¿Qué quieren decir las iniciales de PANTERA? Todo lo que hace falta tener en cuenta a la hora de verificar una información

La Red Audiovisual Local y la entidad Learn to Check ponen en marcha un proyecto de educación mediática gamificada en los institutos de secundaria

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Alumnos de 3º de la ESO del Instituto
07/11/2026 - 08:08 h

Es miércoles por la mañana en el Instituto Estany de la Ricarda del Prat de Llobregat. Hoy grupos de 3º de ESO se forman en alfabetización mediática e informacional (AMI) con una actividad que les tiene muy intrigados: un escape room. Estos adolescentes forman parte de la llamada generación alfa, que se caracterizan por ser nativos digitales, han crecido rodeados de pantallas y no tienen ningún referente analógico. Hoy, sin embargo, no les acompañan los móviles, sino periodistas de medios locales y de Learn to Check, una asociación sin ánimo de lucro que promueve la educación mediática en diferentes franjas de edad.

Los chicos y chicas participantes tienen una misión, resolver El juego de la verdad. El escape room comienza con la proyección de un simulacro de alerta donde las autoridades municipales avisan que han activado el Registro de Adultos Desinformadores (RAD), ya que se ha detectado una avalancha de desinformación y noticias falsas en las redes sociales de la ciudadanía. Para recuperar la libertad informativa necesitan formar verificadores, y los más adecuados son precisamente los jóvenes. Justo un informe reciente de la UAB y la fundación IMANcorp indica que el 74,2% de las personas de entre 16 y 25 años disponen de competencias digitales altas. Este porcentaje baja hasta el 56,7% en la franja de 56 a 65 años y se sitúa en el 31,3% entre los mayores de 65.

Para alcanzar esta misión la clase se divide en grupos y cada uno deberá resolver de manera colaborativa pruebas en diferentes rincones del aula. El objetivo clave es combatir la desinformación y potenciar el pensamiento crítico con la información y las nuevas tecnologías. Durante una hora deben encontrar vocabulario sobre desinformación en una sopa de letras, clasificar diferentes contenidos según su formato informativo, identificar imágenes reales y falsas, y también hacer de periodistas buscando en una fuente fiable una noticia del año en que nacieron, en este caso el 2012.

Los alumnos van un poco despistados al inicio, pero enseguida se meten en el papel. La fuente más fiable para ellos son los mismos periodistas que realizan la actividad, porque hoy trabajan en la modalidad no conectada, pero en otras sesiones también pueden hacer consultas a través de internet en algún ordenador del aula. Uno es Imanol Crespo Martínez, el director-gerente de El Prat Comunicació. “Es curioso ver cómo siempre se fijan más en la parte visual que en la escrita”, dice con una sonrisa, y reconoce que le gusta mucho participar en esta actividad porque es una manera de acercarse al público joven y dar a conocer los medios locales.

Tal como explica Nereida Carrillo, presidenta de la asociación Learn to Check y profesora de periodismo en la UAB, “la gracia de este proyecto educativo es que lo cocreamos con periodistas de diferentes medios locales de la XAL y que cada medio puede personalizarlo en su municipio”. Y añade: “Nuestra intención era hacer una formación preventiva, pero ahora mismo es más paliativa, ya que los adolescentes de 12 a 14 años accedieron a las pantallas prematuramente”.

Cuando los grupos terminan todas las pruebas se les da una pieza de un rompecabezas a cada uno. Entre todos juntan las piezas para encontrar la solución a la desinformación. El resultado es la imagen de una pantera, ya que sus iniciales nos recuerdan qué hay que tener en cuenta a la hora de verificar una información: procedencia, autoría, novedad, tono, evidencias, réplicas y ampliación. Eso no es todo, porque detrás hay un código escrito: 916. Estos números, que coinciden con el dial FM de la radio local de El Prat, son los que abren un pequeño cofre. Dentro está la recompensa por su trabajo: un detalle de los medios locales y un carnet que los certifica como verificadores.

Alumnos del Instituto Estany de la Ricarda de El Prat abriendo el cofre con el código secreto.

Después de un pequeño momento de alboroto, toca poner en común lo que se ha aprendido y compartir a través de qué medios de comunicación se informan. La respuesta mayoritaria es a través del móvil o los informativos de la televisión; la radio queda relegada a un sonido de fondo en casa de los abuelos o para escuchar música en el coche.

Antes de acabar el primer trimestre de este curso se realizarán 15 sesiones del proyecto XAL-A repartidas en institutos de El Prat y Sant Vicenç dels Horts (Baix Llobregat), Torredembarra (Tarragonès) y Torrefarrera (Segrià). Y de cara al segundo y tercer trimestre del curso 26/27 se espera poder ampliar este número de sesiones a más municipios catalanes con medios locales adheridos a la Red Audiovisual Local.

El derecho a la información veraz

Este proyecto educativo se gestó en la jornada Educación Mediática y Comunicación Local, que la XAL organizó en marzo de 2025 en el CCCB con expertos y representantes de medios de comunicación locales, universidades y organismos públicos. Núria de José, consejera delegada de la XAL, comenta: “Aquel encuentro permitió poner en común las relaciones que de forma orgánica y natural los medios locales, sobre todo las radios, han ido tejiendo con los centros educativos durante muchos años. Pero queríamos ir más allá, entrar en el aula de una forma más lúdica”. La propuesta ya está en marcha y ahora el reto es cómo dar continuidad a este aprendizaje tan necesario en la adolescencia. “Hace falta una educación mediática real. No puede ser que dependa de un profesor o medio local motivado. Todos los alumnos deben poder tener por igual a alguien que les diga que no se lo crean todo, que todo lo que les llega no es una información veraz”, subraya De José.

De hecho, en el marco de la Semana de la Alfabetización Mediática e Informacional (AMI), la Plataforma para la Educación Mediática (PEM) impulsó un manifiesto para pedir unas políticas públicas estratégicas de alfabetización mediática e informacional en Cataluña.

Y así lo defendió el decano del Colegio de Periodistas, Joan Maria Morros, ante la Comisión de Estudio sobre el Fascismo, el Racismo y los Discursos de Odio del Parlamento. En su comparecencia, Morros afirmó que el papel del periodismo es clave para la defensa de los derechos humanos y la calidad del debate democrático. Como bien recordó, los periodistas tienen el deber de informar sobre la realidad con honestidad, independencia, responsabilidad y espíritu crítico, mientras que a las grandes plataformas tecnológicas de difusión no se les exige ninguna responsabilidad. Por eso pedía que “haya transparencia sobre la titularidad y financiación de todos los medios periodísticos”.

Hace diecisiete años que el Colegio de Periodistas también impulsa el programa educativo EduMèdia, que ya ha llegado a más de 27.500 alumnos, pero es necesario incorporar esta formación de manera estable en las escuelas y que llegue a toda la ciudadanía para combatir la desinformación y fomentar el pensamiento crítico con financiación estable, alcance territorial y mecanismos de evaluación.

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