Soldados enamorados en las trincheras de la Primera Guerra Mundial
Lukas Dhont estrena en el Festival de Cannes la historia de amor gay 'Coward'
Enviado especial al Festival de CannesSin duda, una de las tendencias de esta edición del Festival de Cannes es el protagonismo de las relaciones LGBTI, presentes en ocho títulos de la competición oficial. El film donde el tema es más central ha sido, por supuesto, La bola negra de los Javis, pero también La vie d’une femme, con una estupenda Léa Drucker como cirujana que se enamora por primera vez de otra mujer, y, sobre todo, Coward, donde Lukas Dhont explora las trincheras de la Primera Guerra Mundial como espacio donde las sexualidades disidentes encuentran rendijas para existir.
Como en las anteriores Girl y Close, Dhont filma durante buena parte de la película con planos cortos y luz tenue a un protagonista demasiado sensible para su propio bien. Aquí se trata de un soldado joven y tímido, Henri, obviamente sacudido por los horrores de la guerra. Su refugio en este infierno será Francis, líder de un grupo especial del ejército que prepara un espectáculo de variedades para entretener a la tropa. Dhont construye la relación entre los dos personajes con las herramientas habituales del melodrama sobre amores prohibidos: siguiendo de cerca las caras y haciendo de la película un recital de miradas clandestinas y emociones contenidas.
Como el Brokeback mountainTambién en competición, la alemana Valeska Grisebach sitúa en un pueblecito de Bulgaria próximo a la frontera turca Arqueología del machismo
También en competición, la alemana Valeska Grisebach sitúda en un pueblecito de Bulgaria próximo a la frontera turca The dreamed adventure, en la que una arqueóloga que trabaja en una excavación se reencuentra con un viejo amigo envuelto en asuntos turbios y empieza a meter las narices en el entramado de negocios sucios y tráfico de refugiados que dirige un mafioso local. La dirección de Grisebach es seca y antiacadémica, como en la anterior y aclamada Western, pero fluye gracias al carisma tranquilo de sus dos protagonistas, Syuleyman Letifov y, sobre todo, Yana Radeva, que con su sonrisa amable e inteligencia discreta se revela como una magnífica antiheroína de thriller en un relato que proyecta una oscura sombra de machismo y opresión sobre la sociedad búlgara. La única pega, la duración excesiva de 167 minutos.
La competición la ha cerrado otro thriller, pero mucho más convencional: Histoires de la nuit, de Léa Mysius, es un film del subgénero de terror conocido como home invasion que alarga una situación arquetípica (el pasado criminal de una mujer llama a la puerta) con resultados más o menos correctos, pero dramáticamente insuficiente para la competición oficial de un Festival de Cannes visto para sentencia, donde destaca sobre todo un favorito para la Palma de Oro: la extraordinaria Soudain de Ryusuke Hamaguchi.