Arranca el Mundial más largo y polémico

Las selecciones de México y Sudáfrica inauguran el torneo que conocerá a su ganador el 19 de julio

Imagen de la ceremonia inaugural del Mundial 2026
11/06/2026
3 min

BarcelonaLa FIFA tenía muchas ganas de que comenzara a rodar el balón en el estadio Azteca. Era la manera de que el fútbol pasara por encima de las múltiples polémicas que han rodeado el Mundial 2026 y que, incluso, amenazaron con hacerlo descarrilar. El duelo entre México, una de las anfitrionas, y Sudáfrica daba el pistoletazo de salida a una competición que por primera vez tendrá 48 selecciones, que se alargará 39 días, con 104 partidos programados y que conocerá a su ganador el domingo 19 de julio.

La actuación de Shakira, autora del himno del Dai, Dai, el himno del Mundial, puso el colofón a una ceremonia inaugural que comenzó con un guiño al pasado azteca de uno de los países anfitriones. Una pirámide en el centro del campo, de la cual ha salido una versión gigante del trofeo que se llevará el campeón, rodeada de bailarines, era el punto de partida de una fiesta que tan solo duró media hora pero que estuvo repleta de colores y actuaciones. Con el lema "El fútbol nos une a todos", abría fuego Maná, le seguía Danny Ocean, Los Ángeles Azules, Belinda y J Balvin, hasta que Shakira y Burna Boy cerraban un acto seguido con mucha atención por las más de 80.000 personas que llenaban el estadio Azteca, que vuelve a acoger un partido del Mundial 40 años después, mientras que el país mexicano se convierte en el primero que acoge un Mundial en tres ocasiones. Para este viernes hay previstas las dos otras inauguraciones, en las ciudades de Toronto (Canadá) y Los Ángeles (Estados Unidos), coincidiendo con el primer partido que se disputará en cada uno de los territorios organizadores.

Actuación de Shakira en la ceremonia inaugural del Mundial.

Los Estados Unidos son, en el fondo, el pilar de esta candidatura. Pero en el país, que ya organizó el Mundial de 1994, el fútbol –allí llamado " Los equilibrios de la FIFA para sacar adelante el Mundial en Estados Unidos

Estados Unidos son, en el fondo, el pilar de esta candidatura. Pero en el país, que ya organizó el Mundial de 1994, el fútbol –allí llamado soccer– no es una de las prioridades para el presidente norteamericano. Por eso, Infantino ha hecho equilibrios para complacer precisamente a Trump, a quien galardonó con la primera edición del Premio de la Paz de la FIFA. En paralelo, buscaba un refugio para que Irán, uno de los participantes en el torneo, pudiera estar presente a pesar de estar en guerra con Estados Unidos desde febrero. Finalmente, la expedición se instala en Tijuana, en la frontera mexicana, con visados de 24 horas para ir a la sede del partido y volver al hotel. Una solución de urgencia que no ha evitado algunos otros escenarios polémicos como el que vivió Aymen Hussein, la estrella de la selección iraquí, que fue retenido durante horas en Chicago y que dijo que le habían "tratado como a un terrorista".

México tampoco pasa por un buen momento político, a pesar de que el partido inaugural permitió desviar por unos momentos la atención y evitar hablar de las protestas de los maestros, que llevan desde el día 1 en huelga, pidiendo mejoras salariales y del sistema de pensiones. A pesar del intento de bloqueo de los manifestantes, el mítico estadio Azteca estuvo lleno, pero costará ver las gradas cubiertas de público. Y es que el precio de las entradas ha sido el otro gran foco de polémica entre los espectadores. Con la competición ya en marcha, en la mayoría de partidos de la fase de grupos tan solo hay un 50% de localidades vendidas. En el debut de España, que juega lunes contra Cabo Verde, las localidades cuestan entre 500 y 1.500 euros, mientras que en la final los precios se disparan hasta los 15.000 euros.

La FIFA se aferra al last dance de estrellas como Leo Messi o Cristiano Ronaldo, que disputan su último Mundial capitaneando las selecciones de Argentina y Portugal, respectivamente. Confía en la magia de Lamine Yamal, líder de una España que tiene la etiqueta de favorita; en la eficacia goleadora de Mbappé al frente de Francia; en la sed de un Brasil que lleva dos décadas sin ganar el torneo o en las también candidatas Alemania e Inglaterra para que el fútbol, la pelota, los goles, pasen por encima de todo.

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