Expulsados 600 cantores de la Sagrada Familia porque algunos llevaban esteladas impresas en las partituras

El independentismo pide explicaciones a Marlaska y dimisiones a los mandos policiales implicados

El papa León XIV preside la celebración de la Santa Misa, en la Sagrada Familia
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BarcelonaUnos 600 miembros de diversos coros que debían participar este miércoles en la misa y el acto de bendición de la cruz de la torre de Jesús de la Sagrada Familia, ambas oficiadas por el papa León XIV, han denunciado que fueron expulsados por la policía y el personal de seguridad de la basílica a mitad de actuación. Llevaban meses convocados y este mismo lunes habían ensayado los cantos dentro de la basílica y en el exterior, ya que debían participar tanto en la misa como en el espectáculo de luces. Pero la realidad ha sido otra. Según relatan a el ARA algunos cantores, durante la primera parte de la actuación la policía los guió al exterior del templo, pero no para continuar cantando, sino para apartarlos del evento.

La secuencia de los hechos ha cogido por sorpresa al grupo, formado por 600 personas. Inicialmente, explica una de las afectadas, justo antes de comenzar la misa, personal de seguridad de la Sagrada Familia revisó "uno por uno" todos los cuadernillos de partituras. Algunos de los miembros se habían impreso una estelada y, según las mismas fuentes, a estas personas se les requisó el cuadernillo sin dar ninguna explicación. Posteriormente, sin embargo, los coros iniciaron su actuación dentro de la catedral de Gaudí como estaba previsto.

Mientras cantaban el Virolai, sin embargo, observaron cómo "subía muchísima policía" secreta hasta el lugar donde ellos estaban. "Yo pensaba que era el protocolo general por el Papa y ya está", admite una de las cantantes afectadas. Cuando ni siquiera habían terminado de cantar el himno de la Virgen de Montserrat, los agentes comenzaron a hacerles bajar de las tribunas y los condujeron al exterior.

Según el plan previsto, los coros debían bajar y dirigirse a los laterales de la fachada del Nacimiento. Allí, con unos tubos de luz en las manos, debían ir de dos en dos para poder hacer los coros de la Escolanía, que hacían de solistas. Finalmente, debían alzar las luces mirando hacia la torre de Jesús y, mientras acababa la música, marchar escalonadamente. "Pero aquello no se parecía en nada a lo que habíamos estado ensayando el lunes. Nos habían llevado a la otra parte de la fachada sin darnos ningún tipo de explicación", explica una cantante.

De hecho, toda esta actuación final que debía acompañar la bendición de la nueva torre –y que era el colofón de un acto presidido por el Papa que se alargó unas cuatro horas– no se hizo. "Desde que nos hacen bajar antes de hora de las cantorías, nadie nos informa de ningún cambio de planes ni nos da ninguna explicación. Solo nos apartan", afirma la misma cantante. Después, y tal como avanzó RAC1, la policía los alejó de la basílica, entre quejas de los cantantes, y los encapsuló durante quince minutos. "Ha empezado a venir mucha policía y nos han ido empujando. No nos lo esperábamos para nada, es una falta de respeto gigante", explicaba la cantante.

Según fuentes conocedoras, se habría detectado que, además de las esteladas impresas en los cuadernos de partituras, algunos de los cantantes tenían la intención de cantar Els segadors al final del acto; un hecho que habría conducido a la expulsión del grupo. Fuentes de la Sagrada Familia indican que la interpretación del himno nacional no estaba incluida en el programa oficial aprobado y, por lo tanto, no estaba previsto durante el acto. "Como en cualquier celebración institucional y litúrgica, el acto se desarrolla de acuerdo con un programa establecido con antelación que deben seguir todos los participantes", afirman. También subrayan que la basílica es un templo católico y "no se introducen banderas durante las celebraciones religiosas".

Prieto niega tensiones por "ningún elemento identitario"

El dispositivo de seguridad en el interior de la basílica es competencia de la Policía Nacional. Si bien inicialmente el cuerpo había afirmado que difundirían un comunicado una vez hubieran aclarado los hechos, por la tarde han declinado hacer ninguna declaración al respecto. Mossos d'Esquadra se desmarca de esta actuación policial.

Por su parte, el delegado del gobierno español en Cataluña, Carlos Prieto, ha enmarcado la salida de los cantores de la Sagrada Familia "dentro de la normalidad" del desarrollo del evento. De hecho, ha restado importancia a los hechos: "[La salida] No prevé ningún elemento ideológico, ni identitario ni de ningún tipo. Simplemente había acabado el acto y invitamos a todo el mundo a salir de la basílica, y evidentemente hay unos espacios de salida determinados", ha justificado.

Prieto, además, ha admitido que desconoce si hubo algún "momento de tensión: "No lo vimos". Y ha añadido que todo el acto de la Sagrada Familia “se desarrolló con total normalidad”, tal como “estaba acordado con el Vaticano”. Según el delegado del gobierno español, los agentes de policía, la seguridad privada de la basílica y los Mossos invitaron a todos los asistentes –también a los que estaban arriba como coro– a abandonar el templo porque había acabado el acto. "Todo fue al final del acto; no afectó nada”, ha insistido Prieto, y negó ninguna acción concreta determinada para evitar las esteladas.

Junts pide la comparecencia de Marlaska

La polémica ha generado reacciones en la arena política. Una de las primeras ha sido la del expresidente y líder de Junts, Carles Puigdemont. En un mensaje en X, ha exigido explicaciones y que se asuman responsabilidades por "la vergonzosa acción de represión contra los cantantes y contra los ciudadanos que llevaban esteladas".

Poco después la diputada juntaire en el Congreso Pilar Calvo ha anunciado que han registrado varias preguntas sobre la cuestión en la cámara española y que han pedido la comparecencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El objetivo es saber "quién dio esta orden [de expulsión de los cantantes], qué criterios la justificaron y bajo qué cobertura legal se restringió la libertad de expresión de cientos de participantes". También Esquerra ha calificado los hechos de "control ideológico y censura preventiva" y ha registrado en el Congreso de los Diputados y en el Senado una batería de preguntas dirigidas al gobierno español para aclarar los hechos.

La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, se ha sumado a la ola de indignación. A través de un mensaje publicado en X, ha criticado duramente los hechos y ha anunciado que trasladarán la presión institucional hacia el gobierno municipal para aclarar todo lo que ha pasado. "¿Rodear y expulsar cantantes por llevar esteladas impresas en las partituras? Qué nivel, ha sentenciado Alamany. Por otra parte, el presidente del Parlament, Josep Rull, ha pedido que se den "todas las explicaciones" posibles ante un hecho "grave, preocupante e incomprensible en democracia".

También la CUP ha alzado la voz, en este caso por boca del diputado Xavier Pellicer. El cupaire ha calificado la expulsión de los cantantes de auténtica "caza de brujas" contra el independentismo, y ha señalado que son hechos "inadmisibles en una democracia". El partido anticapitalista ha registrado una batería de preguntas sobre esta cuestión en el Parlament.

Òmnium y la ANC exigen dimisiones

Òmnium Cultural y la Assemblea Nacional Catalana (ANC) han exigido "responsabilidades" y "dimisiones" directas a los mandos implicados en la expulsión de los 600 cantantes de la Sagrada Familia. Òmnium denuncia lo que considera una "clara vulneración de la libertad de expresión" y subraya que defender la autodeterminación y la independencia de Cataluña "no es ningún delito". Por su parte, la ANC lamenta que se hiciera marchar "como a delincuentes" a aquellos que querían ejercer una reivindicación "pacífica y respetuosa" hacia Gaudí y la ceremonia.

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