ni lo pide. ¡Ella y sus amigas son la resistencia! Y creo que eso marca mucho la diferencia.
¿Qué significa ser madre?
— Ser madre es una revolución. Te cambia la vida; es intenso y agotador. Con los años, me ha permitido valorar todavía más a mis padres. Y darme cuenta de la suerte que he tenido de sentirme siempre querida, de saber que me son incondicionales, que me admiran, que les gusto como soy y que sacan mi mejor versión. Esta es la madre que quiero ser.
¿Y qué pasa cuando ya no puedes más?
— He aprendido que nada es para siempre. Cuando pasas momentos difíciles o intensos tienes que recordarte que todo pasa y que mañana será mejor. También he descubierto superpoderes que no sabía que tenía.
¿Cómo ahora?
— Encontrar cosas in extremis en los lugares más inverosímiles, improvisar cenas con la nevera vacía, leer cuentos en voz alta cuando se te cierran los ojos... La capacidad de sacrificio con los hijos no tiene límite. Se ve que viene de serie con ser madre.
Cuéntame un momento en el que os hayáis partido de risa.
— Este verano hicimos un viaje en coche y nos quedamos atrapados en un atasco bestial en la autopista. Para distraernos, se nos ocurrió buscar una lista de chistes en Spotify. Y de repente estábamos los cinco riendo de tonterías sin parar. Fue catártico.