Ocaña en lo alto del cielo: la nueva colección permanente del Reina Sofía tiene mucho acento catalán
La nueva disposición de las obras desde el año 1975 arranca con una de las telas quemadas de Joan Miró
MadridEn los setenta, la fama de Joan Miró es mundial. Le dedican exposiciones algunos de los museos más importantes del mundo, entre ellos el MoMA de Nueva York y la Tate Gallery de Londres. Pero a Miró los reconocimientos no le ablandan, y en la exposición que le hacen el Grand Palais y el Centro Georges Pompidou en 1974 presenta una retahíla de telas quemadas. Sí, Miró sigue siendo un pintor radical y su gesto también puede interpretarse como un acto de protesta a finales del franquismo. Ahora una de estas telas, propiedad de la Fundació Joan Miró, ocupa un lugar destacado al inicio del recorrido renovado de la colección permanente del Museo Reina Sofía desde 1975 hasta la actualidad. Fuego y más fuego: junto a ellos se pueden ver algunos de los grabados de la Suite Vollard de Picasso que resultaron dañados durante un atentado contra la galería Theo de Madrid perpetrado por los Guerrilleros de Cristo, que consideraban a Picasso "marxista, homosexual y proxeneta".
"En épocas inciertas como las que vivimos, no pretendemos sólo imaginar futuros, sino que la tarea fundamental del museo es intentar reconocer en el pasado y en el presente aquellos futuros deseables que ya estaban o están ahí. Esta, creemos, es la tarea fundamental a la que nos enfrentamos", afirma Manuel Segade, el director del museo y el director del museo la presidenta del patronato del museo, Ángeles González-Sinde; el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la subdirectora del museo, Amanda de la Garza.
La renovación de esta parte de la colección permanente llega cinco años después de la que llevó a cabo su predecesor, Manuel Borja-Villel. Ahora han desaparecido las pancartas del 15-M y el afán evidente por poner el dedo en el ojo a los fastos de la Exposición Universal de Sevilla de 1992 ya los responsables del desastre del chapapote y de la crisis de la vivienda y los desahucios. En cambio, entran los artistas afroespañoles. "Hay los mismos movimientos sociales que estaban representados hasta ahora, pero ahora están representados en obras de arte; creo que la diferencia es ésta. En esta planta demostramos una confianza extrema en el arte para hablar de los problemas sociales y políticos, y el documento pasa a segundo plano", dice Segade.
El nuevo recorrido incluye 403 obras de 224 artistas, de los que 173 son españoles. El 35% son mujeres, la cifra más alta alcanzada por el museo, aunque todavía quieren ir más lejos. Y 258 obras son inéditas hasta ahora. 70 de las obras las compraron en los últimos tres años, 36 de ellas de mujeres artistas. Y todas ellas están organizadas en tres itinerarios temáticos desplegados en 21 capítulos: Una historia de los afectos en el arte contemporáneo, Los poderes de la ficción. Esculturas, nuevos materialismos y estéticas relacionales y Un nuevo marco. La institución, el mercado y el arte que les excede. "Es una colección permanentemente revisable", dice Segade, que tiene previsto continuar con la renovación de las otras plantas del museo: en el 2027 abrirá la renovación del período 1950-1970 y en el 2028 el de las vanguardias.
Los retratos que Miquel Barceló hizo a Hervé Guibert
Dentro de los itinerarios hay ámbitos dedicados al cruising, la pandemia del sida, los estragos de la heroína, el duelo y la fotografía y el videoarte de los 80. En muchos de estos itinerarios, la presencia de artistas catalanes es significativa: en el ámbito de la contracultura brillan Ocaña, con elAsunción gloriosa; Nazario, con una retahíla de originales de sus cómics, provenientes del Archivo Lafuente; y una película del cineasta Jacint Esteve de 1961 dedicada a la travesti Margarita. Más adelante, uno de los hallazgos de la exposición la protagoniza Miquel Barceló: en vez de colocarlo entre los pintores de su generación, Segade le sitúa en el ámbito dedicado al sida en una sala llena de retratos, hasta ahora inéditos, que Barceló hizo al autor francés Hervé Guibert, un pionero1 que Guibert muriera víctima de complicaciones provocadas por el sida. "Empezaron teniendo una relación de crítico y artista y más adelante fueron amigos. Miquel nunca había expuesto estos retratos, y tampoco los había vendido. Son unos trabajos importantes, y si nos fijamos en los detalles, el amarillo del fondo es, en realidad, un ácido, porque Barceló utilizó directamente un ácido para fundir la superficie de los cuadros de la caja". Segade.
La primera sala deLos poderes de la ficción está presidida por una gigantesca tabla del arquitecto y artista Juan Navarro Baldeweg llena de sus elementos recurrentes. Lo rodean una retahíla de artistas entre los que se encuentra Sergi Aguilar. Muy cerca, No te pases con la escalera de emergencia recuerda que en los años 90 Susana Solano fue una de las grandes renovadoras del lenguaje escultórico más allá de España.
Entre los artistas de las últimas generaciones, se puede ver también una pieza legendaria de cuando David Bestué y Marc Vives formaron un dúo artístico, Acciones en casa, un trabajo cargado de humor. "Lo hicieron para un certamen de arte joven de Sant Andreu y acabaron expuestos en la Bienal de Arte de Venecia. Lo que hicieron estos dos artistas fue reinterpretar la historia del arte con mucho humor", dice Segade. "El humor es fundamental en el arte contemporáneo", subraya. Y entre los más jóvenes también está Mònica Planes, de quien se puede ver uno de sus trabajos sobre la escultura delHermafrodita del Museo del Prado.