La jornada del AADIPA en Olot comenzó con la visita a tres obras esenciales del estudio RCR, formado por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta, ganadores del premio Pritzker —el Nobel de los arquitectos— en 2017: su propio estudio, resultado de la rehabilitación de la antigua fundición de Can Barberí; el estadio de atletismo Tossols Basil, y el Parque de Pedra Tosca. “Cuando Ramon entró por primera vez en Can Barberí, dijo que el edificio ya era un paisaje”, recordaba Laura Llimona, coordinadora del taller de verano de RCR y colaboradora de la fundación RCR Bunka. Mientras que en Can Barberí la intervención fue mínima y estratégica para mantener la atmósfera del lugar, en el estadio la integración en el paisaje es clave. “La pista gira alrededor de los pedregales y la grada sigue la línea topográfica. Las intervenciones, incluso el pavimento, están totalmente relacionadas con un talud que baja para permitir que la naturaleza crezca”, explicaba Llimona.En cuanto al Parque de Pedra Tosca, Carme Pigem ha explicado que su afán fue “despertar” el lugar, es decir, despertar la piedra del mismo lugar, que consideraban un material “dormido”, y usar esta piedra en lugar de “descubrir” otros materiales. “Una línea estrecha y rota de acero permite atravesar el espacio, y, a intervalos esporádicos, el acero mantiene en posición los túmulos que sobresalen. El zig-zag de las líneas de acero se contrapone a las masas redondeadas de roca y establece nuevos claros”, explicaba Pigem.
Jardines, plazas y viviendas: revitalizar un barrio viejo pensando en la gente
El estudio Un Parell d'Arquitectes y la arquitecta Itziar González lideran la transformación del casco antiguo de Olot
OlotLa transformación arquitectónica del casco antiguo de Olot es imparable. "Había habido tantos planes que los vecinos estaban cansados y querían acción", afirma el arquitecto Eduard Callís, el fundador junto con Guillem Moliner del estudio Un Parell d'Arquitectes. Este estudio es el responsable de una gran actuación reciente, el Plan de plazas y placitas de Olot. Este sábado, Callís ha hecho de guía por estas obras al público de una visita organizada por la Agrupación de Arquitectos para la Defensa y la Intervención en el Patrimonio Arquitectónico (AADIPA) del Colegio de Arquitectos de Cataluña. Lo más reciente de estos trabajos son los Jardines de la Muralla, fruto de inyectar vida a "una especie de espacio vacío" surgido del derribo de un bloque de viviendas hace unos veinte años. "Solo había dos filas de plátanos y una explanada, y a los vecinos les interesaba mucho transformar el lugar en un jardín, y que este jardín conectara la ciudad con el río", dice el arquitecto. La inauguración está prevista para el 8 de mayo.
Un Par de Arquitectos acostumbran a hacer de la necesidad virtud, y Callís va explicando las novedades que han introducido con materiales extraídos de la misma obra o del almacén de la brigada municipal, entre los cuales hay un camino hecho con unas losas de hormigón que antes formaban una acera, unos bancos y unos juegos que cambiaron de sitio. Además, su visión de la arquitectura es profundamente social: "Quisimos crear la posibilidad de crear vínculos entre los vecinos, muchos de los cuales son de origen extranjero. Entre ellos se conocen por colectivos, pero no entre ellos en el ámbito personal, así que colaboramos con el coreógrafo olotense establecido en París Tomeu Vergès y Elena Masanas, que es acompañante de procesos comunitarios y de cambio organizativo". Así, los vecinos trajeron un objeto evocador de su relación con el lugar del cual se hizo una versión con latón que los albañiles aplicaron en diferentes puntos del recorrido, en un acto que también fue un reconocimiento a los albañiles. "Fue muy especial, acabó con siete minutos de aplausos, y los vecinos y los albañiles saltando mientras se abrazaban", añade Callís.
Una de las premisas del Plan de plazas y placitas es reconocer la idiosincrasia de cada plaza. "Se trata de entender que el espacio público también son las plantas bajas, las viviendas, lo que pasa detrás de las fachadas, y dar valor al patrimonio, aunque a veces no se considere patrimonio", dice Callís. "Los equipos siempre han sido muy transversales y multidisciplinares –explica Guillem Moliner–. En todas las plazas también hemos trabajado con Quim Domene, que es artista, y en cada proyecto se han incorporado al equipo otros técnicos".
Antes de los Jardines de la Muralla, Un Parell d'Arquitectes finalizaron la rehabilitación de la plaza Mayor, que vuelve a lucir con todos sus colores. "Es una rehabilitación que va más allá, es integral –advierte Callís–. Se han restaurado los balcones, se han quitado aparatos de aire acondicionado y se han unificado persianas". La pintura se ha llevado el 30% del presupuesto, y el resto se dedicó a combatir patologías constructivas de los exteriores. "Recibimos el encargo de cambiar el pavimento, pero llegamos a la conclusión de que al precio que salía el proyecto, con ese mismo importe en subvenciones, se podía transformar mucho más la plaza y poner mucho más en valor su carácter que no interviniendo el suelo, donde cambiamos las losas y quitamos las jardineras –explica Callís–. Esto también lo incentivaron mucho los vecinos, porque, aunque son proyectos de espacio público, en realidad trabajamos más los márgenes, porque éramos muy conscientes de que esta era la parcela que hemos podido trabajar. Pero el Barrio Viejo necesita intervenciones con más profundidad que no cambiar un pavimento o poner un banco o una farola".
Y otro de sus trabajos más emblemáticos es Can Sau, una "escenografía de urgencia" con la que dignificaron una medianera. "Se trataba de transformar un solar en una plaza, una medianera en una fachada, y con esta fachada recuperamos la memoria de los artesanos que habían trabajado en este barrio", dice Callís. Y Bon dia, Carme!, las intervenciones con las que revitalizaron las plantas bajas y el entorno de la plaza del Carme. "Tener una mirada de la transformación general –dice Callís–. No hemos tenido un gran presupuesto, y nos hemos focalizado donde creíamos que las problemáticas eran más urgentes. Hemos aprovechado cada lugar, pero a la vez era como una manera de pensar la ciudad desde el punto de vista del mientras tanto. En vez de estar planificando la ciudad con grandes proyectos urbanísticos con grandes dotaciones de presupuestos, hemos dignificado los espacios con lo que tenemos, pensando en los recursos y dándole la vuelta a lo que hay", dice Moliner.
Recuperar unas 300 viviendas vacías en el casco antiguo
Además del trabajo de Un Parell d'Arquitectes, la arquitecta Itziar González lidera el Proyecto de Regeneración del Casco Antiguo. "Nos dimos cuenta de que con el Plan de plazas y placitas de Olot no era suficiente, porque el casco antiguo, además de viejo, iba perdiendo población, por la tipología de pisos y la tipología de calles", afirma Josep Quintana, comisionado del Proyecto de Regeneración del Casco Antiguo. "Es un pequeño ensanche tardomedieval, donde la disposición y la distribución de los pisos casi no permiten la rehabilitación por sí solos", dice Quintana. Por eso, la actuación, que tiene un presupuesto de unos 25 millones de euros en los próximos cinco años, está planteada por "manzanas" para que sea posible dignificar las viviendas con actuaciones como la instalación de ascensores y la apertura de patios de luces. "El principal problema de la vivienda en el centro de Olot no es la especulación, sino que hay gente que no podía hacer la inversión mínima o que el edificio no lo permitía", dice Quintana. En el centro de Olot hay más de 500 pisos vacíos. "Hay demanda de gente que quiere venir al centro, mucha gente mayor que vive en las afueras de Olot, que es una ciudad muy extensa, y querría volver a vivir al centro, por un tema de movilidad". Quince de los veinticinco millones del presupuesto los aporta la Generalitat, porque el Proyecto de Regeneración del Casco Antiguo recibió la mejor puntuación de la ochentena de proyectos que se presentaron a la convocatoria del Plan de barrios y villas 2025-2029 de la Generalitat. Para llevar adelante el proyecto y conocer la ciudad en profundidad, Itziar González se trasladó a Olot hace unos dos años. "Apostamos por hacerlo desde dentro, con la gente y los técnicos y los científicos de Olot, lo hemos hecho muy km 0", afirma la arquitecta.
Más concretamente, está previsto que la adjudicación de la regeneración de las primeras islas se pueda hacer este año, con unos 300 viviendas. El proyecto de Itziar González incluye ocho islas o áreas de rehabilitación edificatoria (ARE). Es en este ámbito donde están los edificios más viejos y el parque de vivienda tiene déficits, con problemas "de habitabilidad, infravivienda, deficiencias estructurales, de accesibilidad y de eficiencia energética". El Ayuntamiento, a través del Plan de barrios, financiará los estudios necesarios y acompañará a los propietarios para crear las comunidades de bienes y, después, deberán hacer la inversión para hacer las obras. Los propietarios que no quieran hacer la inversión podrán vender el inmueble, pero el consistorio se reserva el derecho de tanteo y retracto. "La actuación de Itziar González no es solo de rehabilitación sino también de transformación, subraya Jordi Moret, el delegado del Colegio de Arquitectos de Cataluña en Olot-La Garrotxa. Precisamente, Itziar González ha instalado su espacio cooperativo de trabajo en la sede del COAC en Olot. "Se trata de que las viviendas puedan ser más atractivas y que pueda haber equipamientos como una guardería, que no hay ninguna en el casco antiguo. Hacen falta acciones que promuevan que familias con niños vayan a vivir al casco antiguo", explica Moret.