Arte

La nueva vida de la Casa Corberó

Los fundadores del estudio Mesura y la galería de arte Load la compran para recuperarla como alojamiento y residencia creativa

BarcelonaEl escultor Xavier Corberó (1935-2017) concibió su vivienda en Esplugues de Llobregat como una "escultura habitable". Gracias a las decenas de arcos de hormigón que adornan la fachada, la Casa Corberó se ha convertido en un icono también internacional. En 2022 el Ayuntamiento de Esplugues de Llobregat compró una parte, el llamado Espai Corberó, por 3 millones de euros. Y ahora los fundadores del estudio de arquitectura Mesura y el de la galería de arte Load, Alex Simorré, han comprado la otra parte del complejo, donde está la vivienda y el taller de Corberó, con el objetivo de recuperarla siendo fieles a la visión de Corberó.

"Esta casa se tiene que activar con vida", afirma Marcos Parera, fundador de Mesura junto con Benjamín Iborra, Jaime Font, Carlos Dimas y Jordi Espinet. "Para nosotros la vida es el motor creativo de lo que pasó en la casa –explica Parera–. Corberó vivía en aquella casa y, al mismo tiempo, la compartía mucho: siempre invitaba a muchos artistas a dormir allí, nunca los dejaba ir a hoteles. Es una casa que tiene 39 habitaciones, y él hacía un acto de hospitalidad y de compartir". Así que se plantean recuperar diez de las habitaciones para transformarlas "en un lugar donde la gente pueda ir a dormir y entender que dormir también puede ser un acto creativo, no como en un hotel tradicional". Por otra parte, tienen previsto que una parte de la casa sea accesible al público.

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También se plantean que la Casa Corberó vuelva a ser un lugar de creación. Parera recuerda que en 1972 Corberó fundó en su casa el Centre d'Activitats i Investigacions Artístiques de Catalunya (CAIAC), con un programa de talleres de creación y una dotación de becas para jóvenes creativos, entre los cuales estuvo la diseñadora de joyas Elsa Peretti. "Construyó el primer módulo de la casa con Ricard Bofill, y acogieron a 25 artesanos de diferentes disciplinas. Recuperar esta esencia nos parece una respuesta a cómo se debe gestionar el patrimonio, dándole vida en lugar de ponerlo dentro de una vitrina", dice Parera.

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La casa y el taller de Corberó eran propiedad de la viuda y la hija de Corberó. La cantidad por la que la han vendido no se ha hecho pública. El proceso ha sido largo: los nuevos propietarios se interesaron por ella hace tres años. "Cuando la visitamos, quedamos muy impresionados de cómo podía ser que, viviendo toda la vida aquí, no conociéramos ni la mitad de lo que era aquello –dice Parera–. Además, teníamos ideas mezcladas de lo que Corberó había hecho, porque en realidad estuvo 40 años construyendo toda aquella escultura de vida que conforma 14.000 metros cuadrados", añade. La casa tuvo diferentes pretendientes, y Parera y sus socios se lanzaron por ella después de que cayera un proyecto para convertirla en un hotel. "Este proyecto la habría destrozado. Esto nos removió mucho, y a partir de aquí nos lo tomamos en serio. Creímos que en este proyecto el mundo del arte y el de la arquitectura se complementan", concluye Parera.