Brad Pitt: “Cuando pasas un mal momento en la vida te tienes que aferrar a las pequeñas victorias”

El actor presenta el 'thriller' 'En el corazón de la bestia' en el Festival de San Sebastián

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Brad Pitt en el Festival de San Sebastián.
23/09/2026 - 14:29 h
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Enviado especial a San SebastiánBrad Pitt, la gran estrella de esta edición del Festival de San Sebastián, llegó el domingo a la ciudad, firmó autógrafos durante veinte minutos a las puertas del Hotel María Cristina y se ha dedicado a tomarse vacaciones durante tres días antes de atender los compromisos promocionales que le han llevado al certamen vasco, donde ya estuvo en 2009 para presentar Malditos bastardos. Como entonces, el actor ha aprovechado para visitar el museo Chillida Leku y el Peine del Viento, esta vez en compañía de su pareja actual, Inés de Ramón.

Este miércoles, sin embargo, tocaba presentar a la prensa En el corazón de la bestia, el thriller de supervivencia dirigido por David Ayer sobre un oficial retirado de las fuerzas especiales de los Estados Unidos que ha dejado atrás las guerras para vivir en las regiones más remotas y deshabitadas de Alaska con Odin, el perro de combate que le acompañaba en sus misiones. Odin y el personaje de Pitt son los únicos supervivientes de su batallón y arrastran sus heridas, más visibles en el caso de Odin, que camina (y corre) gracias a una prótesis metálica. Las de su dueño son más profundas, y se hacen evidentes en su tensísima reacción defensiva a la presencia de la única persona con la que se cruza durante la película.

Brad Pitt en el Festival de San Sebastián.

A En el corazón de la bestia, sin embargo, el único enemigo de Pitt es la naturaleza salvaje que deben recorrer su personaje y el perro para sobrevivir a un accidente de avioneta en medio de la nada provocado por un inesperado ataque al corazón en pleno vuelo. "Rodar con un perro hacía que todos los días fueran mejores, creamos un vínculo enseguida –ha explicado Pitt en una rueda de prensa abarrotada–. Había días que me maravillaban las cosas que el perro podía llegar a hacer, pero había otros en los que se distraía con las abejas o los animales del bosque, que le parecían más interesantes que su coprotagonista, así que yo tenía que alternar entre hacer de actor y de entrenador canino en la mayoría de escenas. Y gracias a Dios por las golosinas de pollo".

En esencia, la película se plantea como una historia de resiliencia y superación de las adversidades a cargo de dos personajes que arrastran sus propios traumas, una circunstancia que Pitt ha conectado con el protagonismo de las guerras y el odio en el paisaje político actual. "Me encanta que el filme se estrene en este momento, porque sí, es una historia de supervivencia, pero en última instancia es sobre todo una historia de amor, que es lo que une y nos conecta –asegura Pitt–. Podemos aprender a escuchar mejor para superar lo que nos divide, y quizá empezar a cuidar de lo que tenemos a nuestro alrededor".

Cuando le han preguntado cómo superar las dificultades en la vida, como si el actor fuera un gurú espiritual, Pitt también ha salido del paso recordando lo que explicaban los expertos en supervivencia que les habían asesorado en la película. "Lo que importa son las pequeñas victorias –ha asegurado–. Cuando sufres una pérdida o sientes mucho dolor, te tienes que centrar en el próximo objetivo. Y en la vida igual: cuando pasas un mal momento te tienes que aferrar a las pequeñas victorias y no pensar en la situación general".

Pitt, que además de protagonizar la película es también su productor, ha reflexionado también sobre los cambios que ha visto en la industria de Hollywood en los años que han pasado desde su última visita al festival: “Las plataformas han aportado muchas oportunidades para escritores, directores y productores, pero, al mismo tiempo, después de la pandemia hemos puesto en valor la experiencia colectiva del cine. Pero el cambio más importante es que la producción de cine se ha encarecido tanto que solo las grandes superproducciones y las películas más independientes pueden recuperar la inversión, así que se ha vuelto muy difícil hacer las de tamaño medio, que cuestan 30, 40 o 50 millones de producir”.

Julianne Moore, camino de los Oscars

Ya en la competición oficial, el festival ha proyectado uno de los títulos que más ruido harán durante la temporada de premios que acaba de comenzar. A Real Pain es la tercera película como director de Jesse Eisenberg, que después de explorar la memoria del Holocausto en los judíos estadounidenses en la oscarizada A real pain cambia de registro para adentrarse en el mundo del teatro amateur y en los sueños reprimidos de una ama de casa alienada por la indiferencia del marido, una Julianne Moore magnífica que con este papel tiene en el bolsillo la sexta nominación al Óscar.

La película sigue a Moore durante los ensayos del montaje y el estreno de un musical liderado por el “mejor director de teatro amateur de la ciudad” (Paul Giamatti, solvente), que se esfuerza por convertir a la inexperta debutante en una actriz competente. Eisenberg, que también hace un pequeño papel y firma el guion y las canciones del musical, imprime al filme un ritmo febril y cómico, aparcando el realismo para potenciar las emociones extremas y la confusión vital de un personaje que Moore dibuja entre la caricatura amable y la ternura. A pesar de las subidas y bajadas de tono, A Real Pain convence por su amor profundo al teatro y la convicción de que el arte te puede cambiar la vida.

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