Cine

"Un creador tiene derecho a inspirarse en quien quiera, pero con responsabilidad afectiva"

Victoria Luengo y Quim Gutiérrez son dos de los intérpretes de 'Amarga Navidad', el nuevo filme de Pedro Almodóvar

21/03/2026

BarcelonaTrabajar por primera vez con Pedro Almodóvar es siempre un hito para cualquier actor, un antes y un después que puede marcar una carrera. Algunos lo viven como una prueba de fuego, quizá con el recuerdo del trance de Jorge Sanz, que fue despedido de Carne trémula (1997) después de una semana de rodaje porque no se entendió con el manchego, que le sustituyó por Liberto Rabal. Para Victoria Luengo, el primer contacto con el director fue en La habitación de al lado; una buena experiencia, explica, pero sólo de dos días de rodaje y un papel muy pequeño. "Sientes una mezcla de nervios, ilusión, miedo y responsabilidad... Pero en tan poco tiempo resulta difícil, porque todavía no conoces el equipo ni el tono de la película y, además, era un papel en inglés".

A Amarga Navidad, que se ha estrenado este fin de semana, la actriz repite con Almodóvar, pero con un papel más jugoso: una mujer en crisis matrimonial, humillada y llena de rabia, que huye a Lanzarote junto a su hijo y su mejor amiga, la directora de culto que interpreta a Bárbara Lennie. "Es como si hubiera rodado ahora con otro director", asegura Luengo. "Esta vez he podido profundizar en el estilo de Pedro y comprender un poco su lenguaje. Por tanto, he disfrutado más a la hora de representar lo que él pide, que son cosas muy precisas, porque estaba más abierta y disponible". Y remata: "La relajación es la madre de la interpretación".

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Quien sí que se estrena con Almodóvar en Amarga Navidad es Quim Gutiérrez. Tiene un papel secundario: la pareja más joven del director famoso que interpreta a Leonardo Sbaraglia, alter ego almodovariano en la línea de Antonio Banderas de Dolor y gloria. "Por un lado siempre quieres un personaje más protagonista y complejo, pero por otro, cuando es tu primera vez con un director, ya te va bien que sea un personaje más cómodo y que no te quedes demasiado con el culo al aire", bromea Gutiérrez, que se ha tomado la experiencia como una oportunidad para aprender y observar en acción a Almodóvar. El actor y el director ya se habían conocido en alguna cena, pero el rodaje de la película le ha permitido observar a un Almodóvar diferente. "He pasado de estar sentado con un mito a disfrutar del sentido del humor y lucidez de la persona –dice Gutiérrez–. La explicación que hace de los personajes es brillante, es muy culto y comparte mucha información, tanto sobre literatura y autoficción como sobre sus heridas y traumas, que nutren la película".

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Un personaje humillado y sin autoestima

El personaje deAmarga Navidad le proporciona a Luengo la oportunidad de explorar nuevos registros. "Estoy acostumbrada a que me den personajes con una autoestima y seguridad muy grande, a los que les cuesta mucho mostrarse vulnerables, pero aquí Pedro me pidió que interpretara a una mujer con la tensión baja, rota por dentro, sin fuerza de voluntad ni autoestima", explica la actriz, a la que el director manchego le repetía a menudo "estás drenada, vampirizada". Para colocar estas emociones, Luengo le propuso a Almodóvar que el personaje estuviera siempre "muy construido", por lo que, pese a estar en su casa, fuera siempre bien vestida y con maquillaje "para mantener una dignidad que es sólo una carcasa, porque cualquier persona que siente esa vergüenza y rabia lo que quiere es esconderlo".

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Una de las escenas más emocionales de la película es cuando el personaje de Luengo y el de Lennie escuchan una grabación de Chavela Vargas cantando sin apenas voz La llorona y las dos amigas comienzan a llorar. "Pedro nos pidió que no le escucháramos mucho en casa, para que así ese día nos llegara desde un lugar nuevo –recuerda–. Bárbara y yo nos miramos, nos cogimos la mano y dijimos: «Vamos, a ver qué pasa». Era bonito, porque ella tenía que conectar con el luto de su madre desde la madre y desde la madre desde la madre desde la madre y desde la madre, que conectar con la rabia más pura". El resultado, dice, fue "mágico" y el equipo de la película acabó aplaudiendo a la escena. "Lo precioso del cine es que a veces pasan cosas que no te esperas y si las puedes captar con la cámara, quedan para siempre", reflexiona.

La emotividad de esta escena da más peso al conflicto que se desencadena más adelante entre ambos personajes cuando la directora que interpreta a Lennie empieza a escribir un guión inspirado en los problemas de pareja de su amiga. "Cuando te sientes perdido, te puede hacer mucho daño a que una amiga te diga en la cara verdades que no estás preparada para escuchar", señala Luengo. "La ruptura de una amistad es algo de lo que poco se habla. En el cine y la literatura tenemos muy estudiadas las rupturas de pareja, pero para mí las amistades no están en una jerarquía inferior a la pareja".

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Los peligros de la autoficción

El enfrentamiento entre Lennie y Luengo da forma al conflicto central de un filme que aborda el dolor que los artistas pueden causar a la gente que aman cuando se inspiran en la vida real para realizar sus obras. Es un tema que resuena en una filmografía con tantos elementos autobiográficos como la del manchego, y que conecta Amarga Navidad directamente con Dolor y gloria y La mala educación. Quim Gutiérrez, sin embargo, ha preferido no inspirarse en el universo personal de Almodóvar para interpretar a su personaje, que parece inspirado en la relación que el director manchego tiene desde hace más de veinte años con el fotógrafo Fernando Iglesias Mas, quien, de hecho, realiza la foto fija deAmarga Navidad. "Yo me marcé una línea roja desde el principio y en ningún momento le pregunté a Almodóvar por su vida personal –dice el actor–. Y él tampoco dijo nada en concreto más allá de conceptos generales. Tratándose de autoficción y alter egos, que sea el director quien decida hasta dónde quiere manifestar qué papel juega cada uno, está en su derecho y creo que debe ser respetuoso".

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Luengo reconoce que ella se ha inspirado algunas veces en otras personas para algunos trabajos interpretativos, pero con la ventaja de que su proceso es más interior y no expone a nadie. me he fijado para llegar a donde llego –asegura–. Yo creo que cualquier creador tiene derecho a inspirarse en quien quiera, pero con responsabilidad afectiva hacia la gente que te rodea y te ama, sin hacer daño y teniendo respeto. En el fondo es una cuestión de intuición: tú sabes si haces daño o no cuando te inspiras en alguien. Y uno mismo debe ponerse los límites, con respeto y responsabilidad hacia los demás".

Trailer de 'Amarga Navidad'